Se mantiene estancado el nivel de trabajo asalariado en negro

El 36,2% de los empleos son informales; la tasa había mejorado hasta principios de 2008
Por lo menos unos 4,1 millones de trabajadores asalariados están en negro, y por lo tanto no acceden a una obra social ni aportan para tener una jubilación futura, además de que no se les reconocen otros derechos. Según datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), correspondientes al segundo trimestre del año, el 36,2% de los empleados en relación de dependencia que viven en los centros urbanos del país no tienen en sus ingresos el descuento destinado a financiar la seguridad social.

El índice se mantiene sin cambios significativos desde el segundo trimestre de 2008. Así, la calidad del mercado laboral lleva un año sin que se vean mejoras (en rigor estaría empeorando, según advierten estudios privados e insinúan otras cifras oficiales), después de cuatro años en los que se había dado una caída progresiva del porcentaje de empleos informales. Entre 2004 -cuando el índice había llegado al 48,9%-y principios de 2008, la tasa se fue reduciendo de la mano del crecimiento económico.

De acuerdo con los datos del Indec -cuyos informes están cuestionados por técnicos del organismo y por economistas del sector privado-, la región con mayor tasa de asalariados sin aportes es el Noroeste (45,7%), mientras que la zona donde menos peso tiene este problema es la Patagonia (21,5 por ciento). En el área metropolitana (ciudad de Buenos Aires y conurbano), 35 de cada cien asalariados están en negro.

Más allá de su incidencia sobre el total del empleo, se advierte por lo general que el empleo informal se ve más impactado por una crisis que el segmento de los registrados.

"Históricamente, lo primero que ajusta en una crisis es el empleo informal, porque es un segmento donde la gente está desprotegida", señaló la economista Daniela Cristina, del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). Según agregó, un plan como el de incentivos al blanqueo lanzado por el Gobierno -plan vigente hasta fin de año- tiene hoy efectos relativos. "El impacto es mínimo en relación con el que podría haber tenido en un mejor contexto económico", evaluó.

Según datos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), hubo hasta ayer 360.000 inscripciones de trabajadores, tanto por el plan de regularización de quienes estaban sin aportes como por los incentivos para nuevos puestos.

"Creo que el blanqueo se puede haber dado en empresas medianas, de unos 20 empleados", consideró Ernesto Kritz, de SEL Consultores, quien recordó que el núcleo principal de la informalidad está en las microempresas, que tienen poca capacidad para reaccionar a un incentivo fiscal en momentos de caída de la actividad.

Destrucción de puestos

Kritz consideró "muy probable" que haya existido un proceso de destrucción de puestos en negro, sobre todo en sectores como la construcción.

Una encuesta realizada por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina muestra que el desempleo se elevó en el último año con mayor fuerza en los sectores más pobres, que son los más afectados por la informalidad. El relevamiento detectó datos que hablan de un deterioro de la calidad del mercado de trabajo: una caída de la cantidad de personas ocupadas en tareas precarias pero con jornadas laborales completas, y un aumento del número de quienes realizan tareas inestables y de pocas horas, ligadas al cuentapropismo.

También los datos del Indec muestran un alza de la subocupación (cantidad de personas que trabajan menos de 35 horas semanales). En el segundo trimestre, la tasa se ubicó en el 10,6% de la población activa, contra el 8,6% de un año atrás.

36,2%

Empleos sin protección

* Es la tasa de asalariados sin aportes, para el conjunto de los centros urbanos medidos por el Indec.

45,7%

La región más afectada

* Es el índice relevado en las ciudades del noroeste del país, las más afectadas por la informalidad.

21,5%

Menor incidencia en el Sur

* Es la cantidad de trabajadores sin aportes, por cada cien existentes, entre quienes viven en la Patagonia.

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