Marina agradeció el respaldo, pero dijo que la dignidad "no se negocia"

Marina agradeció el respaldo, pero dijo que la dignidad "no se negocia"
Vecinos y pacientes de los barrios 10 de Junio y Avellaneda se movilizaron para defender a su "médico y amigo". También se acercaron miembros de la Asociación de Profesionales para acompañar al renunciante Dr. Marina. El médico agradeció el respaldo, pidió disculpas y dijo que no volverá.
Un centenar de vecinos de los barrios 10 de Junio y Avellaneda se movilizaron ayer por la tarde con un doble objetivo. Por un lado, apuntaron contra las autoridades municipales que, a su entender, forzaron la renuncia del doctor Fabián Marina, después de 13 años de trayectoria en el Centro Municipal de Salud. Al mismo tiempo, buscaron torcer la decisión final del profesional, para que revea una renuncia que ya había declarado indeclinable. El médico recibió besos, abrazos y aplausos. Agradeció el apoyo, escuchó los emocionados pedidos de recapacitación que la misma gente le hizo frente a frente, pero les terminó respondiendo lo que no querían escuchar: "Les pido disculpas, pero esto no tiene vuelta atrás. No se puede negociar todo en la vida, y acá está la dignidad de por medio", les dijo.

Esas palabras lograron que los pacientes desarticularan el próximo paso que tenían en mente: juntar firmas y exigir una entrevista con el intendente José Eseverri, para reclamar la continuidad del médico al frente de la sala. Con lágrimas, en algunos casos, y más aplausos de todos como reconocimiento final a Marina, "un amigo, que es como de la familia", los vecinos entendieron que la historia estaba cerrada.

El médico renunció a su cargo molesto por un recorte de sus haberes, que desde la Comuna se justificó con razones técnico-operativas: el profesional tenía carpeta médica en la sala, pero trabajó en los Torneos Bonaerenses, y el descuento se originó por la no cobertura del Seguro Municipal de Salud. "Al hacerlo otro médico, fue otro el que cobró las cápitas", remarcaron. Ayer, Marina volvió a defenderse. "Son pavadas que dicen para confundir a la gente. Antes de viajar a Mar del Plata, yo hablé con (el titular de Deportes, Gabriel) Rosatto, para explicarle cuál era mi situación. Me preguntó si quería ir igual, y yo le contesté que sí. Entonces él habló con Montani y me dijo que estaba todo ok". Y deslizó que "me estaban persiguiendo desde el año pasado y me terminaron cocinando a fuego lento".

Pacientes, en alerta

Poco después de las 15 de ayer, vecinos y pacientes se concentraron en la esquina de Deán Funes y Giovanelli, frente a la sala de atención del barrio 10 de Junio. Las mujeres fueron mayoría en una movilización que incluyó carteles con leyendas como "Por gente inescrupulosa perdemos a nuestro médico y amigo", o "No queremos otro doctor. Nuestro doctor es Marina". El grupo se completó con los integrantes de la Asociación de Profesionales de la Salud que se acercaron a respaldar y contener a un colega en problemas. Allí estuvieron Iván Recabarren, Mario Menón y Pedro Facio, quienes repartieron a los medios periodísticos presentes un comunicado formal para dejar sentada la posición del organismo que integran (ver aparte).

Recabarren le explicó a la gente que "haremos todo lo que esté a nuestro alcance, como Asociación, pero primero necesitamos hablar con Fabián para saber cuál es su decisión. No podemos forzar las cosas". Y dejó en claro que "más allá de esto, no puede ser que un profesional con las responsabilidades que él tenía cobre un sueldo básico de 1.500 pesos. En algún momento se iba a terminar cansando igual".

Cuando los vecinos divisaron a Marina, caminando hacia la sala, empezaron a cantar y a aplaudir. Lo recibieron con un "Marina no se va, Marina no se va...". El saludó a todos con un beso y, ante cada saludo, recibió algún aliento o pedido. Una de las mujeres se plantó frente a él y todos se callaron para escuchar el diálogo:

- Por favor, doctor, díganos que va a volver.

- Está difícil, está muy difícil... (respondió el médico)

- Si usted nos deja, nosotros juntamos firmas y nos vamos a hablar con Eseverri- le devolvió la señora-.

Todos quisieron resaltar que, en el barrio, Marina no era sólo un médico. Desde el "Nadie camina el barrio como él"; hasta el "es un amigo"; pasando por "nunca nos dejó en banda"; o el más combativo "las tiene bien puestas y por eso salió a cantar todas las verdades".

"Doctor, si usted se va nos vamos a quedar desprotegidos. Dónde vamos a atender a nuestros hijos. Acá nadie puede pagar 40 pesos una consulta", insistió otra mujer, esperando una señal o un guiño del médico. "Acá va a seguir la doctora Gabriela Schumacher, que es no sólo una gran médica, sino también una gran persona", los calmó. "Siempre me sentí muy respaldado por ustedes, y me seguiría sintiendo así por más que no hubiesen hecho esto. El problema es que esta gente nunca respalda a sus trabajadores", volvió a disparar contra sus ex empleadores. "No es que me voy porque quiera, o porque haya conseguido algo mejor. Tengo lo mismo de siempre, pero ellos no me han dejado otro camino".

Entonces, el grupo de mujeres se acercó hasta Marina, con una pregunta clara y directa. "Doctor, necesitamos que nos diga si usted quiere volver a la sala. Si es así, nosotros nos vamos a mover hasta donde sea. Pero si usted no quiere, no vamos a hacer nada que lo presione más".

Marina hizo un silencio, y unos segundos después largó la respuesta. "Estoy muy agradecido con todos y cada uno de ustedes. Acá crecí como profesional, atendí muchos de sus embarazos y el de sus hijas. Pero no se puede negociar todo en la vida, y menos cuando está la dignidad de por medio. Al puñal ya me lo clavaron y les pido disculpas, pero les tengo que decir que ésta es una decisión tomada".

Criticó las formas de los políticos y agregó que "aunque yo diera marcha atrás y volviera, estoy seguro de que la persecución va a seguir y dentro de seis meses vamos a estar en la misma ante el menor problema. Ustedes saben cómo se manejan las cosas en la política. Y yo no quiero seguir teniendo a este gente como mis jefes".

"Usted se va porque es demasiado bueno", lo interrumpió una de las vecinas, y entonces volvieron los aplausos para tributarle el último agradecimiento.

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