Mastellone contrata a Merril Lynch para reestructurar la deuda de La Serenísima

Descartada la venta a Danone, ahora la familia fundadora de la mayor láctea argentina quiere sanear sus cuentas y salir del rojo con un plan que no supere los seis años
Luego de haber congelado cualquier negociación que implique la venta total o parcial de la compañía y de definir su permanencia y la de su familia al frente de La Serenísima por lo menos por los próximos 10 años, Pascual Mastellone contrató los servicios de la división de inversiones del Bank of America para encarar un proceso de reestructuración de la deuda de la mayor láctea argentina.

La intención del empresario es analizar opciones que le permitan ofrecerle a sus acreedores un plan ordenado de refinanciación de una deuda que ronda los u$s 220 millones a un lapso no mayor a seis años.

La semana pasada el propio Mastellone y ejecutivos de la filial local de Merril Lynch terminaron de cerrar el acuerdo que convierte a la firma norteamericana en asesor financiero de La Serenísima.

Ayer, la empresa láctea comunicó la novedad a la Bolsa de Comercio. A partir de ahora, Merril Lynch deberá trabajar en el diseño de un proceso que le permita a la empresa salir del rojo y dejar atrás una pesada carga que hasta hizo que el mismo Pascual Mastellone pensara en vender la empresa a Danone.

"Este contrato nos permitirá delinear un camino para encarar los próximos vencimientos de deuda que debemos hacer frente, en el marco de un proceso de ordenamiento del pasivo que no puede superar los cinco o seis años, porque creemos que el mercado interno ofrecerá mejoras a partir del 2011 y queremos estar preparados para ese momento", explicaron fuentes cercanas a la empresa láctea de la familia Mastellone.

De todos modos, la tarea de Merril Lynch no será simple. La situación de La Serenísima la obligará a estudiar más de una variante para devolverle la estabilidad económica y financiera que la firma precisa para continuar con su negocio.

La no resuelta disputa del Gobierno con el campo, la delicada situación que atraviesan los tambos argentinos, los controles de precios impuestos por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a los productos derivados de la leche, la escasa capacidad exportadora de La Serenísima y su fuerte dependencia del mercado interno serán los factores que delimitarán el trabajo los ejecutivos locales de Merril Lynch. También deberá lidiar con la deuda que el Gobierno tiene con la empresa por el no pago de compensaciones lácteas que ya acumula $ 90 millones.

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