Masacre de Bombay: se renueva la tensión entre India y Pakistán

Con la caída del último atacante atrincherado en un hotel, tras tres días dramáticos, terminó la pesadilla terrorista. Pakistán exige pruebas sobre las acusaciones indias a grupos con base en su territorio y amenazó con desplazar tropas.
Los tres días de terror que vivió Bombay, capital comercial de la India, por la ristra de atentados y toma de rehenes que acabó ayer con un saldo provisorio de 183 a 195 muertos -según distintas fuentes-, tuvo otro grave efecto: la nueva tensión entre India y Pakistán, potencias nucleares.

El canciller indio, Pranab Mukherjee, advirtió sobre "graves consecuencias" para Pakistán si se comprueba su responsabilidad.

El gobierno paquistaní, por su parte, se comprometió a castigar severamente a cualquier "grupo" radical islámico presente en su territorio si Nueva Delhi da prueba de su implicación en los atentados. Lo prometió el presidente Asif Ali Zardari, pero a la vez advirtió contra toda "reacción exagerada" de India. Es más, su gobierno amenazó con replegar tropas de la frontera con Afganistán -donde cuida la influencia de tribus que cobijarían a terroristas-, para dirigirlas a otras regiones si la tensión crece.

Entre el miércoles y ayer, grupos de terroristas atacaron dos hoteles cinco estrellas, un centro judío, la estación de trenes y un café de Bombay (o Mumbai, como se la llama ahora para respetar la fonética local). Fueron jornadas cargadas de dramatismo, feroces combates y toma y recuperación de edificios y de unos 600 rehenes. De los casi 200 muertos, 27 fueron extranjeros de 12 nacionalidades y 22, fuerzas de seguridad). También quedaron 327 heridos. La pesadilla, como informó la segunda edición de Clarín ayer, acabó cuando abatieron al último atacante atrincherado en el lujoso hotel Taj Mahal, el sábado a la tarde, hora india.

Frente a las sospechas contra Pakistán, con el que India tuvo tres guerras y disputa el área fronteriza de Cachemira, Islamabad salió al cruce. No sólo el presidente, también el canciller Shah Mehmood Qureshi prometió castigar a grupos de su territorio si India aporta pruebas. Pero el jefe del poderoso servicio secreto paquistaní (ISI), Ahmed S. Pasha, rechazó ir a la India para cooperar con su homólogo en las investigaciones. Irá otro "agente del ISI de perfil alto".

Según Zafar Iqbal, vocero oficial paquistaní, "hay gran desconfianza entre las cúpulas militares y de inteligencia" de ambos países y "no ayuda a corregirla que la India siempre nos acuse de estar detrás de ataques sin pruebas claras".

En cuanto a los atentados, de acuerdo con una fuente oficial citada por la agencia IANS se hallaron dos bombas dentro del Taj, por lo que dedujo que el plan era destruir el complejo. Y un ministro del estado de Maharashtra, R.R. Patil, dijo al canal CNN que el plan era "matar a 5.000 personas".

Para otra fuente, varios terroristas ya estaban alojados en el Taj.

No muy lejos allí está otro punto atacado, el hotel Oberoi. Aunque ambos hoteles 5 estrellas presentan serios desperfectos -en especial el Taj, cuya reconstrucción costará unos 100 millones de dólares- el escenario más devastado es el centro religioso judío Casa Nariman, donde murieron 9 personas, entre ellas un rabino y su mujer que fueron rehenes y a cuyo hijito salvó su niñera.

En un café murieron 2 norteamericanos, padre e hija, y la antigua estación de Victoria quedó en pie con marcas de la explosión de granadas.

"Aquí no hay problemas entre hindúes (mayoría) y musulmanes (13% de la población, muy pobres). Los problemas vienen de Pakistán", dijo Abdulá Mahmud, dueño de un hotel vecino al Café Leopold, también atacado. Es la opinión de la calle y de algunos funcionarios.

El grupo desconocido Mujahidines de Deccan reivindicó los ataques. Pero la policía india tiene un testimonio clave, el del único terrorista detenido, Ajmal Amin.

Ya admitió ser del grupo terrorista Lashkar-e-Toiba, con base en Pakistán y pro-independencia de la Cachemira india. El grupo ya negó su autoría.

Pero una fuente oficial de EE.UU., ayer en Washington y en off the record, apuntó a ese grupo.

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