Ana María Meiners analiza su primer año de intendencia en Esperanza

La intendente de la vecina localidad de Esperanza, habla de la particularidad de su primer año de gestión al frente del Municipio. Defiende la labor humanitaria que desarrolla como política de inclusión social, rechaza el clientelismo y sostiene que "la política del bien común le debe muchas cosas a la gente".
Mario Dos Santos (Especial para Castellanos).- Ana María Meiners intendente de Esperanza en un reportaje sin desperdicios. Frontal, sencilla, laboriosa, tenaz e hiperactiva. Rasgos sustantivos de la primera mujer que gobierna la ciudad cabecera del departamento Las Colonias, en toda su historia. Con serenidad, describe los inconvenientes de un primer año de gestión en el contexto de la crisis, sin ocultar el sueño posible de una sociedad sin exclusión.

—Debo confesar que es una Intendente atípica. No habla como los políticos clásicos ni calla nada.

—En ciertas ocasiones eso puede una virtud, otras no tanto -sonríe-. También es cierto que muchos no están acostumbrados a llamar a las cosas por su nombre. Pero es simple: debemos escuchar a la gente. No olvidemos que muchos votaron por un cambio. (...) Que comienza con algunos desafíos para la construcción de ciudadanía como herramienta para bajar los índices de exclusión. (...) Es algo que todos los intendentes o presidentes comunales vivimos a diario, porque cuando hablamos de la gente, en realidad, nos estamos refiriendo a nuestros propios vecinos, ya que nosotros somos la cara visible del Estado y la posibilidad de solución a sus problemas.

—Pero ese déficit o anomia social, también generó algunos vicios de la política.

—Soy tajante en este punto. El objetivo fundamental de nuestro equipo de trabajo lo tenemos muy claro, es la promoción humana. Más allá de los matices o de la impronta de cada funcionario para desarrollar su labor. Nuestra corriente de trabajo tiene instalado los valores humanistas más profundos, donde realmente se piense en los que menos posibilidades tienen. Pero sin caer jamás en la bajeza de establecer un modelo clientelar. Pretendemos promocionar a la gente con las herramientas que corresponden. Pero en este punto debo ser cruda. Se han perdido cinco o seis años, al menos, en el tema de la inclusión social. Y este no es un problema sólo de nuestra ciudad. (...) Es así, la política, la de la buena gestión, la del bien común, le debe muchas cosas a la gente. Muchas veces se optó por la simple beneficencia clientelar a desarrollar sistemas solidarios como el cooperativismo. No aquellas cooperativas con "dueño", sino aquellas de los logros a través del esfuerzo común.

—¿En ese aspecto cree que su gobierno va por la senda correcta?

—A través de este largo año -largo año, repite- a pesar de que los días se nos pasan volando, creo que cada día es siempre muy positivo porque estamos sentando los lineamientos de lo que queremos hacer y por supuesto que muchas veces se nos hace difícil (...) Porque allí también el déficit se nota. Vemos que no toda la ciudadanía está preparada para la participación, porque el participar es difícil, ya que obliga a un compromiso y a agudizar la creatividad. Que en los modelos clientelares que Ud. mencionó, y donde todo viene regalado de parte del Estado, no se necesitan.

Déficit habitacional

—Imagino que los principales reclamos tienen que ver con servicios y obra pública.

—En realidad lo más grave es el déficit habitacional. Eso se siente y mucho. Y el denominado mercado inmobiliario no ayuda mucho al respecto. (...) No obstante en poco tiempo comenzaremos una experiencia de construcción a través del mecanismo de autoconstrucción y ayuda mutua. Con respecto a los servicios creo que es la base cotidiana de la tarea municipal. Aquello referido al alumbrado, al barrido y a la recolección de residuos. A los que se agrega el riego, el bacheo, la poda de árboles, el corte de maleza, etc. Es cierto, para muchos suele ser el primer reclamo. Recordemos que la ciudad creció notablemente, que el equipamiento heredado es prácticamente obsoleto y está muy deteriorado. Y que estamos en un año de mucha restricción económica. No obstante en líneas generales todos los servicios se cumplen sin interrupción (...) Y en esto debo ser muy agradecida al esfuerzo, la voluntad y el acompañamiento que todo el personal municipal pone a la hora de desarrollar sus tareas. (...) Con el tema de la obra pública recordemos que prácticamente era nula al momento de asumir. Puedo hablarle horas de cada área o lugar de la ciudad y de sus problemas y posibilidades de solución. Pero me gustaría dejar claro una cuestión. Como Intendente, no vine de paso, pero tampoco vine a quedarme a vivir en el sillón de la política. Sueño simplemente con modificar algunas cosas que hagan a la calidad de la gente. Porque la política es eso: la herramienta que tienen los pueblos para modificar o transformar aquello que tenga que ver con las personas y su desarrollo más profundo. Aquello que algunos mencionan simplemente como felicidad.

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