Siempre es necesaria la austeridad, la correcta priorización de los recursos disponibles del estado, mucho más cuando se comienza a transitar senderos más complicados como empezó a ocurrir a fines del año pasado, con una desaceleración de la economía y una inflación que no da tregua.
Su actitud ante el rechazo de la oposición en la Cámara de Diputados fue la de siempre, prefirió arrodillarse ante la Presidenta y no aceptar las modificaciones que los diputados del FAP proponían para resolver la necesidad de dinero, ocasionando el menor perjuicio a los productores bonaerenses.
Los representantes del FAP estaban dispuestos a votar esta semana: llevar a cinco años en forma gradual el aumento del inmobiliario rural con una cuota extraordinaria a pagar a fin del ejercicio actual, no grabando a las cooperativas.
Elevar el mínimo del aumento en la tributación de ingresos brutos, referido a comestibles e insumos médicos, para evitar el efecto inflacionario que perjudique a los consumidores.
Scioli recibió órdenes precisas y oportunas de la Presidenta de la Nación, no aceptar modificaciones y si fuere necesario sacar por decreto el Impuestazo.
Una vez más quedó en evidencia que el gobierno nacional de federalista y democrático no tiene nada y que el gobernador permanece en su actitud genuflexa.
Comentá la nota