Mantiene Moreno modus operandi pero las empresas ya se rebelan

Por: Guillermo Laborda

Guillermo Moreno reanudó con normalidad su actividad en la Secretaría de Comercio Interior tras la derrota oficial en las elecciones legislativas. Ignoró así el mensaje de «conciliación obligatoria» que enviaron las urnas, es decir, de cesar embestidas diversas y comenzar a dialogar con los diferentes sectores. Mantuvo una conversación telefónica con Cristina de Kirchner previo a su conferencia de prensa, y nuevamente se enfrentó con diferentes empresarios. Pero por primera vez, hubo ciertos signos de rebeldía de algunos sectores frente a las amenazas del secretario de Comercio Interior.

Ya algunas empresas de consumo masivo optaron por aumentar sus productos. Pero, claro, el nivel de rebeldía está en función del cumplimiento de todas las normas -impositivas, laborales, higiene y seguridad, por ejemplo- que supervisa y concentra Moreno. A mayor cumplimiento, mayor rebeldía. Usualmente, el funcionario siempre utiliza la misma frase para justificar el control estatal sobre los aumentos de precios de las empresas: «No hace falta ninguna ley que me habilite: es el mismo poder que tiene un padre con su hijo». Lo concreto es que ayer, por lo menos, se dieron los primeros atisbos de rebeldía infantil.

La reversión de las medidas lanzadas por Guillermo Moreno desde que asumió el control del comercio local demorarán varios meses, si de hecho se producen en su totalidad. Por lo pronto, el próximo 14 de julio será clave para medir el vigor que mantiene el funcionario dentro del Gobierno: se deberá difundir la inflación minorista de junio, en la que una vez más los precios muestran un incremento cercano al 1% según mediciones privadas.

Quizás sea la recesión, no ya el resultado de las elecciones, la que gatille los cambios en el equipo económico. Ya Cristina de Kirchner ayer se ocupó de alejar la posibilidad de remociones en el gabinete. Pero los próximos meses serán más difíciles de sobrellevar para el Gobierno. Es que el desborde fiscal dejó al Tesoro con las cuentas comprometidas, y al mismo tiempo, los anuncios que se deberán efectuar de ahora en más implican un mayor ajuste para los consumidores, como alza de tarifas y combustibles.

Las grandes empresas venían postergando el achicamiento de personal en las semanas previas a las elecciones habida cuenta de la sostenida presión que emanaba del Ministerio de Trabajo, AFIP o la propia Secretaría de Comercio Interior. Ayer, la cadena C&A no esperó ni siquiera que transcurrieran 24 horas del cierre de los comicios legislativos para anunciar su retiro del país y no es por la crisis global: mantiene las operaciones en el resto de los países de la región en los que operaba, como Brasil y México.

Cumpliendo con la ley de toda elección en la Argentina, las buenas noticias se gastaron en las jornadas previas al 28. Ahora es tiempo de las malas nuevas que se postergaron para los días posteriores. Pero ello encuentra al Gobierno con menor poder legislativo y político en general. Hasta los fondos con que cuenta la ANSES están limitados como para hacer frente a las vastas necesidades de subsidios, rescates o financiamientos que requiere el Tesoro. Por ello es que lo que no se anunció en los días previos al 28 difícil que se lo haga ahora. Concretamente, la reapertura de la autopartista Mahle es un ejemplo. Otra tarea que tenía pendiente Guillermo Moreno retomar esta semana será difícil que se cumpla. El funcionario tenía en mente reducir con su propio modus operandi, las tasas de interés a pymes y consumidores. Básicamente, por los financiamientos con tarjetas de crédito. El margen de acción ahora se le redujo también en este frente.

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