"La maquinaria electoral del PJ hoy es perversa"

Julio Díaz Lozano, candidato a diputado por el Partido Laborista. En tres períodos distintos ocupó cargos en cuerpos legislativos. Fue concejal, diputado nacional y presidente de la Legislatura
OCUPACION: es ingeniero. Ejerció esa función en varios ingenios azucareros.

HOBBY: la lectura.

EDAD: 60 años.

FAMILIA: casado; tiene ocho hijos.

A mediados de los ‘60, la Caja Popular organizaba un concurso estudiantil de preguntas y respuestas que se llamaba "La justa del saber". En ese entonces, Julio?Díaz Lozano asistía al Colegio Nacional y fue a competir al programa. Había tanta rivalidad entre los adolescentes que un día se produjo un incidente entre los estudiantes del Nacional y del Sagrado Corazón. En medio de las corridas por los alrededores de la plaza Independencia, la Policía detuvo a varios estudiantes y los encerró en la comisaría Primera. Entonces se formó una comisión para gestionar la liberación; Díaz Lozano integró esa comisión. Cuando llegaron a la sede policial, se los invitó a pasar y una vez adentro, el comisario dio la orden de detenerlos a todos. Cada vez había más estudiantes en la celda. Pero un compañero del curso se había salvado. Era un adolescente que, mucho tiempo después, llegó a presidir la Corte Suprema de Justicia de Tucumán. En aquel entonces, Alfredo Carlos Dato mostró sus dotes de futuro abogado y se dirigió a la Cámara de Senadores, ubicada a la vuelta de la comisaría. Habló con un senador de signo peronista, que se compadeció de los estudiantes que estaban encerrados y logró liberarlos tras una intensa gestión.

Unos años después de aquel episodio de adolescente, Díaz Lozano terminó el secundario y luego ingresó a la Universidad, donde alcanzó un fuerte protagonismo en la vida política. En 1970, resultó dos veces electo presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología, como se llamaba en aquel entonces. En el ambiente universitario, Díaz Lozano se fogueó en la política al punto que con apenas 24 años obtuvo el primer cargo electivo de su carrera. Asumió como concejal de la capital, durante la gestión del intendente Carlos María Torres.

El ingreso en la arena política lo hizo como presidente del bloque oficialista del Concejo Deliberante. "En esa época la Juventud Peronista tenía mucho protagonismo. Salíamos en los diarios todas las semanas y mi designación fue casi como un hecho natural", dijo.

El encierro

A comienzos de 1976, Díaz Lozano se preparaba para una interna partidaria encolumnado en la figura de Carlos María Torres que tenía como adversario a Amado Nicomedes Juri para pelear después por la presidencia del PJ. Pero esa elección quedó trunca desde el 24 de marzo de 1976. En ese año, Díaz Lozano quedó bajo detención domiciliaria, con custodia militar, durante seis meses. Ya estaba casado y tenía una hija, mientras otro grupo de 80 funcionarios del gobierno peronista permanecían detenidos en Villa Urquiza.

Relató que durante el Proceso Militar dos ingenios rechazaron su incorporación laboral por sus antecedentes políticos hasta que logró que se le abrieran las puertas en el ingenio Ñuñorco y luego en el sur (ingenio La Corona). En vísperas del retorno de la democracia, participó en un homenaje a Sánchez Toranzo, por su militancia política, que se organizó con temor -señaló-, pero que logró reunir a unos 300 dirigentes democristianos -dijo-, y radicales, entre otros. "Fue una aventura, porque era un desafío a los militares.

En el retorno de la democracia, Díaz Lozano cumplió el rol de congresal provincial del PJ, pero no ocupó ningún cargo público durante la gestión del entonces gobernador, Fernando Pedro Riera. Volvió a la palestra en 1989, cuando fue electo diputado nacional, en la primera presidencia de Carlos Saúl Menem, a quien se enfrentó en el debate de varias leyes nacionales como el Fondo Especial del Tabaco. Por su experiencia en el rubro azucarero fue designado vicepresidente de la comisión de Industria de la Cámara Baja.

Mientras ocupaba una banca en el Congreso nacional, el PJ le ofreció integrar la fórmula para la gobernación de Tucumán con Ramón Ortega. En 1991, Díaz Lozano juró como vicegobernador, pero al poco tiempo de asumir en el Gobierno, ambos rompieron lanzas. El cortocircuito ocurrió cuando Díaz Lozano recibió, en la Casa de Gobierno, al entonces presidente de Fuerza Republicana, Antonio Bussi. "Ortega no entendió que esa visita de Bussi era un reconocimiento al Gobierno -resaltó-, que hasta ese momento había cuestionado".

Ahora, Díaz Lozano asegura que volvió a ser candidato, porque hay un proceso de destrucción de la práctica política. "Hoy la pertenencia a un partido no implica un compromiso doctrinario -dijo-. Hay hombres que se integraron al PJ, porque es un partido de poder -resaltó-, que tiene una maquinaria electoral perversa que puede hacer ganar a cualquiera".

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