"María del Carmen Viñas no está a la altura de las circunstancias"

0223.com.ar publica una Carta Abierta enviada a la redacción de este vespertino digital rubricada por el dirigente del Movimiento Libres del Sur de Mar del Plata, Juan Pablo Malagutti.
ASISTENCIA ALIMENTARIA EN MAR DEL PLATA: CARTA ABIERTA A MARÍA DEL CARMEN VIÑAS

Ante la falta de una respuesta seria y autocrítica por parte de María del Carmen Viñas, trataremos de elevar un poco mas el debate de la emergencia en términos de "asistencia alimentaria", ya que insistimos, por este camino se esta llevando al abismo a los mismos niños que por otro lado se condena con el tema de la inseguridad.

A la comida que entrega Desarrollo Social le faltan nutrientes esenciales, como vitaminas, hierro y calcio, y le sobran calorías, como las que aportan los fideos, el arroz y la polenta.

El Ministro de Desarrollo Social bonaerene, Daniel Arrollo, aseguró que el presupuesto del servicio alimentario escolar aumentará este año un 70 por ciento, lo que muestra la deficiencia del sistema de seguridad alimentaria provincial y por ende municipal, que en realidad nos reparte lo que da la provincia y lo que compra no varía lo que reparte la provincia: "Comida para los Pobres". Se excluye de la dieta casi por completo, exceptuando alguna entrega eventual, las verduras y frutas que aportan la mayor cantidad de minerales, vitaminas y fibras. También se excluyen las proteínas animales que aportan las carnes, los lácteos (exceptuando la leche en polvo) y los huevos. A su vez se incorpora en la entrega las lentejas, que si bien no reemplazan al hierro que aporta la carne o el fósforo que aporta el pescado, podrían ser una fuente necesaria de proteínas. Pero estas no son más que una fuente de críticas injustas contra la población más humilde a la que en vez de menospreciar por no incorporarlas a la dieta familiar, deberían saber que no son estas parte de su acervo cultural como si son las carnes, especialmente las carnes rojas. Cuantas veces hemos escuchado a las asistentes sociales decir "estas mujeres dicen que no tienen nada para comer o para darles a sus hijos pero nunca las vas a ver cocinando un plato de lentejas…las terminan vendiendo...por un paquetes de cigarrillos…".

Algo similar pasó con la soja cuando los mismos ideólogos que hace unos meses generaron desabastecimiento y la suba de precios generalizada de los alimentos, intentaban introducir la soja en los comedores como un alimento "saludable" cuando lo único que buscaban era la aceptación cultural de la misma lo que les permitiera establecer el modelo de la Patria Sojera, con Apresid (organización que sustenta la soja transgénica y la siembra directa, etc) y Monsanto.

Según Patricia Aguirre, referente del grupo de seguridad y soberanía alimentaria de la UBA, "la construcción de la Seguridad Alimentaria de un Pueblo es el derecho de todas las personas a tener acceso a una alimentación cultural y nutricionalmente adecuada y suficiente".

Ahora bién, es lógico que no escapemos a la tendencia que un modelo de acumulación económica nos legó después de 30 años de neoliberalismo; ya que según cifras de la FAO, alrededor de 800 millones de personas de los países en desarrollo padecen hambre y desnutrición, en un mundo donde el 20% más rico consume 16 veces más de alimentos que el 20 % más pobre (PNUD, 1999). Lo injustificable es seguir reproduciendo este esquema de inequidad en el seno del estado.

Bernardo Kliksberg en su libro "Primero la gente" (2007) afirma que Amércia Latina no escapa a esa problemática mundial, muy por el contrario "es una de las regiones del mundo con mayor desigualdad, especialmente referida a la producción de alimentos. El hambre no está causada por falta de tierra ni de alimentos sino por la falta de acceso a los alimentos e ingresos monetarios en momentos críticos. Es un síntoma de males sociales más profundos como la pobreza y la desigualdad, no es un problema de escasez de comida sino de equidad y democracia."

En un texto extraído de la legislación Bonaerense aprobada por la camara de Diputados y Senadores de la provincia en el año 2002, se afirma que: "La desnutrición, definida como desbalance entre los nutrientes que requiere el organismo y los ingeridos, es una enfermedad que si bien es producida por múltiples factores, podemos diferenciarla en dos grandes ramas:

1- La secundaria, que es la resultante de otro proceso patológico previo.

La primaria o social que es la que resulta de la pobreza, de la falta de acceso de amplios sectores de la población a los alimentos necesarios. La desnutrición primaria, la ocasionada por la carencia de alimentos, es una enfermedad social y es la expresión del egoísmo y la falta de solidaridad social

Cabe destacar que la desnutrición condiciona el posterior desarrollo del niño, lo pone en desventaja con los niños bien nutridos. El desarrollo neurológico de los niños desnutridos es deficiente. La desnutrición se convierte en la más injusta de las discriminaciones."

Es altamente injustificable entonces que, ante tamaña declaración, la provincia siga distribuyendo junto al municipio alimentos que no favorecen a balancear esta inequidad, sino que la sostienen por deficiencia de nutrientes como consecuencia de una lógica de "comida para pobres". Pero ya sí condenable es que esta entrega se haga con alimentos vencidos o en mal estado.

Es este mismo gobierno provincial quien quiere desde la iniciativa del gobernador Scioli que se baje la edad de inimputabilidad a los niños.

Así, tratando de "tapar el sol con la mano", se oculta la realidad de que la falta de nutrientes en la dieta, aumenta las posibilidades de padecer infecciones respiratorias e intestinales u otras enfermedades infecciosas, que requieran internación o que produzcan la muerte, fundamentalmente en menores de 5 años que son los más vulnerables de padecerla puesto que están en pleno crecimiento y desarrollo. Las secuelas de la desnutrición son muy grandes y ponen en desventaja al desnutrido o que padeció de desnutrición. Las consecuencias van desde una disminución en el coeficiente intelectual, problemas de aprendizaje, retención y memoria (disminución de la asimilación de conocimientos), escaso desarrollo muscular y enfermedades infecciosas frecuentes en la niñez, hasta un mayor riesgo a enfermedades crónicas en la edad adulta. Los adultos que de niños fueron desnutridos presentan dificultades para desempeñar eficientemente sus labores, para establecer relaciones sociales.

Si bien hoy no tenemos los niveles de desnutrición que tenía la Argentina a principios de siglo, hay franjas importantes de la población que sufren mal nutrición, siendo la anemia (deficiencia de hierro) una problemática prevalente que afecta especialmente a los niños, niñas y embarazadas. A pesar de ser Argentina el " País de la carne" , 1 de cada 2 niños menores de 2 años padece de anemia según la Unicef. Un niño/a anémico ve disminuído su rendimiento escolar y las defensas inmunológicas, aumentando la vulnerabilidad de estos niños a padecer, por ejemplo, las infecciones respiratorias como la bronquiolitis, bronquitis o neumonía.

Además está demostrado que los niños anémicos (en general nacidos con bajo peso y de madres anémicas) tienen menor rendimiento intelectual que los no anémicos, aun si se les trata la anemia posteriormente. Si llegan a lograr los niveles de hierro deseados en sangre y se les evalúa 6 años más tarde su rendimiento intelectual, encontraremos que al realizar las pruebas de desarrollo mental, será significativamente menor que aquellos que no lo fueron. Es la secuela, la cicatriz, que deja la deficiencia de hierro, por lo tanto, el aporte del mismo tardíamente no soluciona el problema.

No poseemos estadísticas de Mar del Plata pero, en el conurbano bonaerense, el 48 por ciento de los menores de dos años padece de anemia. En los niños de esa edad la enfermedad provoca bajos resultados en las pruebas de desarrollo intelectual, mientras que en los adolescentes y adultos causan apatía y menor capacidad de trabajo físico. Con una dieta acorde de carnes rojas, el pescado y el huevo se podría evitar.

En las embarazadas, la anemia trae aparejado retardo intrauterino en el crecimiento del niño, con el consecuente bajo peso al nacer y los índices de mortalidad en bebés con bajo peso es de dos a tres veces superior a los que nacen con 3 kilogramos.

Esta es la realidad de la que hablamos. Esta realidad no se resuelve con excusas. Las excusas no nutren, menos cuando provienen de una funcionaria pública.

María del Carmen Viñas tiene razón, nosotros queremos politizar este debate, profundizarlo y reclamar soluciones.

Volvemos a exigir su renuncia, ya que no solo cometió una falta gravísima, sino que no tuvo la honestidad y el decoro de pedir perdón y comenzar a asesorarse para comprender lo que pasa.

Ahí, afuera de las oficinas, hay un pueblo, niños principalmente, que esperan eficiencia en la gestión y compromiso con miles de personas que desde hace años no pueden mas que mendigarle al estado una ayuda alimentaria frente a la indignidad a la que los han arrojado. María del Carmen Viñas no está a la altura de las circunstancias.

Juan Pablo Malagutti

Movimiento Libres del Sur – Mar del Plata

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