En el Materno-Infantil siguen las malas condiciones del Hospital de Niños

Con fotos contundentes que muestran la situación que pasan algunas mamás en el Hospital Materno Infantil, la Asociación de Profesionales de la Salud de Salta (APSADES), denunció nuevamente la situación en la que estas deben cuidar de sus hijos internados en la parte pediátrica del Hospital Materno-Infantil.
"El otro Hospital (por el de Niños), no estaba en condiciones, y este tampoco", dijo la titular de la entidad, Cristina Nesrala, al recordar que el miércoles pasado, en una reunión que los trabajadores mantuvieron con jerárquicos del Mateno-Infantil se les informó que recién ahora se iban a encargar reposeras para que las mamás pudieran recostarse al lado de sus nenes.

"Siempre denunciamos las situaciones de indignidad que pasaba la gente en el Hospital de Niños, y nos dijeron que eso iba a cambiar", dijo Nesrala al señalar que la realidad muestra claramente que ninguna promesa se cumplió.

Por el contrario, indicó que existen situaciones que empeoraron. Entre ellas la incomunicación con el teléfono gratuito 0800 para solicitar turnos, la demora para otorgarlos, la falta de bañeras para higienizar a los chicos, la comida escasa y de mala calidad, y los insumos médicos (como las bigoteras), que son inadecuados para los niños.

"Cambiaron el nombre de ala pediátrica por Hospital Público Materno-Infantil Juvenil y no se cuenta con la infraestructura adecuada", señaló APSADES en un comunicado al agregar que los espacios son pequeños y, por lo tanto, disfuncionales.

Uno de los argumentos del director médico, Mario del Barco, al reconocer este problema es que el edificio no fue diseñado para tantos empleados por lo que faltan oficinas, y los trabajadores deben compartir los espacios.

La respuesta de los gremialistas se basan en los supuestos que señalaban que al hacer el traslado, la gerenciadora del Hospital, Fundación Santa Tecla, y el Gobierno, tenían todo organizado para realizar el traspaso. El apuro del gobierno provincial por concretar el pase de una infraestructura a otra confirmaría en principio, que el Ejecutivo Provincial aprovechó las facultades que se arrogó cuando declaró la Emergencia Sanitaria.

En el decreto se obligaba al personal de Salud a adoptar la reorganización impuesta a riesgo de quedar cesantes quienes pudieran negarse.

En cuanto la situación de los trabajadores, se reiteró la falta de espacio físico, de consultorios (por lo que deben ser compartidos), órdenes verbales de cambios de horarios, y la "falta de respeto hacia los trabajadores por parte del director Médico Mario del Barco, jefes de Unidades y supervisores", dijo APSADES en su denuncia.

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