Marcando la cancha

Por: Ricardo Roa

Como cualquiera de los otros invitados, al campo le sobran razones para desconfiar del diálogo abierto por el Gobierno. Y quizá también para creer que Scioli no se está despegando de Kirchner. Que todo es un maquillaje para ganar tiempo.

No piensan lo mismo muchos dirigentes del peronismo bonaerense. Creen que el gobernador pudo anticiparle a Kirchner lo que iba a hacer, como visitar el viernes la Rural. Pero se está distanciando de verdad: el kirchnerismo ya no es soporte suficiente y precisa ampliarlo. Aunque el rojo de la provincia le impida romper los puentes.

Desde la vereda del campo, el acercamiento de Scioli se asimila al oportunismo. Los jefes de la Mesa de Enlace hicieron cola para pegarle (ver La Mesa de Enlace va al diálogo pero lleva críticas muy duras) y hasta el presidente de la Rural dijo que "deberá hacer muchas cosas para borrar el pasado". Se entiende: el pasado que protagonizó sin siquiera recibirlos y defendiendo a la 125.

Para esta época del 2008 el campo estaba en llamas y en las rutas. Ahora tiene un puñado de legisladores propiamente propios y una conducción única de las cuatro entidades que sobrevive a diferencias de fábrica, cultura e intereses. Que se abroquela en las coincidencias y es capaz de convocar a la base social del interior a una asamblea inédita en la exposición rural. Kirchner lo hizo.

Aún insiste en confundir a los chacareros genuinos con la oligarquía. Y los llama hijos de Martínez de Hoz. Parecido pero al revés de lo que hizo ayer Llambías cuando reivindicó a los Martínez de Hoz como padres fundadores de la producción agropecuaria. Tal para cual.

La Mesa tiene derecho a la desconfianza. Y más cuando anoche mismo el jefe del Gabinete y Scioli dieron versiones distintas sobre si estuvo o no el tema del campo en la reunión con Cristina K.

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