Ya no sos mi Margarita... ¡ahora te llaman Margot!

A horas de las elecciones municipales, Hermes Binner transita el peor momento de su gestión y de su relación con la sociedad. Los candidatos radicales no quieren fotos con el gobernador. Lo prefieren a Barletta.
Ningún analista político hubiera imaginado que en menos de 20 meses, con un 80% de apoyo social y de 2.200 millones de pesos en la caja, pudiera caer tanto en la consideración de la gente la gestión provincial.

Doble discurso

Para darle identidad a esta afirmación hay que buscar las respuestas en las formas que votaron las leyes de AFJP, Aerolíneas, Ley de Redifusión, etc.

Más allá de las necesidades de la provincia, que obliga al gobierno provincial a coquetear con el Ejecutivo nacional, hay una admiración y adhesión a la transversalidad que proclama Kirchner.

Binner trató durante la campaña de junio de asociar a Reutemann con Kirchner con el objetivo de lograr votos para su candidato, Rubén Giustiniani. El hombre de Llambi Campbell no sabía cómo despegarse de esa operación, y casi le cuesta el triunfo.

Si es cierto que no hubo devolución de atenciones por el voto socialista en Diputados, no se entiende el porqué de este inesperado apoyo cuando horas antes anunciaba por todos los medios que si no se modificaban seis artículos clave no iban a apoyar la iniciativa del Ejecutivo.

El ex corredor tuvo su revancha y aprovechó un acto en Crespo para disparar: "Binner y el socialismo volvieron a ser funcionales al gobierno. Quedó claro quién está con Kirchner".

Fiesta socialista

El aumento del gasto corriente -producto de los excesivos nombramientos (se habla de mas de 1.400 personas en distintas áreas de la provincia) con suculentos sueldos y elevados adicionales para pagos de hotelería, transporte, viáticos y gastronomía- instaló la sensación que había una "fiesta socialista" en Santa Fe. Esa impresión fue captada rápidamente por el ciudadano de la capital, que entraba a los bares o restaurantes y los veía colmado de funcionarios con su Blackberry sobre la mesa. Los mozos son más duros y destacan su perfil de "rosarinos soberbios". Los hoteles más lujosos están casi llenos por funcionarios que no tienen problemas en dejar ocupadas las habitaciones los fines de semana para no hacer las valijas.

Palabras, solo palabras

"Esto es maquetolandia". Así definía un dirigente justicialista a los distintos anuncios sobre los nuevos hospitales que se construirán en la provincia. Binner ha pensado su gestión en tres pilares: la construcción de grandes hospitales, la concreción de los cinco nodos y la Reforma Constitucional. Hasta ahora no ha concretado ninguno.

La reforma dormirá en el Senado. Los nodos sólo se ven en las cinco estrellas del logo de la provincia, porque a esta idea -que tiene algunos aciertos- le falta mucho para plasmarse en una realidad. La construcción de los hospitales de alta complejidad, muy importantes para la comunidad, no tienen posibilidad de financiamiento con la actual situación que vive la provincia, que ya piensa en bonos para pagar deudas.

Se están cayendo las caretas

Según encuestas a las que tuvo acceso Sin Mordaza, la postura de Hermes Binner sobre la Ley de Medios K cosechó el 70% de desaprobación en la sociedad santafesina; sólo el 20,3% lo aprobó y el 9,7% no emitió opinión.

Los medios comenzaron a criticarlo por su doble discurso y sus posturas zigzagueantes. Sólo hay que remitirse a la tapa de La Capital sobre el Pacto Binner- Kirchner, la editorial de Teresa Paldolfo del domingo en El Litoral, y la intransigente postura de los oyentes del Dr. Novarecio en LT2 de Rosario.

Como si esto fuera poco, la imagen del gobernador parece ser "mufa" por lo ocurrido con Giustiniani y Clara García, que hicieron su campaña con su cara y que, sumado a la caída de imagen, parece que ahora nadie quiere aparecer en los afiches con el titular de la Casa Gris.

Es Santa Fe desaparecieron los afiches -que eran muchos- donde aparecían Barletta y Binner junto a José Corral. Los que están la vía pública solo figuran Barletta, Corral y Henn. En el interior muchos candidatos radicales prefirieron la presencia y el apoyo del intendente capitalino antes que una foto con Hermes.

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