“Hay que mantener el empleo y no exigir aumentos excesivos”

Martín dijo a PUNTAL que por la crisis mundial el 2009 será un año difícil. Por eso, les pidió un esfuerzo tanto a los empresarios como a los trabajadores. “Éstos son momentos para ser solidarios”, aconsejó
El obispo Eduardo Martín dijo que por la crisis mundial el 2009 será un año difícil, por lo que reclamó a los empresarios mantener las fuentes de empleo y a los trabajadores no pedir aumentos de sueldos que sean excesivos.

En diálogo con PUNTAL, monseñor Martín también señaló que la crisis vino por la ambición desmedida del hombre y agregó que es, además, una oportunidad para ser más solidarios.

El obispo también se refirió a los 25 años de democracia. En ese sentido señaló que hay que reforzar la institucionalidad y buscar una mayor equidad social.

-¿Cómo ve el 2009?

-La crisis ya se está sintiendo. Cuando uno toma un remís o va a la peluquería, se entera que hay menos trabajo o que está todo parado. Además, uno lee las noticias de los diarios. Evidentemente que va a ser un año para ajustarse los cinturones. Más difícil. Y eso traerá aparejado, si se disminuye la producción, menos empleo y más pobreza. Por eso, lo importante es tomar conciencia de la realidad. Asumir con mucha prudencia y con responsabilidad el papel de cada uno en el contexto social. También las crisis suelen ser los momentos en los que más aprendemos. Por eso tenemos que tender más a la solidaridad. Por ejemplo, tratando de mantener las fuentes de empleo que se puedan, aunque se gane menos, y a su vez no exigir aumentos de salarios excesivos.

-¿Cree que va a ser una crisis como la del 2001?

-Me parece que no. La crisis del 2001 fue una crisis propia y ahora estamos frente a una crisis mundial. Pero justamente esto tiene que llevar a una mayor responsabilidad en los gastos y a reflexionar sobre nuestros objetivos de vida. Escuchaba por televisión a Ingrid Betancourt que habiendo padecido lo que padeció puede hablar con una autoridad y con una sabiduría que realmente impresiona. Entonces si nosotros tenemos que padecer algo que nos sirva especialmente para crecer en solidaridad.

-¿Esto es en el fondo una crisis del sistema capitalista?

-No lo sé. Pero lo que sí puedo decir es que esto es fruto de la ambición desmedida y de la codicia. El hombre cuanto más tiene más quiere tener, no se sabe moderar en sus ambiciones y, entonces, termina cayéndose todo y dañando al resto. Esto es parte de la idolatría del dinero y del poder que hoy imperan tanto. Por eso, el cristianismo plantea los temas de la justicia, la solidaridad y la prudencia en el manejo de los bienes.

-¿Qué le diría al intendente (Juan Jure) en cuanto a cómo debería manejar esta situación de crisis?

-El Estado debe ayudar a generar este tipo de solidaridad. Buscar consensos y articular posturas solidarias. Ésa es la función que le compete a la autoridad pública.

-¿Cuál es el aporte que puede hacer la Iglesia si la crisis se agrava mucho?

-La Iglesia tiene siempre en esto una misión indirecta que es justamente la de formar las conciencias y a los fieles en la fe, para que vivan más intensamente la vida cristiana. Si uno vive más fielmente el Evangelio también genera un hombre más solidario. Si un hombre mira a Dios no se olvida de sus hermanos. En cambio, un hombre que sólo mira el poder y el dinero ciertamente ni se acuerda de Dios ni de sus hermanos. El excesivo bienestar material nos lleva a un enfriamiento del corazón, a hacernos duros y poco solidarios.

-¿Cree que el plan anticrisis del Gobierno nacional llegará a tener efecto?

-Ojalá que tenga efecto. Uno desea eso. Dios quiera que las medidas sean para bien. No obstante, hay algunas cosas que hay que tener cuidado. Me refiero a este tema del blanqueo de capitales. Toda reforma tiene que ser conforme a la ley y a la moral. Tiene que tener en cuenta la virtud de la justicia. También hay que tratar de blanquear el 43 por ciento del empleo en negro que es una lacra de la sociedad.

-Se han cumplido 25 años de democracia y se dice que la gran deuda es la pobreza. ¿Coincide con esto?

-Todo proceso es perfectible y todo necesita mejorarse. Vivir en democracia significa un aprendizaje, asumir responsabilidades no sólo el día de la elección sino una mayor participación de toda la población en la preocupación por la cosa pública. Hemos adquirido el voto pero nos falta madurar en la participación y establecer un sistema electoral más justo y transparente donde el ciudadano pueda pedir cuentas. Porque el gobernante es mandatario, es decir que el pueblo le ha dado un mandato de acuerdo con lo que él ha propuesto. Por eso se debe ser muy respetuoso de la voluntad popular. Hay muchas cosas para mejorar. Por ejemplo la defensa de las instituciones. Vivimos una institucionalidad frágil. La reforma política que se había prometido ha quedado tapada. Parece que se tiene miedo de perder el poder al abrir el juego a los demás. También la oposición necesita madurar para presentar propuestas superadoras y no solamente estar en contra. Y evidentemente el camino de buscar una equidad social mayor no se ha logrado. Objetivamente los estudios que ha hecho la Universidad Católica Argentina sobre la deuda social 2004-2007 hablan de un crecimiento del consumo pero no del desarrollo en el tema salud, educación y capacitación laboral. Yo siempre digo que el que tiene un amor que lo cuide, que lo cuide, como dice el canto. Si nosotros queremos este sistema democrático, hay que cuidarlo.

Con el Gobierno

-¿El encuentro que ha tenido la cúpula de la Iglesia encabezada por el cardenal (Jorge) Bergoglio con la presidenta Cristina (Fernández de Kirchner) marca una nueva etapa en las relaciones con el Gobierno nacional?

-Está dentro de lo que son las relaciones institucionales. Fue la oportunidad de presentarle a la Presidenta el documento de la Iglesia sobre el bicentenario.

-¿El aporte de la Iglesia consiste en buscar hacer un gran acuerdo nacional?

-La Iglesia hace una invitación a buscar los consensos necesarios para edificar un proyecto de país que sea para todos y que tenga como centro la dignidad de la persona humana.

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