Manual de zonceras y sandeces

Cristina de Kirchner publicó esta semana un editorial en el diario «La Capital» de Mar del Plata para fijar postura sobre la estatización de las jubilaciones. Quizá por elegir precisamente un periódico de esa ciudad, en su columna escribió: «El balneario es de todos y de cualquiera», frase atribuida al cantautor español Joaquín Sabina.
«Karl Marx nunca tuvo tanta razón como ahora» a propósito de la crisis actual del sistema capitalista, dijo el escritor portugués José Saramago. «¿Dónde estaba todo ese dinero ( desbloqueado para rescatar los bancos)? Estaba muy bien guardado. Luego apareció de repente, ¿para salvar qué? ¿vidas? No, bancos», declaró empecinado el premio Nobel de Literatura, atado al comunismo más ortodoxo.

Ante el cuarto asesinato producido en San Isidro desde junio pasado, el ministro de Seguridad Bonaerense, Carlos Stornelli, declaró: «San Isidro es uno de los mejores lugares de la provincia en materia de seguridad. Los asesinatos cometidos últimamente son excepcionales y no producto de una falta de prevención».

El verborrágico Hugo Chávez, ante la probable victoria de un opositor (Manuel Rosales) en las elecciones municipales, afirmó: «En el hipotético caso que Rosales y sus mafias triunfaran, tendríamos que implementar rápidamente un plan militar». Para que no quedaran dudas de sus intenciones, finalmente, agregó: «Que nadie se olvide de que ésta es una revolución pacífica, pero, además, es una revolución armada».

«Mi carrera comenzó en un reality show. El público me conoció por mi cuerpo, pero no alcanzó: después tuve que demostrar que tengo algo más que curvas y medidas ideales». Pamela David, en «Gente», mostrando cómo quedó después de operarse de nuevo las lolas y retocarse los ojos. Se prepara para debutar como vedette con Nito Artaza.

«Esta vez no me va a tocar desempatar.» Julio Cobos paseó su arma letal entre los empresarios que concurrieron a la conferencia de IDEA en Mar del Plata.

El siempre mediático Alan Greenspan, en su reciente exposición ante el Senado de EE.UU., declaró muy suelto de cuerpo: «Revisando mi gestión descubrí una falla. No sé hasta qué punto es significativa o durable, pero me sumió en un profundo desconcierto. Estoy consternado». Luego, sin aclarar nunca cuál había sido su error, remató su declaración afirmando: «Dado el daño financiero causado hasta la fecha, no puedo definir cómo podemos evitar los significativosaumentos que se estánverificando en los despidos y en el nivel de desempleo». Se agradece al ex presidente de la Reserva Federal tan sesuda explicación.

La actriz Flavia Palmiero, simpatizante de Boca Juniors, en relación con los recientes problemas entre algunos jugadores del club, afirmó: «Me preocupan los conflictos internos del plantel. Aunque me dan gracia, no estoy de acuerdo con que estos problemas se hagan públicos. Los jugadores deben solucionar estos problemas en el vestuario y no salir a hacer declaraciones como lo hacen las vedettes».

«La casa canina que lo viste me envía accesorios para combinar la ropa de Tango con la mía. Tiene pieles de colores, estilo animal print, y hasta un gamulán marrón. Es un rey. Va conmigo al teatro, a los restoranes, hasta le gusta posar para las fotos, ¡es más estrella que yo!». Carmen Barbieri, en «Caras», hablando de su perro.

Las próximas elecciones de EE.UU. siguen provocando desequilibrios intelectuales. Esta vez le tocó el turno a la candidata a vicepresidente por el Partido Republicano, Sarah Palin, quien, ante una pregunta acerca de dónde pondría el mayor énfasis en sus responsabilidades, afirmó: «El vicepresidente está a cargo del Senado de la Nación y supongo que, desde allí, podré desarrollar varias tareas. Sin embargo, no puedo ser más específica pues -en realidad- hasta ahora nadie me explicó en detalle cuáles son las funciones de un vicepresidente».

«Yo me voy a morir y adentro, en vez de la carpeta blanca que te ponen, me la van a poner de leopardo... ¿Carpeta se llama?... No, la sábana. No sé qué es». Susana Giménez en su programa refiriéndose a la mortaja -palabra «fea» dijo cuando se la soplaron- y a su gusto por el leopardo.

En relación con el controvertido proyecto de estatización de la jubilación privada, la Presidente Cristina de Kirchner acusó a las AFJP de invertir casi 3.750 millones de pesos en los mercados especulativos y declaró: «El reglamento de la ANSeS prohíbe que los recursos de nuestros jubilados y pensionados puedan ser timbeados en el mundo especulativo». A posteriori, la Cámara de las AFJP aclaró que los 3.750 millones en cuestión correspondían a la contabilización de los famosos cupones del PBI, vinculados a la deuda refinanciada durante el canje llevado a cabo por el anterior gobierno.

Siguiendo con el mismo tema, Hugo Moyano -en su defensa ante el Congreso del proyecto de estatización-, argumentó: «Las AFJP compraron la voluntad de los trabajadores con espejitos de colores y los hicieron prisioneros de sus entidades. Es más, les ofrecían plata a los gerentes de las empresas para que dejaran ingresar a señoritas, muy elegantes, para convencer a los empleados de las bondades del nuevo sistema. Sin embargo, los estafadores de aquel entonces, hoy pretenden convertirse en víctimas».

«Después de desfilar perdí las ganas de ir a la escuela. Ese día fue muy fuerte: nunca en mi vida me había puesto zapatos, y maquillaje menos... Soy puramente natural.» Bernardita Barreiro, 16 años, tras los pasos de su hermana Dolores. En «Gente».

«Los sindicatos tuvieron presos a los trabajadores catorce años y cobraron comisiones». Patricia Bullrich acusó a los gremialistas que hoy conduce Hugo Moyano de haberse enriquecido con su participación en las AFJP creadas bajo el gobierno de Carlos Menem. Cuando le respondió Moyano en el Congreso atribuyéndole responsabilidad en los problemas de ese sistema a los empresarios, la diputada retrucó: «¿De qué están hablando? ¿Quiénes eran los empresarios que esclavizaban a los pobres trabajadores? No será Palacios que se compró un campo de 10 millones y está viviendo en Miami?».

«Yo me preguntaba: ¿qué hubiera pasado si en el año 2003, cuando ese hombre que llegó apenas con el 22 por ciento de los votos y con una inmensa deuda se hubiera puesto a encontrar culpables de lo que no podía hacer? Seguramente la Argentina seguiría siendo lo que fue». Se debe la Presidente un ejercicio de autocrítica. Néstor Kirchner dedicó buena parte de su presidencia a enumerar a los culpables de lo que creía eran los males de la Argentina.

«Cuando no estaba en la tele me dediqué a vivir, con todo lo que implica: pagar cuentas, salir a caminar o llevar a mi hijo al jardín.» Celeste Cid, en «Paparazzi».

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