Martín Lousteau: "Moreno será recordado como una anécdota tragicómica de la Argentina"

Martín Lousteau: "Moreno será recordado como una anécdota tragicómica de la Argentina"
Fue el ministro de Economía más joven de la Argentina y la historia reciente lo recuerda como el hombre de la 125, la polémica resolución que desató el conflicto entre el Gobierno y el campo. Asegura que le "quedó todo por hacer" y, en una entrevista exclusiva con El Cronista Weekend, dispara: "hay en el Gobierno varios médicos que se parecen a Giselle Rímolo". Cómo es su nueva vida de ex funcionario y por qué cree que la Argentina caerá este año un 3 por ciento.
La rutina se repite todos los viernes. El ex ministro de Economía más joven de la Argentina toma el subte D, camina por la zona de la Catedral y se dirige solo al Nacional Buenos Aires, donde dicta economía política en el último año del colegio secundario. Pese a su bajo perfil y al corto paso por el ministerio -entre diciembr de 2007 y abril de 2008- la gente lo reconoce. Están quienes lo saludan cómplices y le hacen preguntas, también aquellos que todavía le recriminan su paso por el Gobierno y haber introducido las retenciones móviles. Sin embargo, Lousteau parece acostumbrado a su nueva rutina, la misma que lo ubica dando conferencias para lo más selecto del establishment o aquella que paparazzis mediante, lo ubican dentro de las páginas de las revistas del corazón. Su currículum acumula varias medallas para sus 38 años: fue presidente y director del Grupo Bapro, donde manejó más de u$s 7.000 millones en activos, 12.000 empleados y 350 sucursales; lideró la jefatura de Gabinete de la provincia de Buenos Aires y el Ministerio de la Producción y también fue asesor de la presidencia del Banco Central cuando el hoy candidato por la Coalición Cívica, Alfonso Prat-Gay, era el hombre que decidía los destinos del organismo. Es licenciado en Economía -magna cum laude- por la Universidad de San Andrés con un master of science en Economía por la London School. Fue elegido Young Global Leader en 2008 y joven sobresaliente por la Bolsa de Comercio en 1992. Tal vez por su pasado en la función pública o por su presente académico y como consultor macroeconómico, político y de negocios a través de LCG, aprovecha la distancia de sus oficinas de Nuñez para decir todo lo que piensa sobre las decisiones que hoy se gestan en Balcarce 50.

¿Cuál es el balance que hace de su gestión como ministro de Economía?

- Me quedó todo por hacer. Aunque, es cierto que no me quedó ninguna pelea importante por librar adentro del Gobierno. De hecho, ya en diciembre de 2007 había alertado sobre las consecuencias para la Argentina de la crisis financiera internacional y lo que podía deparar para este año. Entonces esa discusión la dí. También la de generar una política antiinflacionaria consistente y de una propuesta de fondo al Club de París.

Eso queda en la nada…

- Sí, yo no creo que se resuelva. La regeneración de otro tipo de relación, desde el respeto de las dos partes, político y técnica con el FMI también. Al igual que tratar de recuperar la confianza en el Indec. La verdad es que tuve todas las discusiones internas que pude y que, sin duda, fueron mucho más que las publicadas pero al momento de la autocrítica creo que lo que me faltó fue convencer.

Pero con 38 años hay tiempo para volver a ser ministro…

- No me preocupa ser ministro en un par de años. Para mí nunca fue una meta profesional. Las circunstancias o los acontecimientos me fueron llevando. Lo que sí me interesa es la vida pública y cuando encuentre un espacio más colectivo, más amplio, más democrático de discusión donde se pueda contribuir, voy a contribuir siempre. Porque esté es el país donde nací, el país que quiero. Porque creo que a través del tiempo he adquirido desde los instrumentos técnicos hasta la experiencia para poder hacerlo.

Suena casi a un argumento político. ¿Está en tus planes?

- He tenido ofrecimientos, inclusive para cargos electivos pero no está en mis planes. Mi experiencia más reciente me lleva a pensar que a menos que la construcción sea más profunda, con mejores raíces, aunque lleve mucho más tiempo, todo lo demás puede ser muy bueno para el ego, puede ser divertido, pero lo que no es, es motor de un cambio. Entonces prefiero dejar esa parte.

¿Cómo analizás la situación del Indec?

- Cuando estaba en el Banco, yo decía que había que entender lo que estaba haciendo Kirchner en los modos, y en el fondo, como un gran hospital de guerra. Porque nosotros en 2001 tuvimos muchísimos heridos, entonces uno amputa, utiliza penicilina, salvavidas. Y no hay mucho más. Opera lo más rápido posible. También decía que el gobierno de Cristina tenía que ser un hospital de mediana y alta complejidad. Bueno, resulta que tenemos los mismos médicos, no hay cirujanos, no hay radiólogos, no hay gente que sepa de mecanismos de diagnósticos nuevos. Siguen siendo los mismos médicos. Si querés sin que resulte despectivo hay enfermeros operando. O, en algunos casos, ya muy manifiestos, casi Giselle Rímolo. Gente que no tiene título habilitante, no veo por qué va a cambiar. Entonces ahí es donde me pongo un poco más escéptico respecto del resultado de las elecciones. Creo que en el corto plazo será irrelevante porque la Argentina tiene problemas objetivos por resolver y otro de fondo que está dado por el modo de conducción. Todos los partidos deberían estar mirando al 29 de junio.

¿Cuáles son los puntos que le preocupan particularmente de la economía?

- Hace tiempo que hablo de recesión y eso se debe a que no veo ni por el lado de la oferta ni por el lado de la demanda nada que traccione al PBI y me parece que ese es el escenario en el que estamos entrando. Se ve cada vez más. No es sólo un tema de mirar los números y diseccionarlos, sino también una cuestión que se percibe a nivel de la calle. Creo que vamos a tener una caída del PBI en un rango de 3%, y no veo tantos signos de rebote en el segundo semestre como están viendo algunos economistas hoy. Probablemente por eso soy un poco más pesimista en cuanto al nivel de caída global.

Concretamente, ¿ a qué problemas te referís?

- A esta altura tenés un problema fiscal importante. No tenés recursos para hacer política anti cíclica y atender tus obligaciones, y las tenés que generar. Hay un problema a nivel provincial importante y un conflicto irresuelto con el campo. La relación con el mundo está deteriorada y hay falta de credibilidad en las estadísticas oficiales. Tenés un gasto público muy productivo particularmente relacionado con la infraestructura y no existe una visión clara de cómo te querés relacionar económicamente con el mundo, desde la perspectiva geopolítica. Esto último me parece grave porque lo que estás viendo ahora con la crisis, con el brote de la influenza porcina, y con las consecuencias del cambio climático es que los impactos, si vos no estás atento para aprovechar lo positivo de la globalización, tenés un doble problema. Porque la llegada de la parte mala de la globalización es inevitable.

Pero no son todos problemas de corto…

- Creo que algunos son de más largo plazo, otros de mediano. También hay que repensar el sistema previsional porque vas a tener otra vez un desfinanciamiento a largo plazo. Vamos a estar discutiendo dentro de 10 años las mismas cosas que ya discutimos dos o tres veces en la Argentina. Esos problemas están independientemente de quien esté tomando las decisiones. Por eso los candidatos no pueden prometer lo que no podrán cumplir: por ejemplo, bajar las retenciones a cero. No se pueden bajar mañana las retenciones a cero. Sería dificilísimo resolver la coparticipación. Entonces estar otra vez generando expectativas, o diciendo cosas que no se pueden hacer, me parece un problema porque no logramos un diagnóstico certero.

El día después

"Tuve muy pocas vacaciones en los últimos años y ahora tengo más tiempo para administrar mi vida personal", se sincera Lousteau. Hoy reparte su tiempo entre la consultora LCG (de la que es titular), las clases en el Nacional, el asesoramiento a varias empresas y tiene revancha en el plano de los deportes. "No es lo mismo a los 38 que a los 25 jugar al tenis o al fútbol pero le pongo toda la actitud", se ríe. Dice que sus amigos son los de toda la vida. "Me considero millonario en términos de amigos. Son muy heterogéneos pero coinciden en la calidad humana", agrega. Lousteau se enoja cuando se le pregunta por las noticias que salieron en revistas del corazón sobre sus últimos movimientos. "Me parece que el periodismo, sobre todo cierto tipo de periodismo, debería poder distinguir entre aquellos que hacen de su vida privada -o de sus cuestiones personales- un elemento adicional de su tarea profesional, y aquellos en los cuales por nuestra tarea profesional nos toca una mayor exposición. Pero mi vida privada sigue siendo mi vida privada. Yo nunca la expongo ni lo haré".z ¿No hay signos de rebote?

- Cuando uno ve los factores de crecimiento que hubo en el pasado, desde el punto de vista macro, creo que van a estar ausentes. No tenés un proceso de expansión monetaria y ciertamente no vas a tener un proceso de expansión fiscal, sino lo contrario. Y no veo ningún detonante post elecciones que te haga cambiar el humor social, tampoco un cambio que detone un viraje en la tendencia de la inversión y mientras eso no se produzca vas a seguir teniendo un deterioro de la economía general, del empleo y de la capacidad de consumo.

Sin embargo, está el plan de las heladeras y demás. Al menos los anuncios…

- Este es un gobierno que como mecanismo, como proceso de toma de decisiones es muy anómalo. Delega muy poco, la cabeza siempre delega muy poco y está en muchos temas, entonces el seguimiento de los temas en profundidad a ver si funciona o no el diagnóstico, y el diseño de la solución y la gestión no es adecuado. En ninguna de las tres etapas. Y después surgen urgencias nuevas. Entonces quién está puesto ahora con el foco en si el plan de heladeras funciona o no funciona cuando el problema es otro. Desde la lógica del Gobierno eso ya pasó.

El ex presidente se refirió a un regreso al 2001. ¿Es factible?

- El 2001 se transformó en una referencia por lo atípico, por lo anómalo, de haber vivido algo, que en otros países no ocurre por ahí en decenas de generaciones. Uno se tendría que remontar a la crisis del ‘29, es decir hay muy poca gente viva que pasó algo parecido. Yo no creo que hoy estén dadas ninguna de las condiciones generales para que eso ocurra, sí veo una caída paulatina hasta que no haya un cambio estructural. Soy bastante pesimista al respecto, no creo que sea muy fácil de generar hoy en la Argentina. Me parece también que utilizar la crisis como argumento electoral es aportar más intranquilidad y generar más problemas. Entiendo porque lo usan políticamente, me parece que utilizar como factor el miedo para una sociedad que tiene que pensarse y construir hacia adelante es muy nocivo más que peligroso.

Ese es uno de los puntos que hoy más se cuestionan…

- El problema principal de la administración actual es que no pudo hacer este cambio con el pasado. Kirchner fue muy hábil en definirse por lo que no era: Dijo yo no soy la impunidad, yo no soy la ausencia del estado, no soy la pérdida de soberanía. Esas cosas no las soy más porque ya las sufrimos. Me parece que eso fue útil, pero el gobierno de Cristina se suponía que tenía que definir un relato hacia delante. Ahora, volver a referenciarse en 2001 me parece un retroceso enorme.

Pero dijiste que entendés por qué lo hacen.

- Y porque en la memoria de los argentinos está muy fresco y genera escalofríos.

¿Cuál es tu opinión respecto del dólar?

En términos históricos el tipo de cambio actual es competitivo, el problema es que todas aquellas cosas que deben acompañar para que la producción sea competitiva no están presentes, no hay financiamiento, la infraestructura productiva es mala, o sea que el costo de la infraestructura es muy alto, hay mucha incertidumbre. Se perdió también la oportunidad en tiempos de bonanza de armar una agenda entre empresarios y trabajadores por los temas de fondo vinculados al empleo.

¿Cómo ves hoy el rol de la presidenta Cristina Fernández?

- De la misma forma que cuando estaba dentro del Gobierno. Ella debe aprovechar la oportunidad que tiene porque es su momento, su tiempo. Pero cuanto más transcurra más difícil le va a ser. Creo que el 45 por ciento que votó a Cristina más la gente que la admiró el día que ella dio el discurso inaugural, se ilusionó con la posibilidad de modernizar algo que había nacido post crisis y por eso estamos decepcionados.

¿Y al ex presidente?

- Una vez lo definí como el mejor presidente de la democracia y el peor ex presidente de la democracia. Y sigo pensando lo mismo.

Siguiendo en esta línea ¿cómo se lo va a recordar a Guillermo Moreno?

- Como una anécdota tragicómica de la Argentina.

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