Marcó del Pont tiene la silla asegurada

La Presidenta la confirmó ayer por decreto. Es una ex albertista que logró sumar respaldos pingüinos dentro del Gobierno, desde De Vido hasta la propia Cristina.
Mercedes Marcó del Pont seguirá en el Banco Nación, tal como anticipó este diario el sábado. La renovación al mando de la entidad financiera más grande del país, cuyo primer mandato había comenzado en 2008, se dispuso a través del decreto 31/2010 publicado ayer en el Boletín Oficial. Así, una funcionaria que fuera apadrinada por el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, logró sobrevivir a la suerte de su mentor.

Marcó del Pont es sobrina de Rogelio Frigerio, fue investigadora de FIDE y, en la década del 90, una férrea opositora a la política económica del ex ministro de Economía Domingo Cavallo.

Una característica de su mandato al frente del Nación es el cambio de perfil del banco, que se volcó al sostenimiento del financiamiento de las pequeñas y medianas empresas y de la producción.

Como investigadora de FIDE, fue designada consultora de organismos internacionales para proyectos de mejoramiento de las estadísticas de la provincia de Buenos Aires (1996) y la Capital Federal (1999-2000). Sus conocimientos en la materia la llevaron a convertirse en una crítica –puertas adentro del Gobierno– de la intervención del INDEC, que comenzó en enero de 2007. Redactó un proyecto de ley de reforma del sistema estadístico nacional, pero nunca lo terminó de presentar. Cuando los Kirchner decidieron sacar a Miguel Peirano del Ministerio de Economía por su desacuerdo con la intervención del INDEC, Marcó del Pont fue la única dirigente oficialista que lo defendió públicamente.

A Peirano lo conoce de cuando el ex ministro era economista de la Unión Industrial Argentina (UIA) en los 90. Valle y Marcó del Pont comenzaron a asesorar a la UIA.

En 2001 adhirió al Plan Fénix, que encabezaba Aldo Ferrer y reunía a economistas de la UBA que proponían una salida ordenada de la convertibilidad. En los comicios legislativos de ese año, apoyó la candidatura a senador del cura Luis Farinello. Ella y Valle nutrieron de ideas al entonces presidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, que en 2002, en el gobierno de Eduardo Duhalde, los llevó como asesores de su ministerio, el de la Producción. Valle duró un mes; Marcó del Pont, tres, y Mendiguren, cuatro. Los dos economistas de FIDE criticaban que la devaluación no hubiese sido acompañada por la inmediata aplicación de retenciones a la exportación y la creación de un impuesto extraordinario a los sectores concentrados de la economía. A ella le costó irse porque quería comprometerse con el modelo que siempre había defendido.

En 2005, Alberto Fernández, amigo de una de sus hermanas, buscaba extrapartidarios para el Frente para la Victoria y le propuso a Marcó del Pont que fuera la segunda candidata a diputada de la nómina que encabezaba Rafael Bielsa. Le costó mucho aceptar, pero su marido la incentivó. La lista salió tercera, pero la economista resultó elegida. En 2007, secundó a Daniel Filmus en el camino al Senado. Él salió segundo y ella no entró.

Como diputada mantuvo un perfil bajo, pese a que muchos habían pensado que iba a lucirse más.

Con Alberto Fernández fuera del poder, Cristina Fernández fue y es su gran defensora. Le levantaron el perfil a punto tal que varias veces sonó su nombre como posible ministro de Economía. Respaldo no le falta. El secretario general de la CGT, Hugo Moyano, siempre la define como su candidata.

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