Maniobras de verano para salir de la crisis

Los principales bloques opositores de la Cámara baja avanzan con la idea de autoconvocarse el 20 de enero. La centroizquierda dijo que no contribuirá a dar quórum. Los disidentes amenazan con quitarle cargos en las comisiones.
"Un enero como pocos", dicen de este enero los legisladores de todo pelaje. La tormenta de los DNU amenaza con prolongarse a lo largo del verano y su centro neurálgico sigue localizado en el Parlamento. El miércoles 20, en la Cámara de Diputados, un amplio sector de la oposición volverá a reunirse. De lo que allí ocurra dependerá que las alianzas y las estrategias se consoliden o se reformulen; en el Senado, la persistencia del conflicto abierto entre el Poder Ejecutivo y el presidente del Banco Central profundiza el malestar de los oficialistas, encolumnados tras la Presidenta pero seguros de que es en el recinto donde debe resolverse el problema y ello debiera ocurrir en el menor tiempo posible.

El desbarajuste institucional sorprendió a muchos legisladores lejos de sus bancas y, en el caso de la senadora Norma Morandini, sin haber siquiera asumido su cargo. También se encuentra fuera del país Adolfo Rodríguez Saá. "No hay que preocuparse, el Adolfo vuelve en cuanto lo llamemos", dicen sus compañeros de bancada. Sin embargo, el miércoles, en la reunión de la bicameral, la ausencia del puntano estuvo a punto de dejar en minoría a la oposición. El lunes, sus compañeros habían solicitado su reemplazo por el sanjuanino Roberto Basualdo, pero la Mesa de Entradas estaba cerrada y no pudieron completar el papeleo. Recién el miércoles, sobre la hora, quedó habilitada su participación y se consagró el empate.

Las tribulaciones del kirchnerismo, aunque los incluya, van más allá de los números. Si bien Miguel Pichetto está dispuesto a seguir a pie juntillas las directivas de Cristina Fernández y ha cerrado las puertas a cualquier solución fuera de libreto, integrantes del bloque K opinan que tanto ellos como el Gobierno pagarán un alto costo por la disciplina. Piensan que una flexibilización de la postura oficial les permitiría contar con el voto del pampeano Carlos Verna y del neuquino Horacio Lores. "La solución es parlamentaria. Y no se puede prolongar una incertidumbre que complica la política y la economía", dicen en privado. El acuerdo que barajan pivotearía en el alejamiento del titular del Banco Central, Martín Redrado, y en la introducción de modificaciones al DNU 2010.

En Diputados, los descontentos también se dirimen, por el momento, en voz baja. Los jefes del peronismo disidente se muestran confiados en la lealtad de su tropa y aseguran que están blindados a las deserciones: "Todos sabemos que nos miran y lo que hagamos no pasará desapercibido". Su mayor preocupación reside en evitar que las diferencias con el radicalismo (sobre todo luego de las declaraciones de Ernesto Sanz y Gerardo Morales respecto de la situación de Redrado) hagan llegar la sangre al río. "Nosotros tenemos una pared –afirman– y es que no podemos romper. Ellos tienen otra: no pueden dejar de liderar la oposición ni la pueden dividir". Pero el malhumor de los disidentes se concentra especialmente en la centroizquierda y el anuncio de Fernando "Pino" Solanas de que no darán quórum para una autoconvocatoria del cuerpo. "De mantener esas actitudes –advierten los duhaldistas– habrá que rever el modo en que se repartieron las comisiones. Son 11 diputados y tienen tres presidencias. Nuestro bloque tiene 31 miembros y cinco presidentes de comisión".

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