Manzur se fue y Mansilla lo hizo

Con la sesión de ayer, el alperovichismo ha ensayado un doble movimiento. En primer lugar, intenta meter debajo de la alfombra institucional su responsabilidad en la crítica situación de la Justicia.
Las 34 vacantes que asfixian los tribunales son el resultado de seis años de asedio antirrepublicano, de capricho hegemónico y de un manoseo al sistema de selección y de designación de magistrados que terminó estropeándolo por completo. En segundo lugar, el oficialismo se ocupó de poner sobre el tapete político a Sergio Mansilla.

A la vuelta de las últimas semanas, el presidente subrogante de la Legislatura, a quien sus allegados llaman "La Burra", fue presentado como el amigable componedor del poder político. Como vicegobernador en los hechos, se reunió con los colegios de abogados, admitió ocho modificaciones al proyecto oficialista original, accedió a que los letrados fuesen integrados al CAM, cedió a la oposición un lugar en el Jurado de Enjuiciamiento y él mismo renunció a la poderosa comisión de Juicio Político para que recalara allí Graciela Gutiérrez, la legisladora que se bajó del jury.

Mansilla, más que por urdir acuerdos, se esforzó por mostrar que el cargo de segunda autoridad política de Tucumán no le queda grande. Que no desentona como el socio político del gobernador.

Por supuesto, el legislador no se cansa de repetir que sabe, primero que nadie, que el próximo compañero de fórmula de José Alperovich volverá a ser Juan Manzur, quien no dudó en irse al Ministerio de Salud de la Nación cuando se lo pidió el mandatario provincial. El mismo que esta semana le reclamó públicamente a su partenaire que, al menos, venga cada 10 días a ver qué pasa en la provincia.

Manzur, por cierto, era el interlocutor del alperovichismo ante los letrados. Pero lo que él no logró en dos años, fue conseguido por su sucesor en sólo 30 días. Que Mansilla le cuide las espaldas a Alperovich no implica que vaya a calentarle la silla a los segundones.

"La Burra" alumbró el consenso. Habrá que ver si hace madurar el mansillismo. Pero Manzur puede estar tranquilo: las sesiones siguen empezando a las 8, porque todos los legisladores velan por mantener vivo el espíritu de su gestión.

Comentá la nota