El maravilloso mundo K

Por Martín Dinatale

El viaje de la Presidenta a los Estados Unidos y el debate por la ley de medios que se inicia esta semana en el Senado encontrarán una idea coincidente: que la realidad está muy lejos del mundo que imagina el kirchnerismo.

Los crudos datos que llegan a la residencia de Olivos no parecen alterar las ideas del matrimonio presidencial. Desde Pittsburgh, Cristina Kirchner intentará esta semana retomar las negociaciones con el FMI pero no quiere que este organismo de crédito internacional le imponga condicionamientos a la hora de emitir fondos de ayuda. Espera que la realidad se ajuste a su mundo y que el Fondo nos preste dinero sin revisión previa de los números de la economía. Como contrapropuesta, la jefa del Estado buscará el apoyo del G-20 y la promesa del pago de la deuda de 7500 millones de dólares al Club de París.

Ayer en Nueva York, Cristina Kirchner buscó en Joseph Stiglitz, el premio Nobel de Economía, sustentar la idea de que es posible modificar la rigidez del FMI. Pero se llevó un baño de realismo: el premio Nobel dijo que la ideología del Fondo "es muy difícil de cambiar" y consideró a sus autoridades como "fundamentalistas de mercado". ¿Hay alguien con mayores conocimientos que Stiglitz para llevarle otra visión a la Presidenta? No existe el mundo maravilloso de los K donde el FMI acepte negociaciones sin revisión y auditorías de cuentas. Esta es una realidad inevitable, le guste o no a los Kirchner.

Igualmente, la jefa del Estado insistirá en los próximos días en la reunión del G-20 con reformas al FMI, la negociación con el Club de París, la necesidad de crear un organismo multilateral de crédito para países emergentes y la necesidad de reinsertarse en el mundo sin necesidad de controles. El G-20 tiene demasiados problemas con la crisis mundial como para atender los reclamos de la Presidenta, simplemente porque las economías de otros países, por empezar la de Brasil que es el ejemplo más cercano, son más importantes que los números de la Argentina.

En tanto, la realidad "atacará" una vez más a los Kirchner en el Senado esta semana. En contra de los pronósticos de la Casa Rosada y el calendario kirchnerista que se quiere imponer en el Congreso antes del 10 de diciembre, el oficialismo no logrará imponer uno de los artículos clave para la ley de medios. Si bien el Senado aspira a sacar cuanto antes el proyecto oficial de medios todo indica que el debate volverá a su revisión a Diputados por otra cuestión simple de la realidad: al oficialismo no le dan los números para imponer su criterio y no tocar los más de 170 artículos que tiene la iniciativa aprobada en la Cámara baja. Mucho menos para aprobar sin cambios aquel polémico artículo en el que los Kirchner quieren que en un año las empresas que no se ajusten a la norma tengan que entregar sus activos.

Los legisladores de la oposición y ahora los del propio peronismo empiezan a evaluar las consecuencias que esto generaría a nivel inversiones y futuro: eso se llama inseguridad jurídica, dicen a coro. Es que la imposición de esta cláusula significaría mostrar al mundo que de un plumazo es posible imponer las propias reglas en contra de cualquier jurisprudencia. Nada nuevo en el kirchnerismo. Se hizo con las AFJP, con los contratos de Aguas con los franceses y con Aerolíneas Argentinas.

Solo que ahora el maravilloso mundo kirchnerista encuentra adeptos que cada tanto observan por la ventana y ven que hay otro mundo, el real, y deciden imponer su visión. Para evitar que esa ventana se corra del todo Néstor Kirchner decidió cancelar su viaje a EE.UU. donde iba a acompañar a su esposa. Los más prejuiciosos dicen que se quedó para seguir de cerca el comportamiento del presidente provisional del Senado, José Pampuro, que tendrá que evitar la estrategia de Julio Cobos de abrir el debate en más de dos comisiones. Cualquiera sea el motivo por el que Néstor Kirchner no haya ido a los Estados Unidos siempre es mejor quedarse en casa y seguir irradiando ánimos del maravilloso mundo antes que estar lejos.

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