El maquillaje incomodó a todos y la espera se convirtió en una novela.

Al principio, no estaba muy claro si estaban más nerviosos por tener que someterse al maquillaje o por tener que dar el primer y único debate televisivo que tuvo la campaña. Por eso, todos bromearon y carraspearon cuando sintieron el rubor sobre sus mejillas y la crema del corrector de ojeras deslizarse por su rostro.
¿Tienen derecho a sacarme fotos durante esta actividad tan íntima?, río Juan Carlos Aguinaga, preocupado porque esas imágenes se usaran en su contra mientras Ernesto Sanz saludó a una empleada de la Legislatura diciendo que todavía tenía la voz gruesa a pesar de haberse sometido a tamaña aventura. Adolfo Bermejo, en tanto, evitó saludar con beso para que no se le corriera el maquillaje.

Sin embargo, los candidatos se dieron cuenta de que haber pasado la prueba de la brocha fue lo más liviano para sus nervios. Es que la espera se alargó más de la cuenta y el programa comenzó media hora más tarde. "Esto es una verdadera novela", murmuraron los postulantes cuando la telenovela de la noche ("Valientes") llegaba a su fin y tenían que aprontarse a ingresar al recinto.

Cuando la música del programa comenzó a sonar, algunos hicieron movimientos cual boxeadores antes de salir al ring y a varios se les notó la ansiedad por la presión de tener que hablar frente a cámaras con la excepción de Ernesto Sanz y Omar De Marchi, más acostumbrados a los medios de comunicación y a los discursos en el Parlamento nacional.

Después de las explicaciones de los productores de cómo se desarrollaría el programa (Mansur fue el que más dudas manifestó), cada par cruzó algunas palabras como para terminar de aunar estrategias. Con la misma dinámica deportiva, los cortes sirvieron para que los allegados se acercaran a las bancas para dar aliento y afinar estrategias.

Es que los candidatos no estuvieron solos ante las cámaras ya que los asesores, partidarios y familiares, coparon las bancas destinadas a los "extras".

Incluso, muchos se quedaron afuera y siguieron el debate por el televisor ubicado en la sala de prensa. Las peronistas Cristina Pérez y Livia Sandes y las demócratas Gabriela Azzoni y Estela Catulo, junto a radicales como Daniel Vilches y Patricia Gutiérrez fueron algunos de los que se atrevieron a poner la cara detrás de los principales candidatos.

Los que más número hicieron fueron los cobistas, pero también hubo varios justicialistas que lograron ingresar en la bandeja del público. Incluso algunos quisieron aplaudir las exposiciones -tal vez con la intención de que Bermejo cambiara su larga cara- pero no tuvieron seguidores. En medio del show, el presidente de la Cámara baja, Jorge Tanús, se paseó entusiasmado con las visitas.

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