Los marplatenses fueron los protagonistas del fin de semana largo.

Aunque no se dieron a conocer cifras oficiales desde el EMTUR, el nivel de afluencia turística durante el fin de semana largo en la ciudad de Mar del Plata fue mínimo en relación con anteriores mini recesos vacacionales que hubo.
Las recomendaciones de las autoridades sanitarias y el temor a contagiarse de gripe A provocaron que muchos desistan de una "escapadita". No obstante, hubo movimiento pero en su gran mayoría se trató de familias locales.

Con un clima benévolo, más allá de las bajas temperaturas producto de la época del año, el fin de semana largo producto del feriado del 9 de Julio y el asueto sanitario dispuesto por el gobierno para el viernes 10, permitió a los marplatenses olvidarse de la problemática diaria, la gripe A y apaciguar la ansiedad de los más pequeños (de prolongadas vacaciones), y disfrutar de las opciones al aire libre que ofrece la ciudad.

Así fue como sectores turísticos como Laguna y Sierra de los Padres o el Aquarium se erigieron en toda una opción para aquellos con movilidad propia, al igual que lugares como Parque Camet o la mismísima costa.

También los habituales paseos comerciales como la Peatonal o Rivadavia, Güemes, Juan B. Justo y San Juan recibieron el ir y venir de transeúntes. En los shoppings la abarrotería de público fue toda una postal.

En muchos casos permitió mejorar en algo los flacos bolsillos de los comerciantes. Mientras que en confiterías o centros gastronómicos se adoptaban medidas de seguridad en materia epidemiológica. También los cines debieron extremar las medidas en cada una de las funciones.

Hacia la noche apenas algunos bares hiceron oídos sordos a los pedidos de las autoridades sanitarias y abrieron sus puertas, aunque el movimiento fue ostensiblemente menor que a un fin de semana sin pandemia. Encima permanecieron cerrados el Casino y los bingos.

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