Marcha y contramarcha en Afganistán

Unidades de policías antidisturbios y más de cincuenta oficiales expertos en antiterrorismo tuvieron que forcejear para interponerse entre los dos grupos, ya que los hombres intentaron embestir contra las mujeres en varias ocasiones.
Un grupo de mujeres afganas que protestaban contra una ley que legitima la violación en ese país fue atacada ayer por una contramarcha de hombres en el centro de Kabul.

Unidades de policías antidisturbios y más de cincuenta oficiales expertos en antiterrorismo tuvieron que forcejear para interponerse entre los dos grupos en las calles cercanas al Parlamento, ya que los hombres intentaron embestir contra las mujeres en varias ocasiones.

Pero a pesar de la presencia policial, la violencia resultó inevitable. En el momento en que las manifestantes se dirigían a la sede del Poder Legislativo para entregar una petición, una lluvia de piedras cayó sobre ellas.

"Larga vida al Islam", gritaban los hombres, que comenzaron a escupir a todas las mujeres que se encontraban en la puerta de la mezquita construida por el ayatolá Mohseni, el clérigo chiíta que ayudó a redactar el proyecto de ley.

La legislación de la discordia, aprobada recientemente en Afganistán, restringe el derecho de las mujeres a abandonar su hogar y las obliga a someterse a los deseos sexuales de sus maridos cada vez que éstos así lo quieran. "Esta ley va en contra del Islam, de las mujeres y de todo el pueblo de Afganistán", gritó en medio de empujones Sima Ghani, una de las organizadoras de la protesta.

La mayoría de las mujeres que acudieron a la marcha son jóvenes chiítas que salieron a las calles a pesar de las amenazas de violencia recibidas en los últimos días, entre las cuales se contó el asesinato a comienzos de esta semana de una de las principales activistas por los derechos de las mujeres en Afganistán.

Las Naciones Unidas ya advirtieron que varias mujeres fueron amenazadas de muerte en este país por pronunciarse en contra de la Ley de la Familia Chiíta, tal como se denominó a la medida aprobada por el presidente Hamid Karzai el mes pasado.

"Las mujeres tenemos derechos otorgados directamente por Dios", afirmó la activista Sima Ghani. "Pero estos hombres quieren quitarnos esos derechos en nombre de la cultura. Ello va en contra de todo lo dispuesto por el mismísimo Creador", remató.

Tanto las mujeres como los hombres cantaban a viva voz "Alá Akbar", o "Dios es grande", pero mientras que ellos coreaban "ustedes son unas perras no islámicas", ellas respondían "Afganistán es un país de leonas, queremos nuestros derechos".

Sayed Sajat, un estudiante de 22 años que participó de la contramarcha, le echó la culpa por el comportamiento de las mujeres a la cultura de Occidente. "Debemos confiar en Alá en lugar de escuchar a países como Estados Unidos y otros de Europa que sólo vienen acá a meterse e interferir con nuestros modos de vida", aseguró.

Mientras tanto, en un barrio chiíta a pocos kilómetros de distancia, la policía tuvo que abrir fuego para detener a una multitud que saqueaba un colegio. Aziz Royesh, el director de la escuela Marefat, reveló que los líderes religiosos del barrio lo acusaban a él de haber fomentado la marcha de las mujeres.

"Vinieron unas 40 o 50 personas y rodearon la escuela", precisó. "Dijeron que éramos infieles. Traté de hablarles pero fue imposible, no querían escucharme. Rompieron las ventanas, tiraron abajo las puertas y hasta apalearon a dos profesores", agregó.

Anoche, grupos de policías antidisturbios permanecían de guardia en las inmediaciones del colegio por temor a nuevos brotes de violencia. "La policía abrió fuego sobre la gente y ésta respondió tirando piedras al colegio. Eso es todo lo que sé", declaró el mulá Asadulá Yousefi.

Diversos políticos locales coinciden en afirmar que el presidente Karzai promulgó la ley para ganarse el apoyo de los clérigos chiítas de la línea dura. Pero lo cierto es que la reacción internacional fue tan grande, en especial por parte del presidente Barack Obama, que definió la ley como una legislación repulsiva, y la OTAN, que amenazó con retirar a sus tropas si no se derogaba el texto, que Karzai tuvo que pedirle a la Corte Suprema que revisara el texto para ver si debían hacerse correcciones.

La Ley para la Familia Chiíta regula ciertos aspectos de la vida conyugal al interior de esta comunidad. En su texto, establece que el marido tiene el derecho a tener relaciones sexuales al menos una noche cada cuatro, niega que exista algo que pueda ser llamado consentimiento al interior del matrimonio a la hora de tener relaciones sexuales y afirma que el marido puede ordenar a su esposa que use maquillaje.

Sabrina Saqeb, legisladora y una de las organizadoras de la protesta, estimó que es poco lo que cambió en su país desde la invasión estadounidense en el 2001. "Nos lanzaron piedras, nos golpearon con palos y nos insultaron. ¿Pero qué se puede esperar? Esta gente es lo mismo que los talibán. No hay ninguna diferencia", razonó.

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