El mártir de la democracia en Honduras

Mientras la delegación golpista llegaba de Costa Rica "satisfecha" y las Iglesias se reunían en apoyo, una multitud se concentraba en el aeropuerto por Zelaya.
Sin acuerdo en el horizonte, miles de zelayistas salieron a la calle ayer para mantener viva la oposición popular a los golpistas hondureños. El lugar elegido para la concentración fue la salida sur del aeropuerto de Tegucigalpa. Allí se había desplomado el cuerpo de Isis Obed Murillo el domingo pasado, cuando los militares reprimieron a cientos de miles de personas que esperaban la llegada del avión del presidente Manuel Zelaya. Su hermana Rebecca habló ante una multitud y les pidió que no olviden el sacrificio de su hermano de 19 años. "Ahora tengo más velentía. Vamos a seguir adelante", gritó, sin poder contener las lágrimas. El clima de optimismo de los últimos días que provocó el posible diálogo en Costa Rica se esfumó en la capital hondureña, en donde las marchas volvieron a marcar la agenda política.

La llegada de la comisión negociadora de la dictadura el viernes a la noche marcó el fin de las ilusiones de miles de hondureños, que venían en el presidente costarricense Oscar Arias una figura capaz de acercar a las dos partes. Los delegados de Micheletti volvieron al país con un aire triunfalista. Sonrientes, aseguraron que se había logrado un primer paso. "Estamos muy satisfechos, tenemos un altísimo grado de confianza en la imparcialidad y en la capacidad y la experiencia del presidente Arias en el manejo de una mediación como ésta", aseguró Carlos López, el jefe de la delegación y ex canciller de facto, que se hizo mundialmente conocido por calificar de "negrito" al presidente norteamericano Barack Obama.

El equipo de Zelaya también dejó la nación costarricense el viernes a última hora. Partieron rumbo a República Dominicana para reencontrarse con el mandatario derrocado y de allí volar nuevamente a Washington, para informar al Departamento de Estado sobre las reuniones en San José. Según informó el encargado de negocios de la embajada hondureña, Rodolfo Pastor, Zelaya se reunió con el subsecretario para América latina Thomas Shannon y el secretario general de la OEA José Miguel Insulza en horas de la tarde. "Están buscando la manera de que se logre un consenso para garantizar la restitución del presidente Zelaya", señaló Pastor.

Mientras tanto, en Tegucigalpa los seguidores del mandatario derrocado el 28 de junio pasado aseguraban que la salida no será a través del diálogo en Costa Rica. "El problema es que la actitud de la ultraderecha es que no regrese Zelaya y la de los golpistas es dilatar el regreso, ir ganando tiempo", explicó el diputado del partido Unificación Democrática, la única fuerza que renunció a sus bancas después del golpe de Estado.

En la concentración a las afueras del aeropuerto intentaron mantener las esperanzas en el diálogo, pero advirtieron que no cederían en su reclamo.

"Las negociaciones no pueden tener otro fin que el de propiciar la única salida posible, que es la restitución del orden democrático con la vuelta de presidente Zelaya", señaló Luis Sosa, dirigente del magisterio y miembro de la coordinación del Bloque Popular.

El acto se convirtió rápidamente en un sentido homenaje a Murillo, el nuevo mártir de la resistencia hondureña. Desde el improvisado escenario, un grupo de artistas populares le dedicó sus canciones de lucha y su hermana Rebecca Murillo recordó que la represión y la persecución recién empiezan. Su padre David fue detenido el jueves pasado por la policía y desde entonces nadie sabe nada de él (ver aparte).

A unos kilómetros de allí, en el estadio de béisbol de Tegucigalpa, otra multitud se congregaba en un clima muy diferente. En vez de artistas y banderas, la multitud estaba dirigida por hombres en sotanas y cruces. Cerca de un millar de personas respondieron a la convocatoria de la Iglesia Católica, las comunidades evangélicas y la colectividad judía para unirse en una oración de paz y apoyo al gobierno de facto. "Hemos venido a esta jornada para pedir la paz y sabiduría de lo alto para construir una nueva Honduras", señaló el arzobispo auxiliar de Tegucigalpa, Darwin Andino. A su turno, el representante de la comunidad judía en la capital hondureña, Germán Cuevas, les pidió a los fieles que dejen atrás sus diferencias ideológicas y se unan para sacar adelante al país.

Difícilmente Cuevas vea realizado su deseo en los próximos días. Con las rejas del aeropuerto de fondo, los líderes de la resistencia popular prometieron movilizaciones y cortes de rutas en la capital y el resto del país para toda la semana que comienza. En tanto, la segunda ronda de diálogo en San José sigue sin fecha. La delegación nombrada por la dictadura estimó que las negociaciones recién podrían retomarse en una semana.

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