Mataron a golpes a un chico de 16 años

Fue atacado por una patota. Guillermo Cáceres era “flogger”. No está del todo claro cuál fue el motivo de la brutal golpiza.
Villa Dolores. "Solamente cuando salíamos de noche nos vestíamos como floggers, y siempre nos discriminaban, Guillermo era mi amigo de toda la vida, y se nos murió en los brazos", dijo ayer Juan Pablo con un tono que parecía no reconocer lo que le estaba pasando. "Toda la vida" son 16 años, la edad que tenía Guillermo Joel Cáceres, quien fue brutalmente golpeado por otro joven, de su misma escuela, al salir de un boliche de Las Tapias, localidad contigua a esta ciudad transerrana.

"Tito", como denominan al agresor, de 17 años, habría atacado a la víctima a patadas, luego de insultarlo por ser flogger, a las 6 de la mañana de ayer. Está imputado por homicidio simple y se encuentra a cargo del Juzgado de Menores de Villa Dolores (ver ¿Un menor...).

La autopsia realizada ayer no concluye aún sobre las causas físicas de la muerte del adolescente. Fuentes judiciales indicaron que se harán distintos estudios para determinarlas.

El crimen conmocionó a toda la región y repercutió en todo el país por sus características.

"Problemas de antes". Querían celebrar el comienzo de las vacaciones y se prepararon para vivir intensamente la noche más corta del año, que sería también la más terrible.

"Éramos cinco, pero solamente dos fuimos vestidos de floggers", cuenta Juan Pablo. Su madre los llevó a los dos desde su casa, donde Guillermo dejó la bicicleta, hasta el centro de la ciudad. Desde ahí los cinco tomaron un taxi hasta "Nabuco", el boliche más concurrido de la región. A ellos les gustaba bailar "electro" en la pista tecno.

Juan asegura que no bebían alcohol: "Teníamos plata como para el taxi y la entrada, nada más, ni siquiera fumamos".

El día llegó rápido. Minutos después de las 6, los cinco amigos salieron del boliche y comenzaron a caminar por el camino pavimentado para regresar a Villa Dolores. La zona es semirrural y a esa hora se sale de los boliches.

"Floggers maricones, no se la bancan", les gritaron al grupo de Guillermo. Alguien contestó verbalmente a la provocación.

"Eran como ocho de 17 a 20 años, más grandes que nosotros, no daba para volverse, nos sacaron corriendo y ‘el Guille’ tuvo la mala suerte de tropezar, ahí todos lo agarraron a patadas", cuenta Juan.

Los jóvenes afirman que uno de los agresores, apodado "Tito", le siguió pegando patadas al chico, hasta que uno de sus propios amigos lo disuadió y huyeron.

"No le pegaron tanto como para que se muriera", dice Juan. Y agrega: "Cuando llegamos hasta donde estaba él, tenía como una convulsión, estaba pálido, tenía los ojos para atrás y casi no respiraba".

Maximiliano, uno de los amigos de Guillermo, es bombero. Como ninguna ayuda llegaba, llamó al cuartel. Guillermo llegó al hospital con un paro cardiorrespiratorio, pero no pudo ser reanimado. Murió a las 7.40. "Murió porque le reventaron la garganta de una patada, que no digan ahora que el chico no tiene nada", señaló un vecino de la víctima.

"El problema no fue porque seamos floggers o no, ‘el Tito’ tenía un quilombo de antes, por una pavada, pero con otro de los chicos de la escuela", explicó uno de los jóvenes agredidos.

"Los agresores se escaparon hasta la ruta 14, donde fueron aprehendidos tres de los jóvenes, que luego fueron demorados y se les tomó declaración por separado", apuntó ayer el comisario mayor Oscar Criado, titular de la Departamental San Javier. Siete u ocho de los chicos fueron interrogados en la Unidad Judicial hasta las 15 de ayer, en un operativo dirigido por el fiscal Emilio Andruet. Al final, uno solo quedó imputado.

"Un chico sano". "Guillermo era un chico bueno y tímido; para mí era una tranquilidad que mi hijo anduviera con él, porque yo sabía lo sano que él era, se habían criado juntos", decía ayer sin consuelo Sandra, la madre de Juan Pablo. Y agregó: "Él era el único hijo, su mamá murió hace un año de cáncer, su papá tiene 74 años, va a ser muy difícil para él superar esto".

Guillermo vivía en la comuna de Sauce Arriba, contigua a Villa Dolores. En su casa de campo, su padre cultivaba hortalizas que luego vendía. El chico cursaba cuarto año en el Ipem 260 de Villa Dolores y era fanático de la banda Miranda!.

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