El marketing de Carrió: cómo vender a Prat-Gay en Lugano

El economista, que será candidato en 2009, es un caso de estudio para los publicistas políticos.

Por: Santiago Fioriti

Da bien en fotos, pero ¿alcanza si no se muestra menos distante? Es medalla de oro en Economía y tienen léxico intelectual, pero ¿podrá lograr que su mensaje llegue con claridad a todos los barrios? Más: ¿se tiene que olvidar de la corbata? ¿Le sumará o le restará besar chicos en campaña? Alfonso Prat-Gay, que será candidato a diputado de la Ciudad por la Coalición Cívica en 2009, es un caso que apasiona a los gurúes del marketing político. Lo ven como un diamante, pero advierten que tiene un perfil complicado para seducir al público masivo. Y se preguntan cómo hará Elisa Carrió, por ejemplo, para venderlo en Lugano, un barrio que aparece como la contracara del mundo del economista.

"Es un hombre muy bien elegido para determinado microclima. En la avenida Santa Fe andaría muy bien. Pero si sale de ahí la gente no sabe quién es. Si pretende ir a lugares alejados de las luces, como Lugano, debería comunicarles antes a los vecinos quién es, qué hizo y hacia dónde va", propone el filósofo y publicista Omar Bello.

Ernesto Savaglio, que trabajó en la última campaña de Mauricio Macri, estudió su caso pero dice que no quiere dar pistas para que no le roben ideas, como --asegura-- alguna vez le pasó con Domingo Cavallo: "Debería comer un asado con él antes de asesorarlo." Aunque no avanza, tira una máxima de su empresa: "Nosotros no somos partidarios de disfrazar al candidato. Si le tenemos que fabricar un bigote a Prat-Gay o sacarle una patilla, empezamos mal."

El creativo de La Nube Inquieta Horacio Castelli dice que al delfín de Carrió le recomendaría "crecer en las expresiones emocionales y comprender la lógica de lo masivo, del hombre común. Y que se exponga: de a poco va a ir perdiendo el saco, la corbata y hasta el pelo prolijo". ¿Qué le elogian? "Tiene un excelente perfil y todas las capacidades técnicas. Es joven, inteligente y está parado en el mundo de las finanzas y de la economía más sofisticadas", opina Castelli.

Otros creativos resaltan aspectos positivos más frívolos como "buen look" y "cara de chico bueno". Hay una frase que para algunos especialistas le abrirá la puerta de muchas casas donde hoy es desconocido: "Es el novio con el que todas las señoras quisieran que se casara su hija", lanza Bello.

Pero Prat-Gay, a pesar del prestigio del que goza en algunos círculos del exterior (ya en el 2000 aparecía a página entera en el Financial Times y en la edición europea de The Wall Street Journal, como estratega de moneda "estrella" del J.P. Morgan) se topará con un obstáculo que todos marcan en rojo: "La gente no vota a quien no conoce", es otra de las teorías.

"La primera consigna de Carrió debería ser hacerlo conocido", disparan. "Prat-Gay tendría que perder la aprensión que tienen esas personas educadas en ciertos barrios, en zonas que podríamos llamar de burbujas. Antes de pisar Lugano (el barrio que eligió Macri cuando lanzó su candidatura con una nena subida a una tarima, en medio de la basura) debería entender sus códigos", analiza Castelli.

Obsesivos hasta con la utilización del nombre, los publicistas piensan que el economista tiene un "apellido complicado" para una campaña política caliente. Sugieren que en la cartelera pública lo llamen, simplemente, "Alfonso".

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