La marcha contra la inseguridad ya divide aguas y genera forcejeos a medida que pasan las horas: hacia el lunes, todo se hará más duro

A medida que el tiempo se descuenta hacia el lunes los actores quedan cada vez más jugados en el paño. Desde la Multisectorial, todavía fascinados por la reunión en el Ministerio de Seguridad, hay voces que hablan de “aprietes” desde el Municipio para desactivar la protesta. La carta abierta del Intendente, la extraña ola de hechos esclarecidos, el debate sobre cuántos fomentistas fueron a la reunión con el Gobierno, son capítulos de la misma película en tiempo de descuento.
Por más que algunos actores lo disimulen y otros no tanto, el tiempo de descuento hacia “la marcha por la seguridad” del lunes a las 20:00 ya dejó el terreno de las chicanas sueltas, sobrepasó el de los gestos y ahora está directamente en el campo del forcejeo en el terreno. El Gobierno municipal, de un lado, y la Multisectorial por la Seguridad, del otro, pujan por desinflar (el primero) o fogonear (la segunda) la movilización, y se nota.

Que semejante puja contribuya a solucionar el problema que moviliza a la gente es muy otra cosa. Tal vez no lo haga. Tal vez incluso lo complique más. Pero a los actores (y a la gente del llano, harta de una sucesión de hechos sin coto) les importa poco y nada: los que vayan a la marcha creen que necesitan esa descarga, y tal vez eso, en sí mismo, sea impostergable.

Pero el Gobierno vive la movilización como una afrenta directa. Tampoco eso está mal: la marcha es una confrontación, y –como ya se dijo antes acá- tenderá a erosionar la imagen de autoridad política del intendente José Eseverri. Allí le apuntarán desde la calle, y el mandatario lo sabe.

Por eso ha implementado una serie de medidas, decisiones o movidas de diverso calibre, más o menos acertadas según el caso, para atenuar o desviar el flujo de gente hacia la vereda del Palacio San Martín, el lunes por la noche.

La reunión del jefe de Gabinete, Héctor Vitale, con los fomentistas, el miércoles por la noche, tendió a cortar la cuerda que tensó la Federación de Sociedades de Fomento de José Quintero, para englobar a ese grupo y proponerles que se sumen a la marcha.

¿Lo logró? Quintero le dijo a infoeme.com este viernes, que “en las fotos se ve que no estaban ni de cerca las 19 entidades que Vitale dijo que fueron: tuvieron que agregarles juntas no conformadas y funcionarios en las sillas para hacer número”. Y después fue más duro, pero impreciso: “una maestra me dijo que (desde el Municipio) está apretando a la gente para que no vaya”.

Ese dato es más bien político: la Multisectorial, a través de Quintero, se ubica en un claro espacio de puja con el Palacio San Martín. Y allí el valor de la pelea no es la seguridad, al menos no por sí misma: es la autoridad local, o lo que puede o no puede decirse en la calle.

La “carta a mis vecinos” que el intendente José Eseverri dio a conocer este jueves es otra herramienta para tratar de calmar ánimos, aunque de modo impreciso: ¿la misiva de José tranquiliza o inquieta más?

Las señales políticas tampoco faltan. Sin llegar a la frontalidad de Quintero, Julián Abad prefirió aparecer en escena mostrando su satisfacción por el encuentro de la Multisectorial por la Seguridad con el secretario de Seguridad de la Provincia, Carlos Stagnaro: “nunca vi a un funcionario tan bien predispuesto: nos pidió que el contacto no se corte y dijo que quiere fortalecerlo porque tiene instrucciones del gobernador (Daniel Scioli) de escuchar directamente a la gente, sin intermediarios”, disparó una semana después del sainete de los pedidos de reunión al Intendente que nunca se concretaron a través de los dos diputados locales.

Pero lo que parece como más evidente –y complicado- es la zaga de súbitos esclarecimientos de hechos en los últimos días: aparecen los DVDs, detienen a los golpeadores, las investigaciones dan un sorpresivo resultado, luego de meses donde no s esclarecían los hechos.

Todo indica que las novedades en la puja de la cuenta regresiva no terminan. Falta, aún, que el Intendente regrese a la Ciudad. Y si su olfato le dice que lo que se hizo no es suficiente tampoco hay que descartar algún golpe más de volante para desactivar lo que puede ser el principal desafío a su autoridad política en lo que lleva de mandato.

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