En manos seguras.

COPA LIBERTADORES / UNV. DE SUCRE 0 - ESTUDIANTES 0: Estudiantes volvió de la altura de Sucre con la clasificación a los octavos de final de la Libertadores. Las atajadas de Andújar le evitaron mayores sufrimientos.
Estudiantes podría haberlo resuelto en un suspiro, pero en esos seis minutos de arranque anduvo con la mira descalibrada. A la primera ocasión, un increíble desperdicio en el pie derecho de Boselli (empujó por arriba del travesaño, cuerpo a tierra es cierto, pero sin arquero y en el área chica, un centro exacto de Benítez), le siguieron otras dos que fueron un detalle de utilidad acerca de cómo moverse en la altura. Sucre, a unos 2.750 metros sobre el nivel del mar, le puede anticipar la carta geográfica a la Selección a partir de las sugerencias de los platenses. Más allá de que, en el primer tiempo, el ejercicio duró la mitad de ese período, Estudiantes dio un buen ejemplo de estrategia, que combinó desplazamientos sin velocidad extrema y en bloque, posesión de pelota y remates desde posiciones externas. Cuando los de Sabella recitaron el glosario, alzaron un discurso convincente. En ese lapso, al cabo menor, funcionaron Braña y Verón para administrar los tiempos, para impedir que la bola viajara a velocidad de la luz, y colaboraron Enzo Pérez en el despliegue físico (el que más corrió, y con orientación, entre los de ELP) y Fernández como descarga ofensiva.

El principal déficit, agravado por los efectos de jugar en las nubes, se dio en la franja derecha de la defensa. Angeleri, rápido para ir y lento -en rigor, sin aire- para volver le dio más trabajo a Cellay, que de por sí asumió complicaciones. En ese hueco se movió con soltura Saucedo, un wing capaz de arrancar con muchos metros en su recorrido. Al delantero de Universitario no le faltaron recursos: ensayó con tiros de lejos, con gambeta y remate en el área y con centros a sus compañeros. Cada acción de riesgo quedó en manos seguras, las de Mariano Andújar, en un nivel óptimo, cercano al que mostró cuando Estudiantes dio la vuelta en el Apertura 2006.

Aun bajo dominio, Estudiantes ofreció otro síntoma de comprensión acerca de los modos y conductas que demandan la altura. Nada de descontrol promovido por la falta de posesión; al contrario, sin la bocha, el visitante se preocupó por achicar hacia atrás, por no ofrecer espacios para los disparos francos, por evitar faltas innecesarias en la cercanía de Andújar y, cuando remotamente podía obtener la pelota, en darle circulación segura a un receptor en ventaja. Así hasta pudo haber gritado con un cabezazo de Calderón luego de una exquisita cesión de Verón. No fue una exhibición de brillo, sí una exposición de firmeza. Por eso se convirtió en el primer equipo argentino que, este año, pasa a la fase de la Libertadores que más apasiona.

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