El marplatense que puede llegar a Marte

Felipe Campos Otamendi Quedó preseleccionado para iniciar un entrenamiento que lo puede llevar al Planeta Rojo. Todavía le faltan superar etapas, pero lo siente como una aventura y se compara con los marineros que acompañaron a Colón en su descubrimiento del nuevo continente. Su hijo le dijo que se quedaría sin padre, pero trató de conformarlo con que le dejará "un montón de plata".

El marplatense Felipe Campos Otamendi (30 años) quedó preseleccionado en un reality show para ir a Marte aunque sabe que no tiene retorno. El programa de excursiones marcianas planea financiarse a través de las transmisiones televisivas.

El proyecto "Mars One" es una especie de "reality show" televisivo que pretende convertirse en la primera expedición del hombre a Marte. El objetivo de la iniciativa es establecer una colonia humana en el Planeta Rojo en 2023, con el envío de cuatro astronautas que vivirán en un asentamiento abastecido por energía solar y con los elementos necesarios de habitabilidad.

En la primera instancia, se inscribieron 202.586 personas, de 140 paises diferentes, y el marplatense quedó preseleccionado junto a 1.085 personas más y pasó a la fase 2.

Ahora, Campos Otamendi debe conseguir "el apta médica de que puedo ir a Marte y luego rendir un examen de inglés", lo que permitirá su continuidad en el concurso.

"Me interesó la propuesta -contó a LA CAPITAL- y me anoté, empecé a buscar por internet todo lo relacionado con el proyecto y sigo en concurso".

Aunque nació en Buenos Aires, a los 2 años se mudó con su familia a Mar del Plata y se recibió de técnico en alimentos en la Escuela de Educación Secundaria Técnica Nº2, de Juan B. Justo e Hipólito Yrigoyen, y trabaja en el laboratorio de Química y Microbiología en el Inti.

"Eso les llamó la atención al jurado -dijo-, ya que debemos autoabastecernos". A partir de las solicitudes, el equipo de Mars One inició la selección de los futuros astronautas en tres rondas que se desarrollarán durante los próximos dos años.

Lejos de casa

Para 2015 estarán formados 16 equipos de cuatro personas que iniciarán un proceso de intenso entrenamiento que durará siete años. La misión se concibe como una emigración a Marte sin retorno posible, ya que empresa dejó en claro a los aspirantes que el planeta "se convertirá en su nueva casa, donde vivirán y trabajarán durante el resto de sus vidas".

"Veré hasta dónde llego -contó Felipe-, pensé en la posibilidad de no volver, pero lo veo como un desafío interesante, como los que vinieron con Colón a América. Siempre me gustaron las aventuras".

Si bien reconoce que ese espíritu aventurero lo acompañó toda la vida, al convertirse en padre a los 18 años tuvo que "postergar muchos de esos viajes, pero me gustan las aventuras" y ejemplificó con las últimas vacaciones que compartió con su hijo en San Rafael, donde intentó por todos los medios "subir al Aconcagua pero hubo una tormenta y no pudimos".

Entre las ventajas comparativas con las que cuenta para el proyecto es "ser vegetariano. No podés llevar una gallina a Marte, pero sí plantas. Lo que sobra se genera abono para la próxima, igual que el reciclado con los desechos humanos".

En cuanto a la posibilidad de no volver, aseguró que "en realidad la tecnología está en la teoría, todavía nada está probado, así que veremos" y estimó que recién a partir de 2018 comenzarían a mandar naves al Planeta Rojo.

Mientras relata su próxima aventura, lo observa su hijo Dalmiro, de 11 años, que opinó: "Si al él le gusta, está bien", aunque reconoció que se quedaría sin padre en caso de que quede seleccionado.

"Yo le dije que le dejaría un montón de plata", trató de consolarlo Felipe aunque todavía no sabe si, en el caso de quedar preseleccionado para los entrenamientos, recibirá alguna paga a cambio. Tampoco puede confirmar cuántos son los demás argentinos que quedaron, aunque calculó que son 6 los compatriotas.

Una vez superada la fase 2, comenzaría "entrenar con todos, se forman equipos de cuatro personas, que la idea es que entre los 4 hagamos un astronauta". El entrenamiento dura 7 años y recorrerían distintos lugares del globo, hábitats extremos, como la Antártida o el desierto.

Acerca de la opinión de amigos y familiares sobre el proyecto, aseguró que "les parece divertido" y confesó que "algunos me dicen `vos sos de Marte, así que estás volviendo a tu país de origen" y se ríe.

Sólo ida

La posibilidad de retorno es inviable económica y tecnológicamente en estos momentos. Primero porque para regresar a la Tierra sería necesario disponer de un vehículo capaz de escapar del campo gravitacional de Marte, que pudiera afrontar un viaje de vuelta de siete meses y que en última instancia lograra una reentrada y aterrizaje seguro en la Tierra.

Y, segundo, porque tras un tiempo prolongado en este planeta el cuerpo humano se habitúa a una gravedad del 38 por ciento que reduce la densidad de los huesos, la fortaleza muscular y el flujo de circulación sanguínea.

"Tras un tiempo en Marte, el cuerpo no sería capaz de habituarse de nuevo a las condiciones gravitatorias de la Tierra", explicaron Bas Lansdorp y Arno Wielders, promotores de este proyecto cuyo costo se estima en unos 4.600 millones de euros.

Para financiar un proyecto de esta magnitud Mars One tiene intención de firmar contratos televisivos en todo el mundo para retransmitir todo el proceso, desde la selección de candidatos que comenzará próximamente hasta su llegada y asentamiento en Marte, pasando por los ocho años de entrenamiento que transcurrirán entre 2015 y 2023.