¿Maniobra para que Cobos no brille en la Vendimia?

¿Maniobra para que Cobos no brille en la Vendimia?
La tradicional fiesta será televisada únicamente por el canal del Estado nacional, en medio de los distanciamientos con el vicepresidente.
Las primeras explicaciones oficiales desataron la sospecha de que se urdía una maniobra técnica con la transmisión de la Fiesta Central de la Vendimia para proteger al gobernador de Mendoza, Celso Jaque, y a sus acompañantes "nacionales" de una muy probable silbatina.

Simultáneamente, se insistiría en cegar la imagen de un vicepresidente, Julio Cobos, ovacionado por la multitud del magnífico escenario de esta fiesta, prevista para el sábado 7 de marzo en el anfiteatro griego del Parque San Martín.

Las primeras versiones del intento -que nacieron en el entorno del Gobierno mendocino pero de inmediato repercutieron en todo el país- olían al papelón de Jesús María, cuando en el festival folklórico nacional las cámaras de la televisión eludieron sistemáticamente toda imagen de Cobos.

O a las maniobras del aeroparque, que dejaron al vicepresidente esperando el avión que debía conducirlo a Tartagal y que nunca apareció. O a los granaderos suspendidos de los actos de recordación del General San Martín, en Yapeyú, cuyo festejo tendrá a Cobos como invitado especial.

El asunto es que desde la Secretaría de Cultura de Mendoza y desde la Coordinación de Medios de la Nación, se hizo trascender que el gobierno provincial y la Presidencia, centralizarían una transmisión televisiva única de la Fiesta de la Vendimia.

El operador sería naturalmente Canal 7 de Buenos Aires. Los canales locales deberían recoger la emisión que generaría el canal presidencial. Esto no implicaba límites para transmitir las "previas" a la fiesta, en las que tradicionalmente los canales locales (y los de Buenos Aires que se acoplan a sus transmisiones) recrean sus notas en la llegada de los invitados especiales y en los personajes de los palcos notables.

Todo sonaba, claro, a "operativo disimulo", aún cuando en Mendoza se insiste en que Cristina Fernández de Kirchner no piensa asistir al enorme escenario del Anfiteratro, temerosos sus asesores de que sea sometida a una rechifla y que tenga que digerir, por el contrario, una aclamación para Cobos (que por supuesto ya prepara su traje de fiesta).

En principio, se estudia que Cristina venga temprano ese sábado para el acto de la Corporación Vitivinícola Argentina en el Hyatt Hotel y luego al encuentro formal de Bodegas de Argentina, en una bodega lejana, en Luján. De allí partiría hacia Olivos, eludiendo los actos masivos del carrusel y la Coronación, en el Anfiteatro.

Los directivos de los canales 7 y 9 de Mendoza saltaron al cuello del oficialismo local: No iban a poder realizar sus transmisiones ni la comercialización que ello implica. La Legislatura se hizo eco de inmediato y la oposición gestó una resolución pidiendo explicaciones al Ejecutivo local y expresando su severa crítica.

Desde los bloques y sedes partidarias de la Coalición Cívica, de la UCR y del ConFe de Cobos, repiquetearon en los medios la exaltación del "ataque a la investidura del vicepresidente" y al supuesto "manejo discrecional de la presidencia y de Olivos".

No es sólo la imagen de Cobos y su romance con las encuestas y los actos masivos el temor. En el Festival de la Tonada (35.000 personas en un escenario a la vera del río Tunuyán) silbaron estrepitosamente a Jaque y por el contrario, ovacionaron a Cobos. Ante tamaña repercusión, desde el Gobierno mendocino se juraban ayer que no habrá censura a la tarea de los canales locales y sus repetidores nacionales y que incluso podrán hacer sus clásicas "previas".

Habrá si, con la dirección de un experto en cinematografía, una transmisión central única y "oficial", a modo de compendio acorde con el guión vendimial y con adecuaciones propias para la audiencia televisiva.

Antes y después los canales podrán hacer lo suyo, se explicó. El costo político, no obstante, ya horadó la piel del oficialismo y sumó más agua al aljibe del inefable Cobos (que cobra día a día casi sin emitir factura, fruto de los gruesos errores de la carpa K). Como en Jesús María.

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