El que mata, gana: el gobierno, en el límite de promover las ejecuciones.

Celso Jaque se apresuró a ascender a la policía que mató a un presunto delincuente. La fiscal, también se apuró a cerrar el caso. ¿Está bien premiar automáticamente a quien mata? ¿No deberían sopesarse otros méritos? ¿No debe el Estado impartir seguridad y Justicia, sin demagogia ni peligrosos populismos? ¿No debe investigarse cada muerte, sin importar quién mata o quién muere?
El gobierno de Mendoza dejó trascender su intención de ascender a la policía que se desempeña en la Patrulla Rural y que mató a una persona que, según se indicó oficialmente, intentó quitarle su arma reglamentaria.

La fiscal Viviana Morici, de la Unidad Departamental Las Heras-Lavalle, detalló que los jóvenes llevaban un pistolón viejo para "amedrentar a la víctima", más que para ser usada. Sin embargo, fue motivo suficiente para que la policía actuara en legítima defensa. En la esquina lasherina "se encontraron dos vainas servidas", según detalló.

En sintonía con la intención oficial, la fiscal que intervino dejó en claro su preopinión de que en este caso ya no habría mucho que investigar. De manera instantánea, determinó que el homicidio del presunto agresor fue en ejercicio del derecho a defenderse que le asiste a la mujer policía.

En todo caso, lo que diga la Justicia es lo que vale a nivel legal.

Pero hay otras cuestiones que analizar en este caso que se está transformando en prototipo. Por ejemplo:

- ¿Corresponde que tan rápidamente se disponga que, por el sólo hecho de lucir un uniforme, la autora del disparo no sólo es inocente sino, además, casi una heroína?

- ¿Está bien que el gobierno trate de salir de la peor de las consideraciones de la sociedad por no haber cumplido su promesa de bajar el delito un 30 por ciento en seis meses, premiando a quien mata?

Los lectores de MDZ se han apresurado a manifestar su "alegría" por el ajusticiamiento de El Algarrobal. Es más: ahora parece que a cada rato hay delincuentes queriendo arrebatarles sus armas a los policías y eso parece justificar que se dispare a discreción.

Y el ejemplo cunde rápido: Ayer a la tarde, uno de los uniformados participó de la detención de tres hombres que desvalijaban una casa, balazos de por medio, les contó a los vecinos que estuvo a punto de dispararles a los sospechosos. "Vi que el que manejaba manoteó la guantera y estuve a punto de tirar... menos mal que no lo hice, porque no tenían armas... después el problema lo teníamos nosotros..." fue su declaración.

La abogada María Paula Vetrugno fue presidenta de la Junta de Discplina del Ministerio de Seguridad y considera que, al menos, "se está actuando apresuradamente".

"Si cualquier persona mata a alguien en la calle, bajo situaciones iguales o parecidas –reflexionó- primero queda detenida hasta tanto se investigue si lo ocurrido se encuadra, legalmente, en los términos de la ´legítima defensa´".

Es que, según la profesional, "nada indica que esta mujer policía en particular haya actuado mal, pero tampoco algo indica que el acto deba ser tomado como modelo, ejemplo o norma a seguir, ya que existen normas y procedimientos que se deben respetar y si los policías sienten que su única forma de ascender es matando, entonces saldrán a matar, y eso no tiene más que ver con la inseguridad que con la seguridad", dijo.

En todos los casos la Justicia debe investigar a fondo, sopesar elementos probatorios, testimonios y contraponer versiones.

¿Qué otras cosas podrían haber pasado, fuera de lo que indicó la versión oficial?, preguntamos.

La respuesta de Vetrugno es la siguiente: "En cualquier caso y no particularmente en este, alguien podría vengarse de alguien, atacarlo y no defenderse, cobrarse una deuda o bien, actuar por despecho y luego, pasar factura al Estado y a la sociedad como héroe, cuando en realidad no lo es".

En cuanto al rápido reflejo político del Gobierno, subiéndose al clamor por mayor seguridad, Vetrugno indicó: "No existe argumento legal para otorgarle un ascenso a la mujer policía. Y tanto manoseo político puede terminar, inclusive, perjudicándola en su carrera", dijo.

Anualmente se denuncia el robo de unas 20 armas a policías. Ese acto legal podría servir para encubrir otro tipo de situaciones, como podría ser la pérdida involuntaria, el extravío por torpeza y hasta –en el peor de los casos- la venta o entrega voluntaria del arma reglamentaria, cosa de la que aquí no se tienen registros.

La abogada especializada en temas de Seguridad y docente del Instituto Universitario de Seguridad Pública, consideró que, "inclusive, si se hubiera tratado de un ´acto heroico´, persiguiendo a un delincuente descubierto in fraganti, rescatando a unos rehenes, evitando la continuidad de un hecho criminal, esto le hubiera servido como un dato más a ser considerado a la hora de estudiar los ascensos, pero jamás motivo para un premio automático".

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