Ya no sos mi Margarita

La relación entre Schiaretti y Giacomino está deteriorada, aunque mantengan las formas. Los cruces sobre la responsabilidad ante las inundaciones terminaron de complicar la situación. Julián Cañas.
Juan Schiaretti sostendrá en público el vínculo "armonioso" que mantiene puertas afueras con Daniel Giacomino. Pero, puertas adentro, parafraseando al tango de Celedonio Flores, el gobernador le dedicaría al intendente, sin rubores, Margot, que dice: "Ya no sos mi margarita...".

No habrá pronunciamientos públicos altisonantes ni una ruptura oficial, pero la relación entre Schiaretti y Giacomino está deteriorada. Aunque ambos cuidarán las formas.

El último acontecimiento que distanció al jefe de la Casa de las Tejas con el intendente de la ciudad de Córdoba fue la tormenta del viernes 18, que anegó a una buena porción de la Capital.

El diluvio y el contratiempo de no haber podido aterrizar en Córdoba aquella noche no le habían borrado al gobernador la sensación de satisfacción y alivio: había firmado el acuerdo con la Nación.

Regresaba el gobernador en automóvil a Córdoba desde Las Higueras, donde pudo bajar el avión oficial, cuando escuchó por radio al titular de Defensa Civil de la Municipalidad, Martín Luque, echando culpas a la Provincia por el desborde del canal Maestro.

Aseguran que el gobernador bramó de bronca. Comenzó a llamar a sus funcionarios para informarse y dio una orden terminante: salir a responder al municipio.

No quedó conforme. En las primeras horas del sábado, Schiaretti llamó al celular de Giacomino, pero no pudo ubicarlo. Quien sí escuchó el enojo del gobernador fue el secretario de Gobierno, Guillermo Luque.

Horas después, y luego de que desde el municipio admitieran que ellos tenían las llaves (y la responsabilidad) de levantar las compuertas del canal, el gobernador dio una versión pública light.

Dijo que se había comprometido con Luque a que la Provincia colaboraría para hacer los desagües que la ciudad necesita desde hace décadas.

Pero, de paso, le tiró un misil encubierto al intendente: "No se puede esperar siempre la plata de la Nación. Hay que trabajar para resolver el problema".

Más allá de las apariencias, en privado, Schiaretti ya no puede disimular lo que considera una "total" falta de gestión de Giacomino.

Las encuestas que cada mes llegan a la Casa de las Tejas marcan que los cordobeses le reconocen a Schiaretti dos decisiones políticas: enfrentarse con los Kirchner y mantener una buena relación con Giacomino.

El cruce por los efectos de la tormenta fue la gota que rebalsó el vaso de la paciencia de Schiaretti con el intendente.

Todo empezó cuando Giacomino respaldó la creación del Banco Regional de Desarrollo, una herramienta que Néstor Kirchner piensa usar para cooptar intendentes.

Otra piedra en el zapato del vínculo fue la decisión de la gestión de Giacomino de trasladar el predio de enterramiento de basura que hoy funciona en Bouwer.

Esto descolocó a los funcionarios de Schiaretti. La Provincia tenía la intención de seguir enterrando la basura en ese lugar, al menos un par de años más. Lo suficiente como para que el problema de la basura pase a otros gobernantes.

La tormenta de aquel viernes transformó en ríos tumultuosos a muchas calles de la ciudad y terminó por agrietar la relación que unía a Schiaretti y a Giacomino. Ya nada será como entonces...

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