La mano inoxidable.

Con 41 años, Juan le volvió a dibujar una sonrisa al Xeneize, que sorteó a Lanús y saltó al noveno lugar.
Viejos son los trapos. Juan Alberto Espil lo demuestra en Boca. Con 41 años y dos meses, el mejor tirador en la historia del básquet argentino derrumba cualquier prejuicio gracias a su inoxidable mano de seda. Anoche, un triple del bahiense a 15s del final, le regaló un triunfo tan fundamental como sufrido al resucitado Boca, que venía de tumbar al líder Peñarol y, gracias al 101-98 sobre el combativo Lanús, sumó su séptimo éxito en los últimos nueve para trepar al noveno lugar. Impensando cuando asumió Duró (récord de 13-9) con el equipo en el penúltimo puesto. También el arribo de Alston (12-3 con el pivote, ayer bajó 11 rebotes) le dio gran impulso.

Lanús fue más en muchos momentos del duelo, pero no tuvo la contundencia necesaria para sentenciar a un rival con jugadores de jerarquía. El Grana debe definir si suma a Jason Osborne (¿también en los planes Boca?) para la categoría. Tiene chances si repite el nivel de ayer.

El Xeneize arrancó dormido y frágil en defensa. La superioridad de la visita se reflejó con los 15 puntos de distancia en el segundo cuarto (47-32 a los 7m40s). Al imparable Funes (13 puntos), lo rodearon Taylor (ocho) y Prego (siete). Sólo Fernández (13) sacó la cara en Boca.

Surgió Edwards en el tercero para rescatar a los porteños. Ocho del alero y siete de Fernández lo arrimaron. El último cuarto resultó apasionante. Parecía de Boca por Espil, autor de 12 puntos en los 3m finales y una bomba a 13s para poner el 89-86, pero Olmedo lo igualó con otra a 4s. En el alargue, Lanús sacó tres de luz pero perdió dos ataques al hilo. Boca pasó a ganar 98-95, aunque Funes lo igualó a 31s. A falta de 15s, Espil metió la última daga y Olmedo falló. Un premio a la vigencia.

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