Martens vuelve al ruedo, quiere debate y cree que en la crisis se verá la capacidad de Lunghi

El ex concejal intransigente se lanza a una nueva candidatura por Solidaridad e Igualdad. Según sus dichos, el nuevo espacio representa "una coherencia absoluta" y se muestra como alternativa. Cree que Miguel Lunghi gobernó bien "pero con abundancia de recursos" y que ahora, en la crisis, se verá su auténtica capacidad.
Militó desde su juventud en el Partido Intransigente, época de efervescencia política y de cabeza sin nieve. Después vinieron los años de la recuperación democrática, de conservar ideales pese a los fracasos electorales y de sumar canas hasta que obtuvieran el monopolio de su cabello. Casi una década y media después, allá por el ´97, Oscar Martens, de él se trata, alcanzó una banca en el Concejo Deliberante representando a la Alianza.

Tras la incorporación de Domingo Cavallo al Gobierno nacional, anunció su retirada del espacio por cuestiones de coherencia ideológica y, luego de la caída de Fernando de la Rúa, fue por la reelección. Cuando la gente coreaba aquello de ‘que se vayan todos’, Martens apostó al Polo Social, que lideraba el padre Luis Farinello, encabezó la lista y el espacio obtuvo dos escaños -el restante le correspondió a Ana Juliarena-.

En 2003, entusiasmado con la potente imagen y el perfil de Elisa Carrió, fue candidato a intendente por el ARI. No logró su cometido y se dedicó a trabajar en el Legislativo hasta la culminación de su mandato.

Después, le llegaron algunas posibilidades de continuar en política como asesor, pero ya había elegido su destino: Una suerte de desintoxicación autoimpuesta. Voluntariamente, volvió al llano. Fue vendedor de café y gerente en el Centro de la Construcción, donde hoy continúa. Salvo que nunca dejó de pensar en la política.

Con el PI cooptado a nivel provincial por el kirchnerismo, al que nunca adhirió, y luego de varios reacomodamientos de la centroizquierda, alejado de Carrió, buscó una trinchera. Creó un estudio de debate de ideas y proposiciones, y alimentó el proyecto de volver desde un espacio partidario. Hoy, desde Solidaridad e Igualdad, planea competir por un lugar en la lista de concejales.

En diálogo con El Eco de Tandil, analiza la actualidad política nacional y provincial, y explica las razones de su lanzamiento. Conocedor como pocos del entramado a nivel municipal, hace su lectura de la gestión Lunghi y la compara con la de sus antecesores. Cree que con "abundancia de recursos" el pediatra hizo un buen Gobierno, pero que ahora, en la crisis, se verá su verdadera capacidad para administrar. Coincide con el Intendente en que la oposición "es mala" y asegura que el Concejo Deliberante "se ha deteriorado mucho en calidad".

Pasión y trabajo

-Está decidido a volver, o es que como en el tango ‘Nocturno a mi barrio’, del Gordo Troilo, nunca se fue, siempre está llegando...

-Soy un apasionado de la política, siempre estoy tratando de leer todo lo que tengo a mi alcance, de informarme, de estudiar. Nunca me desligué, así que se dio esta coyuntura, y acá estoy.

-¿Lo venía meditando después del remanso que sucedió a sus dos períodos en el Concejo Deliberante?

-La decisión nuestra fue un poco tardía, y el adelantamiento de las elecciones nos complicó más. Pero creo que la decisión de (Elisa) Carrió de haberse abierto nos favorece un poco. Creo que nos dejó un espacio más grande.

-¿Dónde está parado ideológicamente el SI, teniendo en cuenta que el Gobierno ha cooptado a una parte de la centroizquierda y el resto anda disperso entre la Coalición Cívica y otros espacios menores?

-El SI es una continuidad de lo que pudo haber sido el PI o el Frepaso en su momento. Es una centroizquierda pura, con Carlos Raimundi, María América González, Pino Solanas, como algunos de sus referentes. Sabemos que vamos a tener una dificultad para crecer, que éste es el momento más difícil, pero para mí es una apuesta a futuro.

-¿Cómo se posiciona en el actual escenario nacional, luego de los reacomodamientos del radicalismo, el peronismo disidente y la CC?

-Creo que vamos camino a un bipartidismo absoluto. El radicalismo junta hacia adentro a todos (Julio) Cobos, (Elisa) Carrió, (Margarita) Stolbizer, (Ricardo) López Murphy. Por izquierda o por derecha, todos vuelven al radicalismo. El peronismo se abre en dos, pero son dos opciones peronistas, nadie deja el escudito. Así que el bipartidismo está más fuerte que nunca. En esta etapa, esta fuerza sale atrás de esas, es una alternativa. Aspiramos a que la gente que no se sienta representada por esas fuerzas confíe en nosotros. Ya nos ha pasado, en los años 80, cuando empecé a militar, y en los 90, con el Frepaso. Siempre debe haber alternativas al radicalismo y al peronismo.

-¿Y en lo que respecta al SI en relación con el Gobierno K?

-Las diferencias las ha marcado en las votaciones en el Congreso. Hubo asuntos, muy pocos, en los que se coincidió, y en la mayoría marcó los disensos, como en el tema del campo. Sí acompañó lo de la estatización de las jubilaciones privadas, que era una bandera que nosotros mantuvimos siempre. Y la estatización de Aerolíneas. Creo que se pueden discutir las formas, pero no el fondo. Me parece que hay que ser honestos: las cosas que están bien hay que apoyarlas. En eso me parece mejor la posición de este sector que las de la CC o el ARI, de hacer oposición cerrada por la oposición misma.

Lilita, muy lejos

-En su momento estuvo muy entusiasmado con Carrió, participó y hasta fue candidato de su espacio. ¿Qué fue lo que lo alejó, lo ideológico, en cuanto a que se habría corrido a la derecha, o una cuestión coyuntural en el armado?

-Yo tengo desde siempre un profundo respeto por la Carrió inicial, tuve el honor de ser candidato a intendente en el 2003 y no reniego de eso para nada. Pero también es cierto que pertenezco a una provincia en la que no se nos dio opciones.

-¿Está desencantado con el rumbo que ella tomó?

-No, no tengo una decepción de tipo personal, porque valoré y valoro muchas cosas de ella. Pero para mí el problema radica en que la provincia de Buenos Aires fue absolutamente entregada al radicalismo. De persistir en ese espacio sería pasar directamente al radicalismo, porque hoy el radicalismo se ha quedado con todo. Le doy un solo ejemplo: Esta semana, el radicalismo mandó las listas a la Provincia, cuando tenía tiempo hasta el 9 de mayo. No hizo debate ni ninguna consulta. Entonces, la CC es una mentira, y el futuro del ARI, en el mejor de los casos, es convertirse en una línea interna del radicalismo, porque todo se cocina desde ese partido en el interior de la provincia.

-Para usted sucede lo mismo que pasó con el kirchnerismo, cuando se fagocitó a muchos partidos menores y no tanto, entre ellos el PI que usted integraba...

-Sí, exactamente. Creo que está pasando. Se produce en este momento una concentración en los dos partidos mayoritarios. En el peronismo con dos variantes, pero todos atrás del escudito. Además, (Mauricio) Macri tomó una opción absolutamente peronista, y ya no tiene vuelta. (Carlos) Reutemann, fuera del peronismo, no es nadie. Debe proyectarse dentro de la estructura del peronismo.

-Todavía no mencionó a Hermes Binner...

-Creo que la variante que queda pasan por ahí. Falta mucho para el 2011, y es probable que Binner sea el candidato a presidente de la CC y el radicalismo. O no, porque el radicalismo va a empezar a tener vida propia y se va a fortalecer.

Desde Tandil, todo

-¿Cómo surgió el armado local de este espacio?

-Nos costó decidirnos. Nosotros no estábamos de acuerdo con la decisión provincial y nacional del PI, de mandarnos al frente con el kirchnerismo. Entonces hicimos un instituto y logramos contener a un grupo de gente interesante. Tenemos a toda la gente del PI, lo mantuvimos absolutamente íntegro, en tiempos en que el PI está cerrado. Tenemos expectativas desde nuestra disidencia. Es un cambio de absoluta coherencia, no elegimos por las caras ni por cuestiones personales.

-El escenario nacional, ¿tiene su correlato en lo local?

-Sí. Nosotros vamos a hacer un esfuerzo. Creo que en Tandil no va a haber más alternativas que las que se han visto hasta ahora, no es como en otro momento, que se presentaban hasta 12 listas. Creo que la opción que faltaba era la nuestra, y vamos a pelear para tener una chance.

-¿Está decidido a ir por una banca de concejal, como en el ´97 y el ´01?

-Sí, voy a participar. Aspiramos a que concurra gente a la interna, a que podamos movilizar en el armado de una lista. A partir de la gente que va a votar, todo se potencia en lo que se hace al trabajo. Tenemos poco tiempo, pero si me toca ganar a mí en la interna, cuento con la ventaja de que no tengo que hacerme conocer. No tengo que salir a decir quién soy, después, que me voten o no es otra historia.

A laburar, sin problemas

-Salió airoso de sus dos períodos en el Concejo Deliberante. Es un hombre al que se le valora la coherencia, y no haberse quedado colgado de la política una vez que cumplió el mandato. ¿Le jugó a favor el hecho de haber vuelto a la actividad privada, como vendedor de café, en vez de haber apelado a alguna asesoría en la Provincia, por ejemplo?

-Le voy a contar. En 2005 sentí una necesidad urgente de parar. En ese momento, le soy sincero, tuve la posibilidad de incorporarme inmediatamente al equipo de diputados. Pero dije que no. Me siento útil en Tandil, protagonizando en Tandil. Lo de asesor, no es una cosa que me guste, no la siento. Siempre que he tenido cargos, los he tenido por los votos. Y los voy a seguir buscando igual. Si no hay votos, no hay nada.

-...

-Entonces, me puse a laburar. Estuve nada más que cinco días sin trabajo. Yo salí el 10 de diciembre del Concejo, y el 15 estaba vendiendo café para Fácar, porque justo me había retirado de la fábrica familiar. Al año me surgió un trabajo como gerente en el Centro de la Construcción, que me hace sentir bien, y en donde sigo estando.

-¿No se le cayeron los anillos?

-No, es más, me ayudó. En el primer trabajo, de vendedor, tenía que estar en la calle todo el día. Al final me seguían pidiendo cosas, porque la gente pensaba que seguía siendo concejal. Eso es gratificante e importante, porque uno sigue manteniendo contacto con la gente. La verdad, en ningún laburo me sentí mal.

-Y le sirvió para mantener lazos con la gente...

-Sí. Le digo la verdad, y no es falsa modestia, nunca me pegaron un portazo en la jeta. Hay gente a la que la conozco con nombre y apellido, voy a los barrios y todos me atienden. Hay bastante buen recuerdo de mí. Más allá de algunos que no hayan estado de acuerdo con algo que hice o que voté, tengo bastante buena onda con la gente. No he tenido pases de facturas de los vecinos. Ando por todos lados y jamás me he tenido que esconder de nada o de nadie.

Precursor del método

-Hablemos del método de preferencia y de las internas abiertas, como las que realizará SI este mes. ¿Fue uno de los precursores?

-Sí, abierta, abierta, la primera fue la que hicimos nosotros (el PI), con gente del socialismo y del Frente Grande. Por ahí alguno anda escribiendo que fueron los radicales, pero no eran abiertas.

-Se refiere a la de tachas, que ganó en el ’97 en la Escuela 1.

-Sí, sí, fueron como mil cien personas a votar.

-Y enseguida se incorpora, en segundo lugar, detrás de Carlos Fernández, a la lista de la Alianza, que después se consagró en las Legislativas...

-Claro. Horas antes de que votáramos, (Raúl) Alfonsín y Chacho (Alvarez) sellaron la Alianza. Por eso quedé automáticamente segundo en la lista definitiva.

El deterioro del Concejo

-Desde su experiencia, ¿cómo ve hoy al Concejo Deliberante, más allá de la falta de equilibrio de fuerzas?

-Creo que en general, funciona con cierta impunidad. Sucede que el oficialismo tiene la tranquilidad de que las cosas salen sí o sí, entonces se deteriora mucho la calidad del concejal, sobre todo del oficialismo, porque su tarea se reduce a levantar la mano. Se genera muy poco. Creo que la ciudad es diversa, rica, con las suficientes crisis y problemas, que debería mejorar con otras miradas.

-De su paso por el Legislativo, ¿le quedaron asuntos pendientes, o piensa arrancar de cero?

-Creo que hay muchas cosas para hacer, que han quedado pendientes, y otras para proponer y mejorar. Hay que trabajar por el debate democrático y por una pluralidad en serio. Hoy no se va camino a eso por la mayoría que ostenta Lunghi después de la abrumadora mayoría que obtuvo en la última elección.

El fracaso del peronismo local

-¿Fue todo mérito del Intendente, o la oposición aportó lo suyo?

-Además del mérito del Intendente y su equipo, fue un gran fracaso del peronismo, que es lo que no se dice. El fracaso del peronismo fue tremendo, una de las peores que ha hecho en la historia.

-El domingo pasado, en esta misma sección, Carlos Fernández coincidía con el Intendente en que la oposición es "muy mala", al referirse a las virtudes propias y debilidades ajenas. Usted, ¿cómo lo ve?

-La oposición ha sido mala, lo comparto, y creo que tampoco alcanza la calidad de cuerpos anteriores. Por ejemplo, está la desunión entre los bloques, mal representada, incapaz de hacer una fuerza conjunta. Pero no sólo en lo que respecta puntualmente al peronismo, también le cabe al radicalismo. Creo que hay concejales de menor cuantía que los que había antes.

-Como está el peronismo hoy en Tandil, esa tendencia en el Concejo parece lejos de revertirse...

-Ya el hecho de que vayan en dos listas está diciendo bastante. Y va en consonancia con lo que suceda arriba. Si Kirchner no obtiene un triunfo en las elecciones en Buenos Aires, quizá la lucha con el otro espacio comience a declinar. Perder, para Kirchner, sería el final de su carrera política. No estoy diciendo nada nuevo.

Lunghi, a la hora de la verdad

-Desde su óptica, ¿qué es lo mejor y qué lo peor del Gobierno comunal?

-Para mí tiene un buen equipo de Gobierno, pero no tiene el encanto que tenía al principio. Como todo Gobierno, sufre un desgaste. Creo que, más allá del equipo, ha gobernado, comparativamente con los anteriores intendentes, con una caja absolutamente favorable. No tuvo un solo mes de crisis. Arrancó con casi tres millones que le dejó (Indalecio) Oroquieta, de los que disponía para gastar libremente. El escenario que le tocó de entrada fue espectacular. Y después le tocó una etapa de mejoría general, sumada a la dinámica de la ciudad, que siempre es buena. Todo fue a favor, hasta la ayuda muy grande del Gobierno nacional.

-Para Carlos Mansilla, el lunghismo ‘está agotado’, y para Carlos Fernández, ‘hay Lunghi para rato’. ¿De qué pensamiento está más cerca?

-Lo que está por venir es una etapa distinta a la anterior. Yo recuerdo una frase de Lunghi, allá en sus primeros tiempos de Intendente, cuando le pedimos con (Rubén) Madarieta que publicara el dinero del que disponía, porque era mucha plata. En un momento, Lunghi dijo: ‘Yo sin plata no Gobierno’. Repito, no le tocó nunca gobernar sin plata.

-Ya me habló del viento de cola, pero no me puntualizó errores...

-Eso lo llevó a aumentar mucho los gastos fijos del Municipio, con muchos nombramientos, con una estructura que agrandó mucho. Si bien en algunos lugares se necesitaba, él la sobredimensionó. Esto, en los tiempos de crisis, se empieza a notar. Ahora se va a ver si es buen administrador, porque en épocas de abundancia todo es mucho más fácil.

-Un ejemplo.

-El Hospital Santamarina. En la época de (Julio) Zanatelli, tuvo fuertes crisis, más allá de lo que se diga y de lo que diga Lunghi sobre su gestión. El Hospital, recuerdo en los últimos presupuestos que traté, contaba con ocho millones. Es mucha diferencia respecto a los fondos de hoy, que son como treinta y pico. La diferencia es mucho más grande que la de la calidad de atención de ayer y hoy. Antes, la internación era buena, hoy también. Pero sucede que actualmente hay abundancia de dinero volcada allí, y no se ven grandes diferencias en la atención.

-Entonces...

-No hay imprescindibles. Llegado el momento se verá. Creo que se van formando dirigentes a todo nivel, en todas las fuerzas.

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