Martín Sabatella, el tipo que cree que se puede volver a empezar

Explicó las políticas de transparencia que lo hicieron conocido. Criticó sin piedad a los partidos tradicionales.
Martín Sabatella estuvo ayer en Paraná disertando en la Facultad de Trabajo Social, invitado por la agrupación estudiantil Espacio Abierto. El ex intendente de Morón, cargo al que renunció luego de 10 años de ejercicio para convertirse en diputado nacional, cree ciegamente en que es posible armar nuevas opciones políticas en la Argentina, que reemplacen a los degradados partidos tradicionales.

Cree que es posible y lo dice muy rápido, aunque sostiene que a esas "nuevas herramientas" de la política argentina hay que darles un tiempo de maduración. "Se necesita recuperar el valor del tiempo en la construcción política", recomienda. Él tiene tiempo para eso, tiene 39 años.

"Estamos construyendo una fuerza política nueva, que creemos que es absolutamente necesaria. Creemos que los viejos partidos políticos están agotados como herramientas de transformación, son estructuras que no expresan lo que alguna vez expresaron, que están agotados, ya no son lo que fueron y que es necesario renovar la política", señala ante la consulta de UNO.

Por eso, relata: "En la campaña expresábamos que no todo es lo mismo, y que la política tiene que poder renovarse, recuperar el valor de la ética, de la honestidad y del compromiso social. Tiene que volver a ser una herramienta capaz de transformar, de volver a convocar a la sociedad, de entusiasmar, de modo que nos podamos volver a enamorar de la idea de que se puede y vale la pena", señala.

Su receta es que la nueva fuerza política nazca "con absoluta autonomía de los dispositivos políticos tradicionales" porque observa que actualmente hay "una oposición que plantea volver al pasado, retroceder; que plantea las recetas que ya fracasaron y que se constituye en la derecha del sistema político. Y un oficialismo que plantea resignarse a los márgenes del presente y te dice que esto es lo máximo que podemos hacer".

"Por eso los que no queríamos retroceder, ni tampoco resignarnos a lo que nos plantea el oficialismo, planteamos la construcción de una nueva fuerza política que con absoluta autonomía acompaña lo que está bien y critica lo que cree que está mal", señala.

Esa fuerza política se llama Encuentro por la Democracia y la Equidad, que es la fuerza con la que ganó por segunda vez la Intendencia de Morón, luego de renunciar al Frepaso (Frente País Solidario), el sector con que el fue electo por primera vez en el marco de la Alianza. "Fue Frepaso: la propuesta de lo que fue el Frepaso fue una gran frustración. Renunciamos porque un partido que había nacido para construir lo nuevo terminó engrosando las filas de lo viejo", describe.

Del 2003 para acá. Sabatella cree que en 2003 se inauguró en la Argentina un proceso "que volvió a poner en el debate público temas que en los 90 se habían clausurado. En eso compartimos algunas cosas con el Gobierno: la recuperación de las jubilaciones en manos del Estado o la Ley de Medios como una herramienta democratizadora de la palabra; en eso estamos de acuerdo. Pero cuando se veta la ley de los Glaciares o se miente con el Indec, estamos en desacuerdo", explica. "Nuestra autonomía nos permite apoyar lo que creemos que está bien y criticar lo que creemos que está mal, y proponer lo que falta".

Y lo que falta es mucho. La enumeración, casi interminable, incluye "profundizar políticas distributivas, tener políticas de blindaje social urgentes, universalizar la asignación familiar por hijo, suspender los despidos, ampliar el seguro de desempleo; para eso necesitás más Estado y no menos. Hay que hacer una reforma tributaria progresiva, discutir la renta minera y petrolera, el juego, discutir una nueva matriz productiva y distributiva más justa, de crecimiento con equidad. En eso creemos que se ha hecho poco y hay que hacer mucho más", aclara por las dudas.

La deuda política. Pero tal vez el mayor freno a los cambios es, para este dirigente, que no se haya logrado transformar la cultura política argentina "en el sentido de la construcción de nuevas fuerzas. Se sigue sosteniendo sobre las viejas estructuras, que en general están por conveniencia y no por convicción. Y no hay proyecto que se sostenga sobre estructuras que están solamente si les conviene", explica.

Allí reivindica el planteo de construir una fuerza "progresista, popular, con vocación de gobierno, que se nutra de lo mejor de la historia", de modo que "viniendo de cualquier lugar (ideológico) te sientas cómodo porque esa fuerza reconoce parte de la historia, para construir un relato a futuro nuevo con absoluta autonomía de los partidos existentes".

A las estructuras políticas tradicionales las describe como "viciadas, corrompidas, degradadas, vaciadas de contenido, ... cualquier colectivo las deja bien. No sólo están degradadas en sus prácticas, en el sentido del toma y daca, sino que están vaciadas de contenido, y eso es más complicado todavía. Son estructuras que pueden ser el sostén de una política determinada y al otro día, de la política opuesta. Y eso lesiona la democracia"

Cree que los partidos tradicionales "están agotados para transformar, pero no para sostener el statu quo, que es lo que les conviene".

Por eso, finalmente, Sabatella entiende que para cambiar "hay que construir otras herramientas políticas, hay que unir distintos sectores progresistas y populares en una propuesta común".

Y allí saca a relucir su década de intendente "en un municipio que era el paradigma de la corrupción menemista en la provincia de Buenos Aires, donde el Estado estaba abandonado y su estructura cooptada por redes delictivas. Y demostramos que se podía cambiar el rumbo rotundamente, que podíamos construir una cultura política democrática, ciudadana, que se podía volver a creer", asegura.

Hay que vencer la cultura de la resignación", recomienda

Para no fracasar en la construcción, el ex intendente de Morón dice que hay que "recuperar el valor del tiempo en la construcción política. Una fuerza no nace y ya es de mayorías. Nace con vocación de mayoría , pero lo hace con la dimensión de un nacimiento. No hay que agarrar atajos, no sumar por sumar, pero tener vocación de crecer. Todas las fuerzas políticas nacen con una dimensión determinada, y desde allí el desafío es crecer", repite.

Pero además cree que la experiencia de Pino Solanas en Capital Federal, la propia Buenos Aires y otras experiencias progresistas en el resto del país, "demuestran que hay una demanda de la sociedad de encontrar espacios políticos nuevos y que a eso también hay que darle una respuesta.

Y también hay una necesidad del sistema de partidos políticos, más allá de si existe esa demanda. Hay un rol de hacer lo que vos creés que hay que hacer. Hay lugar, es absolutamente necesario y se puede. Hay que vencer la cultura de la resignación".

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