Massa piensa que Reutemann es el candidato para 2011

Massa piensa que Reutemann es el candidato para 2011
Relajado en un selecto balneario de Pinamar, el jefe de Gabinete aprovecha su tiempo libre para jugar al fútbol y al tejo, hacer asados y compartir el tiempo con su familia. Pero no se aleja del todo de la política. Cree que va a haber cambios de gabinete en los próximos meses: se especula con la salida de los ministros Garré y Tedesco.
“Estoy igual que siempre, pero más quemado”, desliza Sergio Massa entre risas y frente a una decena de amigos con los que desde hace 14 años comparte la temporada en Pinamar. Allí pasa las tardes en CR, el parador más selecto del balneario, donde entre sandwiches y choclos playeros juega con sus hijos y hasta se atreve al tejo.

A pesar del cansancio de un año “agotador”, al jefe de Gabinete –que asumió en medio de la peor crisis institucional del kirchnerismo, cuando la guerra con el campo terminó con Alberto Fernández– se lo ve risueño, tranquilo y distendido. Jodón.

En la playa lo saluda mucha gente. Es un hombre conocido en el lugar y para los advenedizos es el hombre que ven todo el tiempo en la tele al lado de la Presidenta, la misma que lo llamó hace meses para reemplazar a uno de los hombres más fuerte del poder. Y no se pudo negar.

Aprovecha las vacaciones para quemar la tensión de uno de los años más agitados de su vida con mucho deporte: tenis y fútbol con amigos a la mañana, largas caminatas por la playa a la tarde. Como tantos otros ministros, Massa pasará todos los fines de semana de enero lejos de la política, con su esposa y dos hijos. O por lo menos eso intenta, porque su celular no para de sonar con un “quilombo” atrás de otro.

El hombre que supo manejar la ANSES y ser electo diputado nacional a los 27 años, se define como un gran asador, “especialista en achuras”, precisa. “Le dedico muchas horas a la parrilla, porque me distraigo, pongo lo mejor de mí”, escuchan sus amigos, que no lo desmienten y disfrutan que por un momento no hable de política.

Quizá en el deporte se pueda tejer una metáfora con su vida política: Massa siempre va al arco, para mirar toda la cancha, para evitar el avance del oponente, para putear al que no juega bien. “Soy un buen arquero”, aclara, y dispara casi como una respuesta armada: “La oposición tiene mucho ego, eso se cura con terapia, no con una elección”.

Piensa que uno de los hombres más fuertes para 2011 no es Cobos, el dueño del mayor apoyo popular, el que todos quieren. Hasta se ríe cuando escucha su nombre, como quien sabe el final del juego. Algunos años de política lo llevan a pensar que la popularidad de Cleto no alcanza para llevarlo a la Rosada: “Si no, Maradona sería presidente”.

Cree que uno de los nombres que mejor suenan para 2011 es Carlos Reutemann: “Pero hay que esperar, porque acá nunca sabés qué te puede pasar el mes que viene”, les recuerda siempre a sus compañeros de tenis.

¿Cómo hará el kirchnerismo para construir la legitimidad perdida? Massa reconoce, en privado, que no hay un plan sistemático. Pero sí varias decisiones y medidas que apuntarán a “re enamorar” a los argentinos con lo que más suma votos: la economía. Por eso, a mediados de febrero llegarán más planes anticrisis, con un claro foco en el incentivo al consumo y el apoyo al crédito. Como el plan de los 0 km.

Otro de los aspectos que fortalecerán la legitimidad oficial podría ser el recambio de algunos ministros desgastados. A pesar de que todos piensan en Graciela Ocaña, suena más el nombre de otra mujer. Nilda Garré, funcionaria que, según el clan duro de los K, no deja de sumar conflictos con otros ministros. No creen que dure hasta marzo.

Quizá el mismo destino corra Tedesco, que en algunos sectores es visto como un “desaprovechador” del tremendo presupuesto para Educación con el que Cristina podría lucirse.

Para la oposición, sin embargo, la hegemonía K terminará este año. Algo que Massa desestima, sobre todo por las indefiniciones de los que podrían ser verdaderos adversarios. “La gente ve para adelante, no para atrás, por eso Duhalde ya pasó.” ¿Y Mauricio Macri? El kirchnerismo parece no tenerle mucho miedo: “Si Macri ve dos inodoros juntos, se caga encima”, dicen.

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