Marina Silva inquieta a Lula

La reconocida ecologista que dejó su cargo de ministra el año pasado estudia ser presidenciable por fuera del partido oficialista. Su candidatura restaría votos a la aspirante petista, Dilma Rousseff.
Marina Silva, ex ministra de Medio Ambiente del gobierno de Lula da Silva, podría complicar los planes del oficialismo de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2010. La reconocida ecologista anunció que estudia seriamente la oferta del Partido Verde (PV) para ser su candidata.

Por ahora la delfín del mandatario, Dilma Rousseff, no despega en las encuestas de opinión.

Los comicios serán los primeros en 20 años en no tener al ex tornero mecánico como candidato debido a la imposibilidad constitucional de aspirar a un tercer mandato consecutivo. En Brasilia, el clima de precampaña ya se desató y los pronósticos ponen en carrera a Marina Silva. "Creo sin lugar a dudas que ella aceptará la oferta de los verdes", señaló Carlos Minc, actual titular de la carta de Medio Ambiente y sucesor de Silva en el cargo.

Silva despierta amplias simpatías en la izquierda del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y, además, es muy conocida por la opinión pública a nivel nacional, lo que la sitúa como una figura ya posicionada que contrasta en este aspecto con otros candidatos. Sin embargo, sus activos más fuertes son su propia historia y figura. Nacida en el estado de Acre (norte) en la Amazonia brasileña, la ex ministra de 51 años y de origen humilde fue analfabeta hasta cumplir los 14 años. Amiga y colega del mítico líder ambientalista y extractor de caucho Chico Mendes (asesinado en 1988), Silva es senadora desde 1995 y lleva 30 años vinculada con el partido de Lula.

Hace un año, sin embargo, dejó su cargo en Medio Ambiente. Según su versión de los hechos, no quiso plegarse a los compromisos que le exigían los lobbies del Parlamento, dominados por terratenientes y comerciantes de madera extraídas ilegalmente de la Amazonia y, frente a esa situación, el gobierno no la habría respaldado. Ahora, para aceptar la candidatura de los verdes tendría que renunciar al PT y, según la prensa local, la militante ecologista daría ese paso en los próximos días.

Según Minc, el actual ministro de Medio Ambiente, una candidatura de Silva tendría mucho sentido. "En un país que acoge el mayor bosque tropical del planeta, lidera la producción de etanol combustible de caña de azúcar y es clave en el debate sobre el cambio climático, la candidatura de Marina haría que la cuestión ambiental tenga mucha más relevancia a nivel internacional", estimó el ministro, él mismo antiguo militante verde que saltó a las filas del PT hace veinte años.

De sumarse a la contienda, Silva conformaría una tríada de candidatas que estarían disputando el trono de Lula. Dilma Rousseff, ministra de Gobierno y ex guerrillera durante la dictadura militar (1964-1985), es la apuesta oficial del presidente; y Eloisa Helena, disidente por izquierda del PT, expulsada del partido y rival de Lula en las elecciones de 2006, volverá a competir por el Partido Socialista de la Libertad (PSOL).

Ninguna de las tres la tiene fácil. Según un sondeo divulgado ayer por el diario Folha de Sao Paulo, José Serra, gobernador paulista por el Partido Socialdemócrata (PSDB), sigue encabezando la lista con un 37 por ciento de intención de voto; más atrás se encontrarían Rousseff con un 16 por ciento, Helena con un 12 por ciento y, por último, Silva, con un 4 por ciento.

No obstante, la posible candidatura de Silva preocupa. Y es que, según otra encuesta publicada la semana pasada por el periódico O Estado de Sao Paulo, "en cuatro escenarios de enfrentamiento directo con Dilma Rousseff, Marina Silva pierde en uno, empata en otro y gana en dos", lo que pone de relieve, según el matutino, "el tamaño del estrago" que podría causar Silva en la estrategia petista.

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