La marca del rombo desafía a la crisis

La filial local de Renault invirtió 200 millones de pesos para producir en su planta cordobesa de Santa Isabel el nuevo modelo Symbol. El presidente de la firma aseguró que los negocios en el país y Brasil están desacoplados de la situación internacional.
La filial local de la automotriz francesa Renault lanzó ayer, tras varios años sin desarrollar nuevos modelos en el país y en medio de la peor crisis que haya vivido el sector en toda su historia, un vehículo de fabricación nacional. Con una inversión de 200 millones de pesos, la planta cordobesa de Santa Isabel será, junto con la de Turquía, la plataforma del nuevo vehículo de la marca del rombo. Se trata del Symbol, un sedán de la gama media que oscilará según sus prestaciones entre los 48.060 y 59.980 pesos. El lanzamiento estaba previsto en las instalaciones de Córdoba, pero el conflicto entre la firma y sus empleados amenazaba con oscurecer el lanzamiento y la organización hizo los preparativos para que la presentación en sociedad se haga en la Capital Federal y para un selecto grupo. El presidente de Renault Argentina, Dominique Maciet, aseguró que los negocios de la compañía en la Argentina y Brasil lograron desacoplarse de la situación internacional. No obstante, insisten en el pedido de congelar los salarios en la primera mitad del año próximo para no perder competitividad.

Cuando se delineaban los primeros trazos del bosquejo de la nueva unidad, el sector no se podía imaginar el actual contexto. Los propios directivos reconocen que si no se hubiese pensado en 2006, cuando la locomotora mundial de crecimiento estaba funcionando a pleno, hoy ese nuevo modelo no existiría. En ese momento, la cuestión era quién se quedaba con el proyecto: Brasil y Argentina, eternos rivales en el segmento de automóviles, y México, como el tercero en discordia. Pero hace dieciocho meses, Maciet reconocía orgulloso que su planta cordobesa había ganado la pulseada y un nuevo vehículo –no una versión remozada de alguno que ya está en la calle– tendría plataforma en la Argentina. Sin embargo, en ese año y medio la realidad del sector es sensiblemente otra. Luego de que recrudeciera la crisis de la hipotecas en Estados Unidos, las automotrices, detrás de los bancos de inversión, fueron las que más se vieron golpeadas. Hoy las tres compañías emblemáticas norteamericanas (General Motors, Chrysler y Ford) requirieron de un salvavidas de 17.400 millones de dólares para al menos aguantar hasta el año próximo. En la Argentina, las respectivas filiales de esas firmas comenzaron a reducir turnos y puestos eventuales y recortar horas. El Ministerio de Trabajo debió en varios casos intervenir para evitar despidos. “The cash is driver”, resumió el presidente de Renault para todo el Mercosur y titular de la sede brasileña, Jêrome Stoll. El directivo explicó que el problema de las terminales no son las utilidades negativas, que por estos días son moneda corriente, sino la falta de liquidez. En el caso particular de Renault, sus responsables evalúan el año como “excelente”. “La situación de la actividad en 2008 tuvo bastante disparidad”, señaló Maciet, al frente además de la Asociación de Fábricas de Automotores. En los primeros cuatro meses hubo un crecimiento de 20 por ciento en la producción y en el sector se estimaba una comercialización de autos y utilitarios por encima de los 620.000 unidades. “Pero en el segundo trimestre hubo conflictos sociales, como el del campo, lo que nos trajo problemas para producir y entregar los autos”, detalló el directivo. Las exportaciones además se vieron paralizadas en octubre último con la crisis y el impacto en Brasil y México, principales compradores.

A pesar de todo esto, Renault prevé una venta de 70.000 unidades este año y de 65.000 el próximo. “Es una caída insignificante si se compara con Estados Unidos o Europa, donde se pasó de 16 a 11 millones de unidades, una locura”, admitió Stoll durante un apartado que ofreció luego de la presentación oficial del flamante producto. Las proyecciones de la firma gala para toda la industria en este año es de entre 580 y 590 mil automotores vendidos. Hasta el viernes la cantidad de autos comercializados se ubicaba en 573.700 unidades, según estimaciones de su departamento comercial.

Sin haber salido aún a la calle, las previsiones de venta para el Symbol ya sufrieron variaciones. Durante su concepción se previó una producción de 30.000 unidades al año, con el 45 por ciento del total con destino al mercado mexicano. Ayer se aseguró que sólo serán 20.000 y estarán en las concesionarias a partir de febrero, además sólo el 15 por ciento irá a México y el 40 por ciento a Brasil. Maciet confirmó algunos avances en las negociaciones con los gremios. “Más allá del dólar alto, lo que necesitamos es paz social”, dijo el presidente de la automotriz que viene de un duro conflicto con sus trabajadores. El directivo dijo que se está “negociando con los sindicatos” de cara al próximo año. El pedido del sector es “un semestre de tregua”, lo que se traduce en un pedido de un período sin discusión salarial a pocos días de que se reabran las paritarias. “Es una posición compartida”, agregó Maciet en alusión a su cargo de titular de Adefa, entidad que nuclea a las diez automotrices que están radicadas en el país. La planta de Santa Isabel trabaja actualmente a un turno y redujo su producción de 400 a 310 vehículos diarios. Los cálculos de la terminal para el año próximo toman en cuenta el paquete de incentivo “Mi Primer 0 Km” que lanzó el Gobierno. “Hay que destacar que, cuando la industria proyecta vender de 450 mil a 500 mil automóviles, lo hace considerando que los planes del Gobierno sean un éxito”, dijo Maciet. Sin éste, esos números bajarían a poco más de 400 mil unidades vendidas al mercado interno y del exterior.

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