Matan a un dirigente del PJ y dejan un mensaje mafioso

Junto al cadáver quedó una nota que decía: "Los que no tienen código terminan así"
LA PLATA.- En un crimen de aparente cuño mafioso, un militante del Partido Justicialista y presidente de una ONG de Avellaneda fue asesinado de dos balazos en la cabeza y junto a su cuerpo se encontró un mensaje escrito con palabras recortadas de diarios, que advertía: "Los que no tienen código terminan así". Horas antes, la víctima había recibido una llamada inquietante.

Fuentes policiales dijeron a LA NACION que el cadáver de Juan Giglio, de 58 años, fue hallado el martes a la tarde en su oficina de Mitre 321, donde además funciona la sede de la asociación vecinal Avellaneda Solidaria, a metros del límite con la ciudad de Buenos Aires.

La policía llegó al lugar, situado en el primer piso del edificio, alertada por el hijo de los dueños de la propiedad, que escucharon que dentro del departamento sonaba constantemente la alarma de un Nextel y nadie respondía, indicó el vocero. El hombre entró en el recinto y, al encontrar a la víctima tirada en el piso, llamó al 911.

Dos disparos

Los uniformados hallaron al hombre asesinado con dos tiros en la cabeza y a su lado, el mensaje mafioso, elaborado con palabras recortadas de diarios. "No hubo violencia en la entrada al departamento y no le robaron objetos ni dinero", indicó a LA NACION el oficial Rubén Soria, de la comisaría 1a. de Avellaneda.

Giglio era un militante del Partido Justicialista, que dirigía el movimiento Frente Renovador Peronista, y fue candidato a segundo consejero escolar de Avellaneda en la lista kirchnerista que encabezó José Alessi en las elecciones comunales de 2007. Tras perder en los comicios, pasó a colaborar con el actual intendente, Baldomero Fernández de Olivera, también del PJ.

Alessi, ahora vicepresidente de la Comisión Cascos Blancos, dijo a LA NACION que, según le relató el concejal Ramón Leiva (opositor de Olivera), horas antes del crimen la víctima había estado reunida con él y con otras personas en el Concejo Deliberante local.

"Le sonó el celular y prefirió no atenderlo. Tras recibir un mensaje de texto, salió del despacho, hizo una llamada en la que gesticulaba nervioso y caminaba de un lado a otro. Luego se marchó sin saludar", contó el funcionario, y aclaró que esta actitud sorprendió a los otros participantes, que previamente no habían notado nada raro.

"No descartamos que cuando partió de allí, alrededor de las 13, se fue a la oficina de la ONG. Tenemos que hacer que el hecho tome estado público para que se esclarezca por el bien de los militantes de Avellaneda", enfatizó Alessi, e indicó que Giglio "era muy respetado en el ambiente político, por su trayectoria".

Para Alessi, que trabajó con él durante toda su campaña, nunca había recibido amenazas y no se trataba de una persona violenta que pudiera haber provocado odios.

En referencia a la nota, el funcionario comentó: "Es un mensaje muy grave, una barbaridad".

Sin enfrentamientos

Oscar Laborde, ex intendente de Avellaneda, dio su opinión a LA NACION: "No creo que el hecho tenga una conexión política porque en estos momentos no hay confrontaciones en nuestro distrito".

La familia, conformada por su esposa y dos hijos, uno de los cuales trabaja actualmente como empleado municipal, no atendió las llamadas de sus conocidos.

El hecho es investigado por el fiscal Roberto Russo, de la Unidad Funcional de Investigaciones Descentraliza N°2 de Avellaneda, correspondiente a la distrital de Lomas de Zamora.

El funcionario ordenó que se analizaran los teléfonos celulares y la computadora de la víctima que la policía secuestró en la oficina, para intentar establecer lo que hizo Giglio antes de su muerte.

La causa fue caratulada como homicidio por el fiscal Russo, que dispuso que el sumario quede en secreto.

El calibre de un asesino profesional

Juan Giglio fue muerto de dos balazos que impactaron en su cabeza y que fueron disparados por un revólver calibre 22. Se sospecha que se trata de este tipo de arma porque no se recuperaron las cápsulas servidas. Este calibre pequeño, poco ruidoso, suele ser usado por sicarios que actúan por encargo y que se aseguran su éxito al apuntar a la cabeza. Uno sólo de los dos proyectiles disparados quedó alojado en el cuerpo de la víctima.

El caso

La víctima: Juan Giglio, de 58 años, era un militante del Partido Justicialista, que dirigía el movimiento Frente Renovador Peronista, y fue candidato en una de las listas kirchneristas de Avellaneda en 2007. Su sector perdió en los comicios, pero él siguió colaborando con el intendente Baldomero Fernández de Olivera.

La escena del crimen: es una oficina de la avenida Mitre 321, que la víctima alquilaba, donde funcionaba la sede de la asociación vecinal Avellaneda Solidaria. El local no estaba revuelto ni faltaban objetos de valor.

El mensaje mafioso: junto al cadáver se encontró una nota escrita con palabras recortadas de los diarios que decía: "Los que no tienen código terminan así".

La llamada misteriosa: horas antes de la muerte recibió un mensaje de texto en su celular y realizó una llamada que lo dejó muy alterado, según testigos.

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