San Martín le dio una paliza al Rojo.

San Martín le dio una paliza al Rojo.
SAN MARTIN (T) 3 - INDEPENDIENTE 0: Le ganó 3-0 con goles del chileno Canío y sumó tres puntos que le permiten salir de la zona de descenso directo. Cuando estaban 2-0, Montenegro erró un penal para Independiente.
Jugar en La Ciudadela de Tucumán no es para cualquiera. Una cancha dificilísima. Donde el local, San Martín, se pone muy bravo. Pero Independiente no tiene excusas: ganó un partido de los últimos diez que jugó y su debut en el Clausura (0-0 con Vélez) dejó mucho que desear. Así estaba planteado el duelo entre los de Roldán y los de Santoro.

Desde el minuto inicial, el Santo le hizo sentir el rigor al Diablo. Los jugadores del equipo tucumano mordían y comían en cada sector de la cancha. Bien parada la línea de tres en el fondo con De Muner como estandarte. Cantero un león en el medio. La Paglia, el distinto, para organizar; más Ibáñez (siempre picante) y Canío en la delantera. El Rojo se refugiaba cada vez más cerca de Assmann.

Al minuto, Cantero capturó un rebote en el área tras un desborde de Ibáñez por izquierda. Quedó de cara al gol, pero elevó su derechazo por encima del travesaño. Enseguida, Fredes tocó mal para atrás y dejó al chileno Canío mano a mano con Assmann, pero el delantero la tiró afuera.

Pero dejó pasar su chance el Santo. Falló en la definición y Assmann parecía bajar la persiana de su arco con grandes atajadas, como a los 30 cuando le sacó un cabezazo tremendo a Canío. El arquero voló sobre su palo derecho y alcanzó a manotear el balón para despejar el peligro al tiro de esquina. Ante el quedo del local, Independiente salió del fondo. Sobre todo por la insistencia y el sacrificio de Mancuello sobre la izquierda. Se reafirmó atrás el uruguayo Rodríguez, y Montenegro e Higuaín parecían despertar. Se arrimó el Rojo sobre el arco de Gutiérrez, pero sólo fue eso en un primer tiempo opaco.

El segundo tiempo fue el show de Canío. El chileno explotó. A los 30 segundos, el ingresado Perugini (en lugar de Quinteros) le metió un pase entre líneas sobre la derecha. Canío entró al área, le ganó a Tuzzio y a la carrera sacó un derechazo fulminante, arriba, para poner el 1-0. Estalló La Ciudadela.

Santoro en el banco de suplentes no lo podía creer. La procesión iba por dentro. Independiente estaba cumpliendo con un papel lamentable en Tucumán. A los 9, Guillermo Rodríguez se encontró con el empate en el área. Tras un centro de Mareque desde la izquierda, el uruguayo le ganó a Villavicencio, la pelota le quedó picando delante, sin marca. Y sacó el zurdazo violento, pero la Anguila Gutiérrez se hizo gigante y tapó el balazo con una volada sobre la izquierda.

Fue tibia la reacción del Rojo. A los 14, Higuaín habilitó de cucharita a Mancuello. El pibe le dio de zurda, pero otra vez tapó Gutiérrez. Tres minutos más tarde, Canío comenzaba a liquidar el partido. Tras un tiro de esquina desde la izquierda, la pelota quedó huérfana por el segundo palo. El chileno la corrió, aguantó la marca de espaldas al arco, giró y sacó el zurdazo al segundo palo. Otro golazo y 2-0.

No faltaron las emociones en el segundo tiempo. Y si Independiente había fallado en momentos clave, lo de Montenegro terminó de cerrar la historia. Ismael Sosa recibió la falta de De Muner, pareció afuera del área, pero Beligoy cobró penal. El Rolfi tomó carrera, encaró hacia la pelota, se frenó, le dio de derecha y la tiró un metro afuera. Increíble.

Quedaba la joya de la noche para el delirio de los tucumanos. A los 41, después de mil toques sin que un jugador vestido de rojo intente recuperar la pelota, Canío definió por encima de Assmann para decretar el 3-0 definitivo. Baile y fiesta en La Ciudadela. Puntos cruciales para salir del descenso directo. Para el Rojo todo se volvió negro. Y el fin de semana que viene choca con Racing en el clásico de Avellaneda. Una semana caliente.

Comentá la nota