Marchas y contramarchas en Venezuela

Se suponía que era la conmemoración de un momento histórico, pero la participación masiva de oficialistas y opositores convirtió la jornada en un acto totalmente diferente, un lanzamiento de campaña para las elecciones legislativas de septiembre próximo.
En el 52º aniversario del fin de la última dictadura venezolana, Caracas quedó dividida en dos. En el oeste de la ciudad, las calles fueron inundadas por una marea chavista de color rojo intenso y paso firme; del otro lado, una multitud opositora más multicolor y con carteles y banderas naranjas y amarillas.

Los medios venezolanos no dieron ayer cifras exactas sobre la participación, pero los organizadores de cada manifestación estimaban unas 350 mil personas en cada una. Las fotos ayer mostraban cuadras y cuadras saturadas de gente. Se suponía que era la conmemoración de un momento histórico, la caída del último dictador, el general Marcos Pérez Jiménez, pero la participación de cientos de miles de personas convirtió la jornada en un acto totalmente diferente, un lanzamiento de campaña para las elecciones legislativas de septiembre próximo.

En los últimos comicios la oposición había intentado boicotearlos retirando todos sus candidatos y el chavismo se había quedado con el ciento por ciento de la Asamblea Nacional. Esta vez no cometerán el mismo error. La posibilidad de que el oficialismo pierda la mayoría en el Poder Legislativo parecía una realidad casi palpable ayer en las calles del centro de Caracas. Inclusive entre los chavistas. "Aquí en las filas revolucionarias que sólo haya unidad; discusión, pero con lealtad", exigió el presidente Hugo Chávez en su discurso en la plaza O’Leary. Habló de su re-reelección en 2012, pero su tono de voz recién se tornó serio y preocupado cuando analizó las elecciones de septiembre próximo.

Sin escatimar en advertencias y frases dramáticas, el mandatario advirtió qué pasaría si el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no consiguiera los dos tercios que necesita en la Asamblea para aprobar las leyes. "Lo primero que harían sería empezar a sabotear al gobierno y a las leyes del pueblo, y tratar de sacarme a mí de Miraflores", sentenció.

La alegría y los cantos que llegaban de la multitud rojo fuego no lograron esconder la tensión que emanaban los llamados insistentes de Chávez y sus ministros. En cambio, del otro lado de la ciudad, en los alrededores del Palacio presidencial de Miraflores el clima era otro, de renovada esperanza. Después de cinco años de quedar al margen de todas las decisiones políticas importantes, el frente opositor vuelve a tener una chance de meterse en el juego y ponerle trabas al avance del Socialismo del Siglo XXI de Chávez.

"La unidad de la oposición está por encima de todo. Unidos saldremos adelante, como lo hicimos hace 52 años", convocó el alcalde de la ciudad de Caracas, Antonio Ledezma, una de las nuevas caras en ascenso del antichavismo democrático. Con la misma claridad con la que había hablado Chávez unos minutos antes, Ledezma empezó a cerrar filas de cara a las elecciones del 26 de septiembre próximo.

"La unidad es la garantía de victoria para las elecciones legislativas de septiembre, para que tengamos un Parlamento que controle al gobierno y evite que se siga regalando el dinero en el exterior", explicó ante una multitud enardecida, decorada con carteles con la foto de Chávez como beisbolista y el nuevo slogan opositor creado por el movimiento estudiantil: "Chávez está ponchao" (expresión que le gritan al bateador después del tercer strike).

Ledezma habló como uno de los dirigentes de la Mesa de Unidad, el frente que nuclea a los doce partidos de la oposición –la vieja dirigencia que apoyó el golpe de Estado fallido de 2002, la nueva generación que defiende la vía constitucional y los ex chavistas, que rompieron con el gobierno después de que Chávez obligara a todos los partidos aliados a fundirse en una fuerza política única, el PSUV—. Aún no está claro si esa coalición presentará una sola lista de candidatos en septiembre. Si lo hace, el oficialismo tendrá que enfrentar un verdadero desafío para conservar al menos dos tercios de la Asamblea unicameral.

Ayer desde la tribuna chavista, los oradores aprovecharon el aniversario para recordar cómo fue la democracia en manos de los tradicionales partidos de derecha y centroderecha. Desde la vuelta de la democracia el 23 de enero de 1958 hasta la asunción de Chávez en 1998, Venezuela fue gobernada por tres partidos políticos: Acción Democrática, Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei) y Unión Republicana Democrática.

El ministro de Obras Públicas Diosdado Cabello recordó ayer que la dictadura de Pérez Jiménez no cayó hace 52 años por el repudio popular, como en otros países de la región, sino por un acuerdo político entre los militares y esa dirigencia enquistada en el poder. "Esos que marchan, que son poquitos, están marchando por el pacto de Punto Fijo (como se conoció al acuerdo político), por los que destrozaron al país, por los partidos políticos plagados de fascismo", sentenció el ministro, a la hora de dar su discurso.

Ayer Caracas quedó dividida por dos interpretaciones diferentes de la historia y dos proyectos políticos. La oposición dejó en claro que apostará todo lo que tiene a que 2010 sea el año en que su suerte cambiará; Chávez tomó nota y ya se lanzó de lleno a la campaña electoral.

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