El manual del apriete, paso a paso

Por: Adrián Ventura.

Intimidar con presencia policial a la jueza que le dijo no al oficialismo. Desacreditarla. Enviarle un mensaje por elevación a cualquier magistrado que sueñe con ser rebelde. Manipular los plazos para que la causa sea resuelta por algunos camaristas "amigos". El Gobierno, como se ve, está siguiendo, paso a paso, el manual básico del apriete.

Luego de haber dictado dos decretos de necesidad y urgencia para apoderarse de las reservas del BCRA y remover al titular del banco -dos medidas suspendidas por la jueza María José Sarmiento-, el Poder Ejecutivo arrojó a la basura el Código Procesal y se arrogó el privilegio, sin precedente, de que un camarista, Carlos Grecco, le recibiera ayer una apelación que, en rigor, debería presentarse mañana.

Tanto apuro tiene una explicación: el Gobierno se apresura para que esta semana dos jueces "amigos", que no estarán de turno la próxima, revoquen la decisión de la jueza Sarmiento. La peor artimaña, elegir a los jueces (una práctica corrupta que en los tribunales se llama, despectivamente, forum shopping ), proviene del propio Gobierno.

Por un problema de turnos, la sala de feria de la Cámara Contencioso Administrativo Federal tendrá, esta semana, una composición relativamente favorable al oficialismo, una situación que no se repetirá en la semana que comienza el 18.

En efecto, en los próximos cinco días, dos de los tres jueces podrían ver con agrado la posición del oficialismo. Uno es Grecco, que en sus libros sostiene que los jueces no pueden analizar si existió urgencia al momento en que un presidente dicta un DNU (si bien la urgencia es el prerrequisito ineludible para dictar un DNU, el juez hace un control mínimo y larvado). El otro apoyo con el que sueña el Gobierno sería el del recientemente designado José Luis López Castiñeira. En cambio, ya dan por perdido el respaldo de Néstor Buján.

Pero la semana próxima, cuando Marta Herrera y Clara Do Pico se integren al tribunal en lugar de López Castiñeira y Buján, Grecco y el Gobierno podrían quedar en minoría.

De todos modos, en su atropello taurino e irracional, el Gobierno incurre en torpezas: la decisión de Grecco de haber recibido el escrito de apelación que debería haberse presentado el lunes, en la mesa de entradas del Juzgado de Primera Instancia, muestra su pérdida de imparcialidad. El magistrado perdió la condición esencial para desempeñarse como juez en esa causa y debería excusarse. Y, además, ¿no debería eso llamarle la atención al Consejo de la Magistratura, un organismo que siempre es proclive a apretar a jueces que sí son diligentes?

El Poder Ejecutivo, para lograr sus objetivos, entierra la seguridad jurídica y ningún inversor serio podría estar interesado en arriesgar capital ni expectativas en el país.

El atropello de las instituciones deja un campo arrasado: el Gobierno abusa del poder, esquiva al Congreso, aprieta a los jueces, manipula a la Justicia y, en apenas 24 horas, la Presidenta, un ex presidente, el jefe de Gabinete y el ministro de Interior zamarrean al vicepresidente Julio Cobos, a la jueza Sarmiento, al propietario de un diario y a toda persona que cuestione las medidas de Gobierno.

En esta discusión, el Gobierno puso en juego sus propios objetivos: utilizar US$ 6500 millones de reservas del BCRA; hacerse de la presidencia del banco, para controlar no sólo ese dinero sino, de paso, la superintendencia de todo el sistema financiero -no hay que olvidar que siempre está en carpeta la reforma de la ley de entidades financieras- y, también, perpetuar un estilo monárquico de ejercer el poder.

Pero ninguno de esos objetivos son institucionales o estatales; son, aparentemente, objetivos personales de los gobernantes.

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