Marcó del Pont, una carta del Gobierno para el 2011

Por: Marcelo Bonelli

La titular del Banco Central deberá afrontar nuevos desafíos externos y, sobre todo, contribuir a la apuesta político-económica del kirchnerismo para las próximas elecciones.

Mercedes Marcó del Pont concurrió a la Quinta de Olivos sin imaginar que saldría del portón de la casona presidencial convertida en una de las dos personas que instrumentará la política económica.

Ocurrió el martes, al anochecer. La Presidenta ya tenía la información anticipada sobre la votación de Julio Cobos en favor de las postura de la Casa Rosada. En el almuerzo que compartió con Néstor Kirchner decidieron apurar las decisiones y tratar de cerrar la crisis que generó el Gobierno en el Banco Central, lo cual le ocasionó un desgaste alto a Cristina.

Algo sorprendida, la economista desarrollista aceptó de inmediato la oferta. Hacía tan solo 22 jornadas -el 11 de enero-, un decreto le había extendido el mandando en el Banco Nación. Marcó del Pont se vio tentada por la oferta, pero además por una promesa de Cristina Kirchner: que a partir de ahora el titular del Banco Central integrará una comisión para compartir las decisiones del Ministerio de Economía.

Así, Marcó del Pont se convirtió en Presidenta del Banco Central y quedaron de lado candidatos tan disímiles como Mario Blejer y Miguel Pesce. En la reunión quedó en claro el motivo por el cual ambos nunca recibieron ese ofrecimiento. Marcó del Pont escuchó claramente que Mario Blejer nunca había sido candidato del matrimonio presidencial, el cual responsabiliza de ese anunció sólo a Amado Boudou.

Boudou -en forma oficial- anunció el 7 de enero que Blejer reemplazaría a Martin Redrado. El prestigioso economista no había dado el consentimiento y sólo había escuchado una oferta del ministro de Economia. Boudou lo engañó, diciéndole que Redrado ya había aceptado salir del Banco Central. Cuando Blejer se enteró de la realidad, decidió viajar a Davos.

Miguel Pesce tuvo la noticia de que no seguiría al frente del Banco Central cuando escuchó el discurso de la Presidenta anunciando la designación de Marcó del Pont. El matrimonio presidencial le reconoce solvencia técnica y lealtad durante la crisis, pero desconfían de su filiación radical y de su cercanía al vicepresidenta Cobos. Temen que en el futuro juegue otro partido, ajeno al kirchnerismo.

Marcó del Pont tomó una única decisión política trascendente el miércoles por la noche: comunicó al directorio que en forma personal va a tomar el control de la mesa de cambios y dinero del BCRA. La flamante titular de la autoridad monetaria tiene la misión inicial de mantener bajo control el precio de la divisa y tranquilizar las fuertes incertidumbres.

La Asociación de Bancos Argentinos tiene una posición crítica sobre su nombramiento. Los banqueros de Jorge Britos querían en ese cargo a alguien del sistema y con más obediencia a Amado Boudou. Ayer los bancos de Wall Street lanzaron informes negativos sobre la designación de Marcó del Pont, quien está en favor de la utilización política de las reservas y dispuesta a canalizar fondos para elevar el gasto público. Esas ideas -que defendió en forma coherente durante muchos años- encajan en un plan político: la decisión del kirchnerismo de apostar a una reactivación de cara a las elecciones presidenciales de 2011.

Pero esos planes de utilización de reservas son peligrosos y delicados. Además, tendrán un limite inesperado: ayer hubo otro sacudón en el mundo y no se descarta que el temblor en España, Italia, Portugal y Grecia golpee la plaza cambiaria y de bonos de la Argentina. Ayer cayeron hasta los títulos de Brasil. Por eso la funcionaria asume en un momento crítico: turbulencia internacional e incertidumbre doméstica.

Las dudas locales las generó el Gobierno con el pésimo tratamiento profesional y político de la crisis del Banco Central. El ministro Boudou manejó mal los tiempos y generó un escándalo que le provocó un fenomenal desgaste a la presidenta Cristina Kirchner.

Economía -con la complicidad de Aníbal Fernández- exigió la renuncia de Redrado el 6 de enero, sin percibir una realidad que hubiera evitado la crisis gubernamental: el 14 de enero el directorio del Banco Central iba a tratar la cuestión y, contra la opinión de Redrado, iba a aprobar el Fondo del Bicentenario por 7 votos a 3. En ese momento a Redrado sólo le quedaba la posibilidad de renunciar. Las impericias del Ministro de Economía ocasionaron un fuerte cortocircuito político.

Hace diez días, Carlos Zannini tuvo una acalorada reunión con Boudou. Después de intercambiar acusaciones, Zannini aludió a la necesidad de que renuncie una vez que se tranquilicen las cosas. Así, le dijo: "Cometiste muchos errores. Tenés que hacerte cargo políticamente y producir un hecho que libere en el futuro a la Presidenta." Boudou le respondió con una catarata de insultos.

El ministro de Economía perdió un colaborador clave. Tuvo que sacrificar y degradar a Benigno Vélez. Lo sacó de la estratégica Secretaria Legal del Palacio de Hacienda y lo trasladó a la gerencia general del BCRA, un cargo que no tiene manejo propio sin una orden del directorio.

Amado Boudou construyó su espacio político propio a fuerza mediática. Pero tiene un problemas serio: sus anuncios y proyecciones poco se cumplen. El "blooper" sobre Blejer es un ejemplo de sus pasos en falso. Boudou dijo que en diciembre se iba a cerrar el canje de la deuda que aún esta pendiente y precisó que tenía una propuesta para el Club de París que nunca oficializó. También habló de un atajo para evitar la revisión del FMI y afirmó lo que más lo desacredita: prometió una normalización del INDEC, algo que jamás se instrumentó.

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