Mantendrán la carta orgánica del Central

"No habrá cambios", dijo Aníbal Fernández
En medio de la incertidumbre general por la crisis en el Banco Central, sorpresivamente el Gobierno aclaró anoche que no está en sus planes una reforma de la carta orgánica de la entidad, tal como había deslizado el ex presidente Néstor Kirchner durante el fin de semana.

En una informal charla con los periodistas de Casa de Gobierno, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fue contundente. "Este no es el momento oportuno para llevar adelante una reforma", dijo el funcionario, anoche, ante la consulta de LA NACION.

Además, confirmó que si bien no estaba en los planes de la Casa Rosada firmar un decreto para corregir el texto que creó el Fondo del Bicentenario, confirmó que están en estudio todos los "mecanismos" para evitar un posible embargo de los 6500 millones de dólares de las reservas que deberían ser transferidas al Tesoro.

"Estamos estudiando todas las formas para que nadie se quede con la plata", abundó el jefe de los ministros, que se negó a dar precisiones sobre los próximos pasos.

A partir del debate por el uso de reservas, se abrió la posibilidad de que el Gobierno evite la transferencia de los 6500 millones que pidió al Central en el decreto que creó el Fondo del Bicentenario. Así, pondría en marcha un mecanismo de traspaso del dinero a medida que se acerquen las fechas con los vencimientos. Sin dar precisiones, y de manera enigmática, Aníbal Fernández sugirió: "Estamos tratando de garantizar que haya un tren bala que pase de la reserva al pago sin inconvenientes, de la mejor forma. Están los técnicos y especialistas en el tema trabajando".

El ministro planteó que el Gobierno buscará las alternativas para evitar embargos. "No voy a hacer el manual de cómo se hace la transferencia porque no corresponde que lo haga. Nosotros tenemos que pagar con reservas, en el medio puede haber una estación en la que alguien se quede con el dinero. Vamos a cuidar que eso no suceda", contestó a LA NACION el funcionario, después de una jornada de silencio que rompió sorpresivamente a última hora con su aparición en la sala de periodistas de la Casa Rosada.

Fernández intentó dar certezas en medio del clima de incertidumbre por el doble comando en el Banco Central, a partir de la reposición en su puesto de Redrado y la designación interina de Mario Pesce en la presidencia de la entidad que dispuso la Casa Rosada. "Que quede claro que vamos a pagar todos los compromisos de 2010", agregó el jefe de los ministros.

Ayer, en el palacio gubernamental volvió a verse un entrar y salir de funcionarios. El ministro de Economía, Amado Boudou, permaneció casi toda la tarde en el despacho presidencial, junto con Aníbal Fernández y el secretario legal y técnico, Carlos Zannini. También se lo vio al jefe del bloque oficialista en el Senado, Miguel Pichetto.

Boudou se mostró públicamente ayer junto con Cristina Kirchner, después de los rumores sobre el malestar del matrimonio con él, y la acompañó en el Banco Nación, en los anuncios de medidas para los productores de trigo. Según relataron en el entorno del ministro, Cristina Kirchner invitó a Boudou a irse con ella en el auto a la Casa Rosada, en otro gesto para desmentir posibles enojos, que un sector del Gobierno había dejado trascender.

Anoche, el jefe de Gabinete se preocupó por desmentir esa molestia. "Boudou manejó la crisis como debía hacerlo. Han intentado atacarlo", lo defendió. También reiteró que Mario Blejer sigue siendo para la Casa Rosada el futuro presidente del Banco Central.

Pichetto, contra la jueza Sarmiento

El presidente del bloque de senadores oficialistas, Miguel Pichetto, dijo que la jueza María José Sarmiento "podría ser denunciada" por el Poder Ejecutivo por el delito de prevaricato, por haberle negado carácter de urgente a la apelación al fallo que mantuvo a Martín Redrado en el BCRA.

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