En sus manos

Se dio el gusto. Ya trabajó en el campo. Hay un esbozo de equipo, pero todavía no dio la formación.

Por: Eduardo Castiglione

Exactamente a las 18 y 18 de una tarde en la que llovía en Glasgow, en el corazón de Diego Armando Maradona volvió a salir el sol del fútbol. Acompañado por el preparador físico Fernando Signorini llegó la círculo central del paquetísimo estadio del Celtic, con unos 300 periodistas (reporteros gráficos, camarógrafos y prensa escrita) como testigos entusiasmados que palpitaban cada paso, cada gesto, cada palabra...

Armó una ronda con sus futbolistas para darles la bienvenida. A un costado, el trío muy mentado con el que contará para esta empresa fantástica que significa conducir la Selección: Carlos Bilardo, Alejandro Mancuso y Miguel Angel Lemme. Cerca, infaltables, unas 20 pelotas aguardaban la decisión, justamente de quien las trató como nadie, de cuándo utilizarlas. En los tableros electrónicos del estadio, detrás de ambos arcos, como una bendición del cielo que acariciaba a este milagro del fútbol, un párrafo que decía: "El Fútbol Club Celtic da la bienvenida a Diego Maradona y a todo el equipo argentino a nuestro campo de fútbol El Paraíso".

Dos aplausos y arrancó la actividad. A Diego se lo notaba tenso, como con ganas de más, estrenando el pesado traje de entrenador nacional. En el reparto de balones, tac de zurda y habilitó a Burdisso, tic de nuevo con la zurda y puso a Daniel Díaz en acción.

Las primeras palabras con fervor de técnico fueron, en medio de un loco a uno y dos toques, "los de afuera se siguen moviendo, ¡eh!" y "ahí va, ahí va, así es el toque, bien profundo". Repartieron las pecheras para el picado en una cancha cortita, con los arcos a unos cinco metros de las líneas del área grande. Romero atajó para los azules y se completó el equipo con Daniel Cata Díaz, Martín Demichelis, José Sosa, Fernando Gago, Gabriel Heinze y Carlos Tevez; luego se sumaron Ezequiel Lavezzi y Lisandro López. Para los de pechera roja fue al arco, previa recomendación al pasar, Juan Pablo Carrizo. Junto con él, Javier Zanetti, Fabricio Coloccini, Javier Mascherano, Maxi Rodríguez, Sergio Agüero y Nicolás Burdisso. Un rato después se agregaron Luis González y Denis. El detalle fue que Jonás Gutiérrez, con pechera naranja, hizo de comodín que robusteció a la formación que tenía la pelota en su poder para establecer superioridad numérica en ataque. De entrada nomás, el Kun Agüero le regaló un gol, el que se puede tomar como símbolo de la relación familiar. Gago, Díaz y Sosa pusieron bien arriba a los azules pero apareció Lisandro López, con un par de goles, y Mascherano para que vencieran los rojos. En dos tiempos de 15 minutos cada uno y poquito menos de una hora de actividad total, incluyendo elongación y divertimento con la bola, se cerró el primer entrenamiento en Escocia.

Y al terminar cada tiempo, hubo reunión instantánea entre Maradona, Lemme y Mancuso al costado del campo, para sacar las primeras conclusiones. El secretario técnico Carlos Bilardo miró desde afuera, sin trabajar con el grupo en el capo del Hampdem Park.

A propósito del cuerpo técnico. Aunque nadie lo dice ni en voz baja, la sensación es cada vez más firme. Lemme será quien ocupe el cargo que Diego quería darle a Oscar Ruggeri. Se dijo que "a la vuelta hablamos" pero, se insiste que es una sensación, parece cosa juzgada.

Se acerca la hora de la verdad. ¿Y el equipo del debut? Por ahora es top secret. "Lo tengo en mi cabeza", dijo el técnico. Tal vez lo confirme esta tarde cuando se siente ante los cronistas europeos en lo que parece que será una multitudinaria conferencia de prensa. Hay algunas pistas. Carrizo será el arquero. En el fondo se perfila la formación Burdisso, Demichelis, Cata Díaz, Heinze. En el medio, la dupla Gago-Heinze. Por lo visto ayer, Jonás iría de entrada. Agüero también. No sería extraño que Diego ponga a Tevez-Lavezzi detrás del Kun. Si no, jugará uno y podría entrar Maxi Rodríguez para armar un 4-4-2. Se verá.

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