De la mano de la crisis, resurgen el trueque y las ferias informales

"Bolitas de fraile: 3 por 1 peso", "zapatos de nene, 10 pesos", "pan con chicharrón: 2,50 pesos", "sábanas de 1 plaza: 20 pesos", "rompecabezas: 5 pesos", "agua caliente: 1 peso", "probar: 1 peso"...
—¿Probar? ¿Qué significa ese cartel?

—Acá todo el que compra un aparato —una plancha, una radio o una lámpara— y lo quiere probar, yo les presto el enchufe y les cobro un peso.

En la feria de bulevar Seguí al 5300 todo tiene precio. Acá no hace falta que diga "oferta", "sale" o "50% off" porque todo tiene un valor casi ridículo. Conforman el stock objetos usados (desde una bicicleta a un inodoro), nuevos (juguetes o herramientas de trabajo), hechos con las propias manos (tortas asadas), truchos o encontrados en la calle y reciclados: nada que no se vea en el centro de Rosario. En el barrio la bautizaron "el trueque", pero de esa modalidad de transacción que tuvo su auge a finales de los 90 y en plena crisis de 2001 queda poco porque casi todo se vende en esta feria ubicada en el corazón de barrio Moderno, en el distrito oeste de la

ciudad.

La particularidad de este mercado es que tanto los que venden como los que compran comparten penurias sociales y económicas: la "escandalosa pobreza" a la que refirieron días atrás el Papa y la curia nacional o la caída de la economía admitida el viernes por el gobierno nacional. Acá hay familias enteras de desocupados, pero también cirujas y cartoneros del barrio y zona sur, que cada martes, jueves y viernes, desde el mediodía y hasta las 18, ocupan una media manzana del terreno destinado al polideportivo de la Fundación Deliot.

Bajo añosos eucaliptus, sin más estructura que una mesa o un pedazo de tela apoyados sobre la tierra, cientos de puesteros (se calculan más de 300) ofrecen sus mercancías a miles de curiosos. Tantos son los que circulan que de vez en cuando se interrumpe la actividad y todos comienzan a aplaudir como en la playa en señal de que algún chiquito se extravió. "El trueque" es una de las tres populosas ferias informales de la zona oeste. Una más funciona a pocas cuadras de allí, en Rouillón al 4400, cerca del barrio toba y también de los criollos que viven en el barrio 23 de Febrero. Y la tercera y más vieja está en Cabín 9, Pérez. Estas dos tienen la particularidad de estar activas los sábados y domingos.

"No es anárquica". Desde la Secretaría General del municipio, Susana Bartolomé coordina los centros de distrito, pero supo estar al frente por cinco años del que corresponde al oeste de la ciudad. A partir de esa experiencia la funcionaria asegura que en la feria de barrio Moderno "todo es informal", pero rescata la experiencia: "No es anárquica y cuenta con el apoyo de la gente del barrio porque el propio vecino compra. Si hubiera trabajo, seguramente la mayoría de esta gente no estaría allí. Desde el municipio no tenemos la intención de correrla del lugar, hemos hablado de este tema cuando se dio la discusión por la defensa de La Saladita por parte de Alfonso Prat Gay (ver aparte). La de esta feria es gente que hasta ahora se viene autogestionando bien. Tal vez habría que instrumentar acciones para que las cosas funcionen mejor".

Con el mismo tenor analizó el fenómeno una de las coordinadoras del centro de salud Mauricio Casals ubicado justo en frente de la feria. Fernanda Díaz dijo: "El mercado ha crecido notoriamente en los últimos meses y como carece de baños químicos muchos vienen al centro de salud; la situación nos desborda, por eso antes de la epidemia de gripe A comenzamos hablar con algunos puesteros. Pero no hay problemas con la gente de este mercado; son familias que buscan resolver acá su sobrevivencia cotidiana y nos comentan que comenzaron a reconocer que algunas de las pocas cosas que tenían eran vendibles o cambiables. Tendrían que contar con mejor infraestructura".

La actual directora del Distrito Oeste, Lorena Carbajal, también rescató el espacio como "el de único ingreso para muchas familias", pero al momento de hablar del fenómeno de la ferias resaltó el trabajo de la Subsecretaría de Economía Solidaria del municipio, que no implica "reventa, sino producción".

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