Manzanares, el contador que debe explicar cómo crece el patrimonio del matrimonio K

El matrimonio presidencial declaró haber aumentado sus bienes el 158% durante el último año. La diferencia llamó la atención de la Justicia. Pero los Kirchner confían en su fiel contador de los últimos años, Víctor Alejandro Manzanares, quien también sigue la contabilidad de Zannini. Heredó la tarea de su padre, Victoriano, el primer encargado de llevarle los números a Néstor y Cristina, aunque algunos recuerdan que fue procesado por presuntas irregularidades en Finsud.
Si la declaración jurada de Néstor y Cristina Kirchner se tratara de sumas, restas y divisiones, quizá sería algo más simple de entender. Pero aun así, la matemática parece no estar del lado de los Kirchner que, desde su llegada al poder, aumentaron siete veces su patrimonio y poseen una fortuna superior a los 47 millones de pesos. Los números no le cierran al juez federal Norberto Oyarbide, quien investiga al matrimonio presidencial por presunto enriquecimiento ilícito a partir del requerimiento de instrucción que presentó el fiscal Eduardo Taiano. Y para ese problema ya tiene una posible solución: citar a declarar a Víctor Alejandro Manzanares, el contador del matrimonio presidencial.

No es la primera vez que Manzanares tiene que dar explicaciones a la Justicia, pero sí sería la primera vez en la que se lo interrogaría directamente por su participación en la elaboración de los números K.

En 2008, el contador del matrimonio presentó un escrito explicando las "variaciones patrimoniales del año 2005 al año 2007". Sin embargo, para el entonces fiscal de Investigaciones Administrativas Manuel Garrido era necesario "investigar más", porque el documento presentado por Manzanares no contaba con "la documentación respaldatoria".

"Polo", como conocen a Manzanares en las frías calles de Río Gallegos, heredó los números kirchneristas de su padre, Victoriano Manzanares, otro reconocido contador que conoció a Kirchner en la época de los 70, cuando el ex presidente operaba para la ex financiera Finsud. Algunos memoriosos recuerdan que Victoriano fue cliente del estudio jurídico de Kirchner en un proceso que se le inició por algunas irregularidades de Finsud. Néstor no lo pudo salvar y el contador terminó procesado.

En los 90, y desde muy joven, la relación familiar con Kirchner llevó a Polo Manzanares a ocupar un lugar como síndico del Banco Provincia de Santa Cruz. Mantuvo su cargo durante el proceso de privatización y luego continuó su gestión con el desembarco del grupo Eskenazi en la conducción de la entidad bancaria. Ahora, además, es revisor de cuentas de la Cooperadora del Hospital Regional de Río Gallegos. El contador kirchnerista forma parte del estudio Manzanares-Montane-Pombo, ubicado a una cuadra de la Casa de Gobierno de Santa Cruz. En esa dirección funciona la sede de El Chapel SA, la consultora presidida por Cristina Kirchner y Los Sauces SA, la otra sociedad del matrimonio presidencial. Aunque la declaración jurada de la Presidenta y el primer caballero no fue la única que tuvo que confeccionar Manzanares. También elaboró la de otro gran cliente: Carlos Zannini, el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia.

Además de procurar que el patrimonio de Néstor y Cristina cierre con determinada lógica, el estudio contable de Manzanares se constituyó en una sede neurálgica de los grandes empresarios de Santa Cruz, así como también de poderosos estancieros. Cada tanto, Máximo, el hijo mayor de los Kirchner, es el encargado de controlar junto con el contador cada operación de compra o de venta. A esa estructura se suma el escribano Leandro Albornoz, también notario de Lázaro Báez. En diciembre del año pasado, un misterioso robo ocurrió en el estudio contable. Los ladrones, que entraron por un boquete, sólo se llevaron papeles, la notebook de Manzanares y 3 mil pesos. No hubo testigos.

Pero para los negocios, Manzanares aprendió mirando, por eso no pudo evitar involucrarse en los negocios inmobiliarios. Para eso fundó Madaco SA, una empresa que ya le permitió quedarse con varias propiedades en la capital pingüina. De todas formas, está tranquilo, no tiene que presentar declaraciones juradas.

¿Por qué no cierran los números de las declaraciones juradas?

Según la última declaración jurada presentada por el matrimonio presidencial ante la Oficina Anticorrupción, entre 2007 y 2008 el patrimonio K aumentó el 158 por ciento con respecto al año anterior. Sin embargo, la documentación aportada deja algunos interrogantes, aunque según la Presidenta "pocas declaraciones juradas son tan claras".

La Justicia no piensa lo mismo. Si Manzanares es citado, tendrá que explicar, por ejemplo, cómo es posible que el 45% de las acciones de Los Sauces SA, que está en poder de la Presidenta, tenga un valor de $ 371.232, y el 45% de Néstor esté valuado en $ 1.941.632, algo imposible teniendo en cuenta que se trata de la misma composición accionaria en la misma compañía.

Otra de las dudas surge del excesivo monto que los Kirchner declaran haber recibido en concepto de alquileres: $ 10.302.700, incluso teniendo 14 propiedades menos que en 2007. La Justicia tampoco descarta citar a los inquilinos K.

Un punto central es el dinero en efectivo y cómo sus depósitos bancarios se triplicaron en un año en el cual la crisis internacional fue la gran protagonista. Declararon haber recibido 2.207.974 de dólares en concepto de intereses por plazos fijos en esa moneda extranjera y 1.291.481 por depósitos en euros.

PERFIL publicó que, al menos en una ocasión, los Kirchner declararon la venta de una propiedad con un sobreprecio de 50%. Se trata de la operación de venta de la casa donde Néstor y Cristina vivieron hasta 2007 y se la vendieron al empresario Lázaro Báez. Declararon haberla vendido en $ 3.170.000 pero la escritura fue por $ 1.585.000.

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