El marco sí, agenda no

En la cena que reunió a dirigentes empresarios y sindicales, el jefe de Gabinete adelantó el calendario de la primera reunión del consejo social y económico, y quiénes serán convocados.
El primer encuentro entre el Gobierno y el sector empresario en el marco del diálogo político y económico se concretó el martes a la noche en forma reservada, acordada con algunos días de anticipación. La concurrencia a la Casa de Gobierno de la cúpula empresaria y de la conducción de la CGT había sido acordada para un ámbito distinto: la sede de la Asociación de Bancos Privados de Capital Nacional (Adeba), tal como había anticipado en su edición del domingo Página/12. Ocho dirigentes empresarios y cuatro de la central sindical compartieron la cena con Aníbal Fernández y Julio De Vido. La presidenta de la Nación, Cristina Fernández, que estuvo reunida con sus ministros de Economía y Producción en su despacho, a pocos metros del lugar de la cena, llegó a la hora del café, en un timing meditadamente pautado, y prolongó la sobremesa con definiciones que trataron de exhibir fortaleza del Gobierno en el plano económico. Buscó reflejar lo que sus más allegados se repiten como pregunta ya desde antes del 28 de junio sin encontrarle respuesta. ¿Cómo es posible que con los actuales números de la macroeconomía, y frente a una crisis global que a la Argentina hasta ahora la ha afectado sólo marginalmente, pueda existir esta sensación de crisis interna?

Entre el fin de semana y el lunes, empresarios y sindicalistas recibieron la invitación de parte de Aníbal Fernández, en su primera gestión política de peso como jefe de Gabinete. De Vido, con trato directo con varios de los invitados, acompañó la gestión. La presencia de Débora Giorgi y Amado Boudou en el encuentro estaba prevista, pero a última hora se decidió excluirlos, por una cuestión táctica. Se quiso evitar que la presencia del flamante ministro se convirtiera en eje de interrogantes interminables respecto de su gestión. La responsabilidad recayó en los dos integrantes del gabinete que mejor expresan políticamente la posición del Gobierno. "Van Aníbal y Julio, yo me sumo al final", habría sido, palabra más palabra menos, la orden de la Presidenta. Esta última definición, su participación, fue la que obligó a cambiar el lugar del encuentro.

Hubo definiciones del Gobierno que los dirigentes empresarios esperaban para ir estudiando sus próximos pasos. Salieron del encuentro sabiendo que la semana próxima será la convocatoria formal al consejo económico y social. El primer encuentro se haría la semana siguiente, la última de julio, porque la del 20 al 24 habrá varios ministros ausentes (Cristina también) por la Cumbre del Mercosur en Asunción, Paraguay. Las cuatro integrantes de la Mesa de Enlace serán convocados, pero como entidades y no como bloque. También se sentarán, en la primera ronda, los sectores empresarios ligados a los servicios públicos. Y habrá lugar para representantes de las pymes. Aníbal Fernández será quien esté al frente de estos encuentros, pero De Vido jugará un rol central y habrá una presencia activa de Giorgi, Boudou y Tomada. Existe, en tanto, alguna duda sobre si el consejo económico y social quedará constituido formalmente por decreto, como previamente habían adelantado las autoridades a algunos popes empresarios.

En las conversaciones entre los dirigentes patronales posterior a la cena se destacó "el cambio de actitud" del Gobierno. La "apertura al diálogo" empieza a ser un lugar común en estos cruces de opiniones. Incluso, hubo un hecho que algunos presentes registraron con asombro: desde el sector financiero (estaban Jorge Brito, por Adeba, y Adelmo Gabbi, por la Bolsa de Comercio), se dijo que era "imprescindible" que el Gobierno buscara "reinsertar al país en el mundo financiero para volver a acceder a los mercados de crédito", dejando de lado su "situación marginal actual". Tal expresión hubiera sido denunciada pocas semanas atrás desde el Gobierno –no sin razón– como una actitud favorable a los capitales especulativos que condenaron al país a la quiebra y a millones de argentinos a la marginación. Antenoche, en cambio, fue escuchada con serenidad, admitiendo las discrepancias. Pero éste es sólo el primer capítulo. Continuará.

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