Las maravillas del Parque

El 23 de octubre se celebró el "Día de la flora y fauna de San Nicolás". La Comisión de Homenaje al Acuerdo y la Constitución llevó a cabo un acto en la Biblioteca Aguiar. Se entregaron los premios del concurso poético, se inauguró una muestra fotográfica, y ofreció una amena charla el guardafauna municipal Alejandro Martínez Ponte.

"Muchos de nosotros no sabemos valorar al Parque Aguiar; cuando la gente va al lugar se sorprende. El Parque está allí desde los tiempos en que don Rafael de Aguiar andaba soñando aunque con algunas modificaciones. Yo no soy muy amigo de lo académico así que les propongo hacer un ejercicio de imaginación", dijo en principio.

"Supongamos que hace unos 150 ó 200 años hubo una sequía extraordinaria como la que hace poco nos asoló causando muchas pérdidas en gran parte de nuestro país. Y un personaje que podemos llamar Juan, andaba caminando un poco cabizbajo porque no podía conseguir nada para llevar a su rancho para su familia. Era un puestero que vivía al margen de lo que era en esa época el incipiente Pago de los Arroyos. Juan vivía en un ambiente que hoy está prácticamente desaparecido, es decir, los pastizales pampeanos. Pero él sabía que debido a la enorme sequía, la tierra resquebrajada, el sol fuerte, era muy posible que tuviera suerte acercándose hasta el río para poder encontrar algo de alimento".

"Comienza a caminar a la mañana. Y se llevó consigo un arma muy eficiente, la chuza, una especie de arpón con el cual se pueden atrapar peces. Juan comienza a caminar por esos pastizales que hoy en día no existen más. Las ciudades crecieron a la vera de los ríos y no se tomó la precaución de proteger una parte de ese pastizal. Cuando se comenzó a tomar conciencia de que había que proteger la naturaleza ya era demasiado tarde para esos pastizales".

Romance

"Juan comienza a acercarse a la zona de las barrancas y aprecia lo que hoy se denomina biodiversidad. La barranca tiene una biodiversidad extraordinaria, es un pedacito de la flora y la fauna chaqueñas. Juan caminaba por la barranca para ver si encontraba algún huevo para llevarse. Pero caminaba y caminaba y no encontraba casi nada. Seguía caminando por la barranca hasta llegar a lo que hoy es el Parque Aguiar el cual no tenía ese camino que interrumpe el romance entre el río y la barranca sino que el agua moría en la barranca con su flujo natural. Juan siguió caminando por la barranca porque a veces había gatos monteses, comadrejas, infinidad de pájaros, que pueblan este paisaje chaqueño".

"Tenemos una vegetación que en otros lados de la provincia de Buenos Aires no la podemos encontrar debido a la influencia del río y las características propias de la barranca. Seguramente en esa época Juan debe haber descansado a la sombra de algún algarrobo, hoy apenas si queda alguno perdido por ahí. Hay malezas que la gente confunde como que no sirven para nada; justamente esa es la función de esas plantas que no sólo protegen a la barranca sino que sirven de hábitat a muchos animales".

"Un gato montés era común de ver pero no era un alimento apetecible. La comadreja era más interesante pero Juan andaba sin los perros. Siguió caminando hasta algo similar a lo que era el arroyo Yaguarón actual, seguramente más abierto según lo relatan las innumerables crónicas históricas".

"Así Juan anduvo. No había vegetación porque las heladas habían hecho daño sobre la vegetación de los bañados. No se veía ningún sábalo. Y el agua estaba demasiado fría para meterse a buscar algún bagre sapo u otro pez grande para llevarse a su casa. Juan estaba sorprendido por la innumerable cantidad de patos y garzas. Y unos animales que no eran comunes pero que se habían acercado por la sequía: los cisnes de cuello negro".

Paisaje

"Se detuvo un rato a mirar ese hermoso espectáculo. Se quedó sentado. En silencio. Algo se mueve, lo sorprende una tropa de lobitos de río, un animalito simpático, que conocemos como nutria que se alimenta de peces y crustáceos. En esa época andaba bastante despreocupada por las aguas del arroyo. Juan se quedó maravillado como jugaban entre ellas. Se queda mirando otro grupo de nutrias, el coipo, que hacen sus nidos con canutillos secos y a veces son un bocado importante".

"Juan se quedó mirando y finalmente un ruido extraño lo sobresaltó: venía un tropero con un grupo de animales, que hacían estragos comiendo todo a su paso, unas vacas medio flacas buscando pasto, esquivo en los pastizales de la parte superior. Hacen saltar un guazuncho, un ciervito chico que andaba en esa zona y que se escurre entre la vegetación. Juan intuye más que ver a un pequeño bagre sapo, una de las tantas especies de bagres que hay en el río; lo chuza, camina un poco, chuza otro, hasta que logra tener una buena cantidad para llevar a su casa".

"El paisaje ha cambiado mucho, lo hemos ido maltratando, se ha ido modificando. Tenemos el Parque a cinco minutos y seguimos sorprendiéndonos con las maravillas que tiene. Tenemos una zona privilegiada, con ambientes diversos. Me parece valiosa la idea de acordar y de tirar para adelante, cuidando y valorando lo que tenemos. Mi sueño poder caminar como nicoleño no como guardaparque, sería lindo un día ver que no haya basura, y que los chicos no anden con gomeras sino mirando y escuchando a las aves. Si logro ver eso daría por satisfecha mi humilde y pequeña obra en este hermoso lugar que es el Parque Aguiar".-

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