De la mano de "Ricardito" y todo el cotillón, Alfonsín estuvo presente.

El discurso del hijo del ex presidente fue el momento más emotivo. También lo recordó Carrió.
Anteayer, en la primera jornada de la Convención Nacional, ni los llaveros, pins, DVDs, remeras y afiches alusivos a Alfonsín, ni las banderas de evocación colgadas en la cancha de básquet del club Quilmes, sensibilizaron los ánimos de los convencionales.

Pero ayer, el fervor y la emoción de los convencionales fueron sacudidos. Elisa Carrió habló unos 10 minutos, y en los tramos en que combinó citas históricas con recuerdos familiares (incluyendo una referencia a una visita siendo ella una nena a la casa de Arturo Illia) arrancó aplausos emocionados. "Raúl Alfonsín marcó mi infancia, mi juventud, marcó mi vida, y también, mi menopausia", dijo Elisa, esta vez obteniendo algunas risas.

También contó cuando en 1971, ella siendo adolescente, por el Chaco y por razones partidarias (lanzaban el Movimiento de Renovación y Cambio) aparecieron Raúl Borrás, Conrado Storani, y "un diputado bonaerense desconocido, muy parecido a Ricardito". "¿No se dan cuenta de que van a perder?, me preguntaba yo desde un escepticismo inteligente. Pero de aquella derrota (en la interna partidaria a manos de Ricardo Balbín), surgió la persona (Alfonsín) que encabezó el último intento por lograr la República", dijo la jefa de la Coalición Cívica. "Alfonsín, Alfonsín", se escuchó para recordar al ex presidente fallecido el 31 de marzo.

Después de Carrió, "Ricardito" tomó el micrófono. Su discurso cerró la Convención Nacional. "Alfonsín, Alfonsín!", fue recibido. Nacido en Chascomús y abogado como su padre, Ricardo Alfonsín (58 años) llevó a los convencionales al pico de emoción de estos dos días. Las inflexiones de su voz, el movimiento de sus brazos, su cara. El parecido es asombroso. "Alfonsín, Alfonsín", gritaban todos. ¿Por Ricardo? ¿Será que ese grito tributa a la memoria de su padre?

Alfonsín casi no habló de Alfonsín, pero su discurso sonó alfonsinista. Tuvo pasajes ideológicos: "El capitalismo debe ser cambiado". Reafirmaciones doctrinarias: "La Unión Cívica Radical es una concepción moral". También incluyó chicanas políticas: "Kirchner y el PJ disidente son dos expresiones del peronismo. Cuando los peronistas encuentren un nuevo liderazgo, se volverán a reunir. Hasta Kirchner va a dejar de ser kirchnerista", bramó Alfonsín.

Sobre la inminente lucha electoral bonaerense, afirmó: "Voy a ir segundo en la lista de diputados nacionales", aceptando que la ex radical Margarita Stolbizer de la Coalición Cívica encabece en la provincia de Buenos Aires la boleta del frente entre la UCR, la CC, el PS y Encuentro Popular (del ex FREPASO, Rodolfo Rodil).

La última candidatura de Ricardo Alfonsín fue a gobernador bonaerense, en 2007, elecciones que ganó Daniel Scioli con un 48% de los votos. Con el sello radical, y apoyando la fórmula presidencial Lavagna-Morales, Alfonsín consiguió 350 mil votos. Un 5%. Stolbizer logró un 16,55; el peronista Francisco de Narváez, 14,99, y la dupla del PJ lavagnista Jorge Sarghini-Carlos Brown, un 2,90. Salvo Scioli (su candidatura testimonial aún es una incógnita), todos volverán a competir en junio: esta vez los tres peronistas irán unidos, mientras que Alfonsín secundará Stolbizer. Ante los convencionales, Ricardo Alfonsín aceptó las incomodidades coyunturales. Por algo dijo: "Como decía don Arturo (Illia), 'es difícil ser radical, pero vale la pena serlo'".

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