La máquina de apretar

El director del organismo es es el santacruceño Ricardo Echegaray, un kirchnerista paladar negro y fiel ejecutor de los caprichos de Néstor.
Utilizar a la AFIP para hostigar o aplicar un correctivo a aquellos que no se alinean con la política oficial fue una práctica habitual de los últimos gobiernos. Se consolidó en tiempos del superministro Domingo Cavallo –con el recordado Carlos Tacchi– y Néstor Kirchner no dudó en echar mano al recurso que hace temblar a los más poderosos.

El titular de la AFIP es nombrado habitualmente por el ministro de Economía con el consentimiento del presidente de la Nación, si es que no lo nombra directamente éste. Kirchner tuvo en su gobierno a Alberto Abad, un hombre de bajo perfil y con algunos procedimientos explosivos en su haber, sobre todo a ricos y famosos. Eyectó del cargo producto de una interna entre los “pingüinos” y el entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Lo sucedió el también albertista Claudio Moroni y cuando éste renunció por “razones personales” –o sea, medidas exigidas que no estaba dispuesto a tomar– asumió en su lugar Ricardo Echegaray, un kirchnerista paladar negro y fiel ejecutor de los caprichos de Néstor.

Echegaray promovió las embestidas contra el campo y fue el ideólogo del desfinanciamiento de la Federación Agraria volviendo gratuita la Carta de Porte. Desde el órgano de recaudación monitorea toda la información sobre el control comercial y las exportaciones de la agroindustria que manejan dos organismos que lo supieron tener al frente: la Dirección General de Aduanas (DGA) y la ONCCA.

Otro hombre que ha pasado por la AFIP, cuando se llamaba DGI, y dejó sus huellas fue José María Peña. El creador de “Los intocables” se hizo famoso por los procedimientos espectaculares durante el gobierno de Carlos Menem.

Previamente, el organismo tomó notoriedad bajo las riendas de Tacchi. Eran tiempos en que dependía de la Secretaría de Ingresos Públicos. El fallecido economista fue denunciado luego por haber pagado sobresueldos e investigado por los contratos por los servicios de informatización de IBM y Banelco.

Comentá la nota